Los héroes silenciosos: la lección que dio la Neo del Penna
En medio del agua, el caos y la incertidumbre, un grupo de profesionales decidió quedarse. Un año después, su gesto sigue latiendo como símbolo de una ciudad que supo cuidar a los suyos.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
Cada aniversario de Bahía Blanca invita a repasar su historia, sus desafíos y también sus rasgos de identidad. Muchas veces, en el imaginario local, aparece una frase repetida: que los bahienses son críticos, quejosos o poco demostrativos. Sin embargo, cuando la ciudad atravesó uno de los momentos más dramáticos de su historia reciente, esa imagen quedó en segundo plano.
El 7 de marzo de 2025, durante la mayor inundación registrada en el distrito, cientos de vecinos protagonizaron gestos de solidaridad y compromiso que todavía resuenan en la memoria colectiva. Entre ellos, el operativo del equipo de neonatología del Hospital Interzonal General de Agudos Dr. José Penna se convirtió en uno de los símbolos más potentes de aquellos días.
Poco más de un año después, ese trabajo fue reconocido oficialmente por la Cámara de Diputados de la Nación, que otorgó la Mención de Honor “Diputado Nacional Dr. Juan Bautista Alberdi” al grupo de profesionales que logró salvar a 12 bebés prematuros en medio del desastre.
El acto formal se realizó en el Congreso de la Nación y hace pocos días la diputada nacional Karina Banfi —impulsora de la iniciativa— entregó formalmente la distinción al equipo de enfermería en el propio servicio de Neonatología del Hospital Penna.
Una madrugada que cambió todo
Aquella madrugada de marzo, Bahía Blanca amaneció bajo una lluvia que superó los 300 milímetros en pocas horas. Los arroyos desbordaron, barrios enteros quedaron anegados y miles de familias debieron abandonar sus casas.
El agua también llegó al Hospital Penna y generó una situación crítica en el área de neonatología.
Allí permanecían internados 12 bebés prematuros, algunos de menos de un kilo de peso, que dependían de respiradores y monitores para sobrevivir. La emergencia se agravó cuando un corte de energía dejó fuera de servicio los ascensores mientras el agua comenzaba a avanzar dentro del edificio.
Frente a ese escenario, un grupo de médicas y enfermeras tomó una decisión que resultaría determinante: quedarse.
“Vimos que el agua estaba entrando, teníamos que sacar a los bebés y pensamos rápido qué podíamos hacer. No había protocolo”, recordó la enfermera Luciana Marrero al reconstruir lo ocurrido.
Muchas de las profesionales habían terminado su turno, pero no pudieron abandonar el hospital porque la ciudad ya estaba completamente inundada. Otras, en cambio, lograron llegar atravesando calles cubiertas de agua.
“A las 6 era mi horario de salida. Quisimos tomar el colectivo y ni pudimos. En Láinez el agua nos llegaba a la rodilla. Ninguna se pudo ir, volvimos y el subsuelo se estaba inundando. Y ya no hubo otra opción que sacarlos de ahí”, relató Marrero.
Un operativo contra reloj
Con el hospital afectado por el agua y sin ascensores en funcionamiento, el equipo organizó un operativo para evacuar a los recién nacidos.
Durante horas sostuvieron la atención de los bebés mientras preparaban el traslado a otro centro de salud. Finalmente, la evacuación se realizó en tres vehículos: una ambulancia, una camioneta del personal y un camión del Ejército que recorrieron seis kilómetros hasta el Hospital Dr. Raúl Matera.
El operativo completo demandó cerca de 18 horas de trabajo ininterrumpido.
En ese tiempo, el personal médico y de enfermería mantuvo contacto piel con piel con los bebés para evitar la hipotermia durante el traslado.
Para muchas de ellas, la dimensión de lo vivido recién comenzó a comprenderse tiempo después.
“Recién ahora estoy cayendo de todo lo que vivimos. Te ponés a leer los mensajes de cariño de la gente y es increíble”, confesó Marrero.
