Bahía Blanca | Domingo, 29 de marzo

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De los Alpes a la planta Patagonia: la obra que deslumbró a un fotógrafo de arquitectura

Un fotógrafo italiano recorrió más de 20 mil kilómetros en busca de arquitectura brutalista y encontró en Bahía Blanca una obra inesperada: un tanque de agua que lo llevó a viajar desde Milán para capturar la singularidad.

Roberto Conte (1980) es fotógrafo especializado en retratar obras de arquitectura. Nacido en Milán, Italia y con varias publicaciones realizadas, ha dedicado los últimos años de su vida a recorrer más de 20 mil kilómetros fotografiando obras de arquitectura, particularmente aquellas en las cuales prevalece el hormigón, el estilo conocido como brutalismo, la estética que prioriza los materiales en bruto y los elementos estructurales. 

Comenzó por fotografiar edificios en las afueras de Milán, donde los arquitectos desarrollaron una arquitectura brutalista con identidad propia, y con el tiempo amplió su campo de trabajo sumando modelos de arquitectura moderna, estructuras racionalistas y modernismo soviético. 

Sus fotografías comenzaron a tener trascendencia mundial, reflejando con una mirada distinta este tipo obras, valorando su total dimensión. “Su trabajo se caracteriza por un enfoque emotivo, que revela las cualidades escultóricas de la arquitectura”, comentan los editores de sus trabajos.

Conte es coautor de Soviet Asia (2019) y Brutalist Italy (2023), libros donde documentó más de 100 estructuras brutalistas, reconocidos como uno de las mejores publicaciones de arquitectura y diseño de 2023.

Fue en esa búsqueda de nuevas obras que se interesó por una particular construcción de nuestra ciudad, la que le resultó tan particular y atractiva que no dudó en viajar desde Milán para fotografiarla. 

La construcción que lo impactó no es un edificio, ni un estadio, ni un silo. Se trata de un tanque de agua con forma de hongo, ubicado en el predio de la empresa Aguas Bonaerenses SA (ABSA), en avenida 14 de Julio 3600, una construcción que cumple funciones como cámara de carga, último eslabón del acueducto que conduce agua desde Paso Piedras a la planta potabilizadora Patagonia encargado de asegurar el flujo de agua y mantener la presión del sistema.

La búsqueda

A Conte lo atrae la arquitectura moderna, las estructuras puras, sin ornamentación, ante las cuales, explica, “el papel del fotógrafo es crucial para crear una imagen impactante”.

Conte llegó a la ciudad el pasado viernes, un día lluvioso, oscuro, sin sol, acaso inadecuado para lograr las mejores fotografías, lo cual no fue impedimento para realizar su trabajo.

“Siempre estudio la posición, orientación y el movimiento del sol a lo largo del día. Esta preparación es fundamental para obtener las mejores imágenes”, señala.

El objetivo de Conte no es solo es mostrar cada estructura con precisión, sino también que despierte curiosidad y admiración. 

“Todo depende de los puntos de vista específicos, la luz natural, el momento oportuno y los objetivos utilizados”.

Fotografiar una torre de agua no resulta extraño para Conte.

“Estas obras son un objeto arquitectónico muy interesante. Bernd y Hilla Becher, un matrimonio que se encuentran entre los fundadores de la fotografía arquitectónica, han fotografiado cientos de ellas”, explica el artista. 

El tanque de ABSA tiene en ese sentido características muy especiales. 

“Es una torre extremadamente interesante porque combina un requisito funcional muy específico, con una forma potente e innovadora, la cual es suavizada, sin embargo, por una escalera helicoidal que añade un toque de ciencia ficción a la estructura, algo común en la imaginación de los arquitectos de los años 60 y 70”, detalla.

En su visita sumó además otros edificios. A partir de algunas publicaciones referidas a la arquitectura local incluyó otras obras brutalistas, como la iglesia de Ingeniero White, el mercado Municipal y el Banco Provincia de Undiano y Chiclana. A eso sumó otros estilos, como la ex Mueblería Taberner (San Martín 453), la Casa Pagano (Soler e Yrigoyen) y la Casa Catalana (Rondeau 65).

La entrevista

Atento, dinámico y entusiasta, Conte se las ingenió para cumplir su objetivo a pesar del mal clima que le tocó, aprovechando los momentos de sol o trabajando bajo el agua.

Lo entusiasma, explica a La Nueva, “una grandísima curiosidad, las ganas de descubrir y el desafío de interpretar visualmente, de manera personal, estas estructuras”.

Son distintas las razones que lo conducen a visitar determinados lugares, a veces es por encargos y siempre aprovechando cada oportunidad para descubrir algo más. 

“En 2019 estuve en Nueva Delhi y una vez que completé lo que tenía que hacer, pude ir a Chandigarh, donde el arquitecto Le Corbusier creó uno de los complejos arquitectónicos más importantes de su carrera. En otros casos, hay un país o un estilo que me interesa, entonces me informo y viajo. Eso me ocurrió con Argentina”.

Cuando descubrió el tanque hongo de la planta Patagonia buscó bibliografía.

“Me basé en investigaciones en línea y al mismo tiempo ver si hay algo particular en la ciudad, más allá de mi preferencia principal”.

Para Conte viajar y fotografiar es un placer y un privilegio, “trato de no olvidar eso nunca”. 

Sus viajes son financiados principalmente por trabajos por encargo.

“La publicación de los libros no genera un ingreso significativo, pero ayuda a difundir el nombre y a alcanzar nuevos clientes, que a su vez me piden viajar, es un círculo positivo”.

Las fotografías tomadas en Bahía Blanca serán incluidas a futuro en una publicación.

Consultado sobre si utiliza programas informáticos para mejorar sus fotografías, Conte reconoce que los usa como cualquier otro profesional.

Lla imagen generada por la cámara está en formato crudo y debe refinarse”, señala, aunque con una particularidad. 

“En las fotografías de arquitectura es difícil “hacer trampa”. Se pueden hacer modificaciones de color, contrastes y demás, pero si la composición no está bien estudiada, se puede mejorar muy poco. Es un tipo de fotografía lenta y reflexiva”.

Terminado su trabajo en la ciudad, Conte continuó viaje, sin una agenda todavía definida.

“He visitado varias veces Estados Unidos y Canadá, pero nunca había estado en Sudamérica y —quizás porque soy italiano— en Argentina me sentí como en casa, muy, muy cómodo. Estoy seguro de que haré otros viajes por el continente, seguramente por Brasil y México y estoy descubriendo edificios notables en Chile y en Uruguay”.