Gilardi vs Palermo: “Si yo escribía 'Villa Mitre campeón', Martín tachaba y ponía 'Estudiantes campeón'”
Pablito, el quíntuple campeón liguista con el tricolor y el 10 más recordado de la era futbolística moderna, rememoró su pasó por Estudiantes de La Plata y las buenas “migas” que hizo con el “Loco” en la escuela secundaria.
En vísperas del clásico, el N° 33 de la historia entre Villa Mitre y Olimpo fronteras afuera de la Liga del Sur, siempre es un gusto mezclar el presente con épocas de gloria si en la mesa de fútbol el invitado es Pablo Rubén Gilardi, que vistió ambas camisetas pero su corazón siempre latió por el tricolor y sus sentimientos nunca dejaron de pertenecer a la “otra ciudad”, la que nace desde las vías de Chiclana y Falucho “para allá”.
“No estoy muy empapado de la actualidad del Federal A, pero sé que la Villa es un equipo en formación y que va a necesitar un poco más de tiempo para que los jugadores se conozcan entre ellos y, colectivamente, se puedan asentar en la categoría”, fue el primer concepto del último 10 explosivo, inteligente y veloz de la era moderna villamitrense.
“Más allá de que Olimpo viene mejor, que sacó todos los puntos en juego, en un clásico las ganas y las intenciones se equilibran al igual que la pasión que puede existir dentro y fuera de la cancha”, sostuvo en el programa El Diario Deportivo, que se emite, de lunes a viernes, de 14 a 15, por La Nueva Play.
Hoy, a un cuarto de siglo de su último encuentro en el ámbito local con la casaca de Sansinena, la “Liebre”, como lo bautizaron sus compañeros en la escuela primaria 67, se gana la vida (como desde hace 18 años) como empleado de una casa que vende y distribuye artículos de electricidad, aunque los que lo conocen aclaran que sigue siendo el asesor comercial del local de indumentaria que su señora (Mariana Díaz) mantiene abierto, frente a crisis y tormentas, en la esquina de Zelarrayán y Caronti.
“Yo sigo en el mismo puesto laboral y ella se convirtió en una empresaria textil, aunque sigue siendo mi compañera fiel en este viaje que emprendimos juntos y que se llama vida”, se explayó “Pablito”, amado en Villa Mitre, club con el que consiguió 5 títulos liguistas (1991, 1992, 1993, 1994 y 1998) y un ascenso a la B Nacional: 31 de julio de 1999.
En 1988, con 16 años y después de haber debutado en la Primera local del trico, se fue a probar a Estudiantes de La Plata, quedó, vivió dos años en la pensión del club y no le hizo caso a su “compinche” y amigo, un tan Martín Palermo, quien le pidió que aguante, que se quede, que tenía todo para triunfar.
“Con Martín estudiamos juntos en una escuela de Comercio del centro de La Plata, cursamos en el turno noche, y ambos nos recibimos con el título de bachiller general”, repasó Pablo antes de contar una anécdota de esas que todos queremos escuchar y de reconocer que todavía sigue en contacto con el que después se convirtió en el goleador histórico de Boca.
“Nos sentábamos juntos, en el banco yo escribía ´Villa Mitre campeón´ y el tachaba para poner ´Estudiantes campeón´. Un personaje de bien, un jugador que se ´mató´ para llegar y que tuvo la suerte de estar en el momento justo y en el lugar indicado, destino que yo no tuve o no supe aprovechar”, argumentó.
“Martín me pidió que me quedara, que él me podía aguantar, pero yo decidí regresar a Bahía. ¿Si me arrepiento?, sí, todavía tengo esa duda de que podría haber pasado si seguía en el Pincha”, contó antes de exclamar: “Prefiero no pensarlo, no me hagan sentir mal, pasaron más de 30 años”.
Sobre el cruce a Olimpo, contó: “Jamás sentí que traicioné a nadie. Soy fanático de Villa Mitre y mi paso a Olimpo fue porque laboralmente, en ese momento, me convenía. La dirigencia de mi club me había dejado libre y por varias razones, pero sobre todo porque me quedaba en mi ciudad y seguía en la misma categoría, decidí ir a Olimpo”.
Y remató: “Había recibido propuestas de otros equipos del Federal A, pero me quería quedar en Bahía porque ya rondaban por mi cabeza algunos proyectos personales fuera del fútbol. Nunca tuve un reproche del hincha villamitrense; es mas, muchos compañeros identificados con el tricolor me apoyaron para que siga en la misma divisional. Nunca quedé resentido por la determinación que tomó la dirigencia y reconozco que en ese momento no estaba en mi mejor nivel”.
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