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Agustín Marino: "Me gusta competir y no pasar desapercibido", aseguró la figura del triunfo de Olimpo

El aurinegro venció a Bahiense del Norte por la Liga de Oro. "Hoy disfruto más el básquet que a los 24 años", dijo.

Olimpo se anotó el segundo triunfo en la Liga de Básquetbol Bahiense Oro, afianzándose con un equipo renovado, que de a poco está encontrando respuestas.

Una de las figuras en la victoria frente a Bahiense del Norte fue Agustín Marino.

"Me gusta mucho el nivel de Bahía. Creo que ha levantado muchísimo en los últimos años y estoy muy feliz de haber vuelto", dijo Agustín Marino en "El Diario Deportivo", que se emite de lunes a viernes, de 14 a 15, por La Nueva Play.

El bahiense regresó a la ciudad, después de jugar en Petrolero de Plaza Huincul (Liga Federal), Saladas de Corrientes (Prefederal), Parque Sur (Liga Argentina), Atenas, Godoy Cruz y Pacífico, todos en la Súper Liga de Mendoza, y Deportivo Madryn.

"Cuando vi la final Olimpo-Villa Mitre, con el Casanova explotado y fue viral dije 'qué ganas de estar en mi ciudad compitiendo en Primera', fue una locura ver el Casanova así", resaltó.

Su regreso, según contó, lo motorizó a raíz de diferentes cuestiones.

"Bahía es una buena vidriera, por lo que me tiró el nivel, la familia, un poco de todo", enumeró.

En la ciudad volvió a vivir el clima de básquetbol.

"Estuve jugando dos años en Mendoza, que también tiene muy buen nivel de básquet, pero acá lo noto ya andando por la calle y desde el nivel. Tengo 30 años y perdí un poco el radar, pero veo chicos de 19, 20 o 21 años con un potencial enorme", destacó.

Agustín se formó en Argentino, después fue a Comercial a los 15 años, tuvo un paso por Estudiantes y estuvo un par de meses en Olimpo, allá por 2019. Hoy se considera un jugador diferente al que se fue.

"Lo que cambié fue, basquetbolísticamente hablando, la madurez en el juego. Cuando era más chico, al tener más piernas, más energía y más ganas, pecaba mucho de no mirar situaciones de pases, de jugar mucho con el físico. Me gusta competir y no pasar desapercibido", aseguró.

"Hoy disfruto más el básquet que a los 24 años, cuando salía de un partido malo, me maquinaba la cabeza y ya me iba, hoy estoy más relajado. También me gusta el hecho de estar en mi casa, hace rato que no estaba en esta sintonía, me relaja y me siento muy cómodo adentro de la cancha", destacó.

Los años lo respaldan para colaborar con los más chicos.

"La experiencia te hace reconocer las limitaciones y virtudes. Entonces, uno se enfoca más en lo que sabe hacer y lo que le cuesta más trata de suplantarlo con otra cosa. Lo veo todo el tiempo con los chicos en el club, como se enojan, se frustran, con un altibajo de emociones, por eso, desde afuera, trato de calmarlos, de darles un consejo", señaló.

El aurinegro se renovó y, tras perder en el debut, sumó dos victorias, frente a Leandro N. Alem y Bahiense.

"Hay muchos chicos jóvenes, que no han tenido protagonismo en Primera. Y son muy interesantes, con proyección. Hay que pulir cositas, para ir mejorando partido a partido. El golpe de Independiente fue durísimo. Fue un como un golpe de realidad, que no podemos relajarnos con nadie", asumió.

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