En medio del caos, incluso hubo gestos que resultaron decisivos para ordenar la emergencia. Algunas enfermeras tomaron las historias clínicas antes de evacuar el sector, lo que permitió contactar a las familias y transmitirles tranquilidad.
“Hubo compañeras que tuvieron la lucidez de agarrar las historias clínicas y pudimos llamar a las familias para decirles que los bebés estaban bien”, contó.
“Eligieron quedarse”
Durante el acto de reconocimiento en el Congreso, Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, destacó el compromiso del equipo en uno de los momentos más críticos de la emergencia.
“Hace un año, una inundación histórica puso a prueba a toda la comunidad. En medio de esa situación crítica, cuando el hospital también se vio afectado por el agua y el corte de energía, un grupo de profesionales decidió quedarse para proteger la vida de 12 recién nacidos”, señaló Menem.
Y agregó: “Su acción es un ejemplo de compromiso con la vida, de responsabilidad profesional y, por sobre todas las cosas, de humanidad”.
Por su parte, la diputada Karina Banfi recordó la magnitud de la tragedia que atravesó la ciudad.
“El 7 de marzo de 2025 la ciudad y sus alrededores sufrieron una tragedia terrible. Amaneció con lluvias intensas, corrientes de agua incontrolables, barrios anegados y hogares arrasados”, expresó.
En ese contexto, destacó el papel del equipo de neonatología.
“Las imágenes de las primeras horas eran espeluznantes, y ahí estaban ellas, las enfermeras y profesionales del Hospital Penna, que eligieron permanecer al lado de los más frágiles entre nosotros, los recién nacidos”, afirmó.
Una ciudad solidaria
En representación del equipo, la profesional Mariana Calahorra agradeció la distinción, aunque aclaró que el verdadero protagonismo no estaba en quienes recibían el reconocimiento.
“Ese día, en medio de la inundación que atravesó nuestra ciudad, hicimos lo que hacemos todos los días: cuidar. Cuidar vidas que recién empiezan, acompañar fragilidades, sostener esperanza”, expresó.
Y añadió una frase que resume el espíritu de aquellas horas: “Los verdaderos héroes son nuestros pequeños pacientes y sus familias, esos bebés que luchan desde el primer minuto de vida”.
El reconocimiento alcanzó a las profesionales Luciana Marrero, Andrea Isabel Ávila, Romina Alexandra Moya, Clarisa Mabel Marcos, Valeria Natalia Soledad Chillemi, Rocío Magdalena Lagos, Marianela Coronado Alarcón, Ruth Noemí Flores, Belén Salazar Mondaca, Mariana Calahorra, Sonia Silvana Scardapane, Mercedes Belén Careddu, Carolina Cecilia Elena Cari y Fabiana Graciela Castillo Mauri, integrantes del equipo que participó del operativo.
Pero su historia es también parte de un cuadro más amplio. Aquella jornada dejó escenas de vecinos que rescataron a otros con kayaks, de comerciantes que abrieron sus puertas para alojar familias y de voluntarios que trabajaron durante días para asistir a quienes lo habían perdido todo.
La otra cara de Bahía
"Hoy la Neo está más linda que antes. Estamos trabajando con menos unidades por faltante de enfermería, pero tenemos muchísimas más cosas. Gracias a la solidaridad de la gente, recibimos donaciones de incubadoras, monitores, equipos de luminoterapia y más. Creo, y es un sentir compartido por todo el equipo, que hoy está mejor que antes", señaló Luciana Marrero.
En una ciudad donde muchas veces se repite que predominan las críticas o el pesimismo, la inundación dejó al descubierto otra cara de Bahía Blanca.
La de una comunidad capaz de organizarse en medio del desastre, de multiplicar la solidaridad y de sostener la vida cuando todo parecía derrumbarse.
En ese entramado de gestos, algunos visibles y otros silenciosos, también se escribe la historia de la ciudad.
Y quizás por eso, al llegar a los 198 años de su fundación, Bahía Blanca puede mirar hacia atrás y recordar que, cuando el agua avanzó sobre todo, también emergió lo mejor de su gente.