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Tradición, deporte y espectáculo: se inauguraron los Suramericanos de la Juventud

El desfile de las delegaciones y el encendido del pebetero marcaron los momentos centrales de una apertura que terminó con el estadio completamente encendido.

Fotos: prensa Panamá 2026 y COA

El calor y la humedad marcaron la previa en los alrededores del Estadio Rommel Fernández Gutiérrez, donde desde temprano empezaron a concentrarse los espectadores para la ceremonia de apertura de los IV Juegos Suramericanos de la Juventud.

La sensación térmica se hacía sentir incluso antes de atravesar los accesos, pero no frenaba a nadie. Familias, grupos de jóvenes y delegaciones completas avanzaban con la misma expectativa, en una fila que crecía a medida que caía la tarde.

Ya dentro del estadio, el movimiento no se detenía. Las tribunas se poblaron de forma sostenida, mientras en el campo de juego se ajustaban los últimos detalles. La previa estuvo acompañada por música y animación, en un clima que fue en aumento hasta el inicio formal, a las 19 aquí en Panamá.

El primer momento fuerte de la ceremonia fue el desfile de las delegaciones. Los 15 países participantes recorrieron la pista en un tramo que combinó orden protocolar con gestos espontáneos de los atletas, muchos de ellos ante su primera experiencia en un evento de esta magnitud.

Argentina desfiló al ritmo de La Morocha (como en Asunción 2025) con parte de su delegación de 250 deportistas, encabezada por los nadadores Agostina Hein y Matías Chaillou, en un paso acompañado por aplausos que se repartieron en distintos sectores del estadio.

El cierre del desfile quedó en manos de Panamá. La delegación anfitriona ingresó en el momento de mayor respuesta del público. El reconocimiento se sostuvo durante todo el recorrido y marcó uno de los puntos más altos de conexión entre las tribunas y los protagonistas.

Tras el paso de los atletas, la ceremonia avanzó hacia su tramo cultural. La entonación del himno nacional abrió una serie de presentaciones que recorrieron distintos rasgos de la identidad panameña. En ese segmento, los músicos Osvaldo Ayala, Jonathan Chávez y Margarita Henríquez aportaron repertorio tradicional, en una puesta que combinó música en vivo con cuadros coreográficos.

En el tramo protocolar, el presidente José Raúl Mulino declaró oficialmente inaugurados los Juegos, acompañado por autoridades deportivas nacionales y regionales. Entre ellas, la presidenta del Comité Olímpico de Panamá, Damaris Young, y el director de Pandeportes, Miguel Ordóñez, quienes destacaron el trabajo organizativo detrás del evento.

El encendido del pebetero fue uno de los momentos más significativos de la noche. La antorcha pasó por Alonso Edward y Kristine Jiménez hasta llegar a manos de los medallistas olímpicos Irving Saladino y Atheyna Bylon, encargados de activar la llama que permanecerá encendida durante toda la competencia.

El cierre artístico quedó en manos del puertorriqueño Farruko, que rompió con la lógica más formal de la ceremonia y empujó el clima hacia un formato de recital, con un público que respondió desde las tribunas y terminó de meterse en la noche. 

Sobre el final, una secuencia sostenida de fuegos artificiales iluminó el estadio y terminó de marcar el tono festivo del cierre.

Desde ahí, casi sin pausa, la escena ya se proyectó hacia lo que viene. Más allá del acto inaugural, lo que empezó en el estadio fue una agenda intensa de competencia y, al mismo tiempo, una plataforma de proyección para una generación de atletas que empieza a ganar lugar en el escenario internacional.