Juventud y democracia: una visión bahiense sobre temas vinculados con la ciudad
“En la cumbre de Ecuador habrá propuestas para fortalecer los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la propia democracia”, dijo Franco Bahía, director de Alianzas de la Red Argentina de Juventudes.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
Los tiempos complejos que atraviesan las sociedades en todo el mundo exigen debates y aportes de nuevas ideas que contribuyan, cuanto menos, a una mayor capacidad para resolver las cuestiones de fondo, pero también las relacionadas con la vida cotidiana de las personas.
En tal sentido, la VIII Cumbre Internacional de la Juventud y la Democracia, que se realizará del 24 al 26 de abril venideros en la ciudad de Manta, Ecuador, donde se reunirán más de 500 jóvenes líderes de más de 30 países, con participación de organismos internacionales, es una manera de trabajar en torno a eventuales soluciones.
“El eje central es la construcción de una agenda mundial de la juventud con propuestas concretas para fortalecer la democracia, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Además, busca generar un vínculo generacional y dar visibilidad a la juventud con el respaldo de exponentes de la ONU y de la OEA”, dijo el bahiense Franco Bahía, quien es director de Alianzas Estratégicas de la Red Argentina de Juventudes.
Bahía tiene el antecedente de haber sido representante argentino en el Festival Mundial de la Juventud realizado en 2024 en la ciudad rusa de Sochi, y observador internacional electoral de las elecciones presidenciales de aquel país en el mismo año. Además, fue ponente en el Senado de la Nación en el marco del evento Camino al Youth20, donde expuso sobre gobernanza global y cooperación internacional.
—¿Qué propuestas llevarás al evento de Ecuador?
—La posición me conecta con juventudes de todo el país y de diversos organismos. Desde la Red tenemos 15 proyectos de políticas públicas, de los cuales dos ya se presentaron, en Misiones y en Neuquén, sobre diversidad de género y salud mental. Personalmente, me interesa ver cómo se trabajan las políticas públicas transversales en otros países en temas de educación, alimentación y desarrollo sostenible.
—¿Crees que a los jóvenes les cuesta ocupar lugares de decisión?
—Es una cuestión histórica donde pesa mucho el adultocentrismo. En política, como en otras profesiones, a veces se requiere una carrera de muchos años para llegar a un lugar de toma de decisión; quizás a los 30, o más años. A algunos se les hace más fácil por contactos, pero a otros les cuesta mucho más la participación y eligen formarse profesionalmente para esos roles.
—¿Cómo se pueden aplicar estos conceptos de democracia y sostenibilidad a la realidad de Bahía Blanca?
—Hay problemáticas en América que parecen alejados pero que, al contrastarlos con la realidad bahiense, son muy similares. Por ejemplo, la inundación del 7 de marzo en Bahía Blanca, donde me interesa mucho lo referido a planificación urbana y obra pública como centro de dimensión.
“También es clave traer experiencias sobre cómo se organizan las juventudes, ya que en el municipio local aún no existe una dirección formal de juventud, mientras que en otros lugares hay hasta ministerios”.
—¿Cuál es tu visión sobre el joven bahiense de hoy?
—Creo que la inundación sacó su lado más solidario. Se vio muchísima juventud ayudando en lugares como Ingeniero White, General Cerri o en el club Liniers, por citar algunos. A veces se percibe a la juventud como apagada porque no hay tantos espacios de participación, pero últimamente ha crecido mucho el uso de sitios como el puerto y el parque de Mayo, y en eventos como La Fiesta del Cubanito.
—¿A qué apunta tu proyección en medios?
—En La Rosca no se Mancha, un programa que se emite por Radio Vanguardia (FM 96.3) en Mar del Plata, hago análisis de política nacional del día a día. También cuento con un columnista de política internacional, que es Diego Gutiérrez. Me interesa mucho este perfil de comunicador y opinólogo político.
—¿De qué manera financiás los viajes internacionales?
—Depende de la ocasión. Cuando fui a Rusia, el evento fue financiado totalmente por el gobierno de allá. Para esta ocasión de Ecuador, algunas cuestiones están cubiertas, pero gran parte del viaje y la estadía la cubro yo a través de la búsqueda de sponsors, marcas privadas y, posiblemente, alguna ayuda estatal o de la propia Red Argentina de Juventudes.
Algo personal
Franco Bahía tiene 21 años. Se crió donde vive actualmente: en el barrio Colón. Realizó los estudios primarios en la Escuela N° 4 Bartolomé Mitre y los secundarios en el Colegio Sagrado Corazón.
Jugó al fútbol en los clubes Liniers, Olimpo y Tiro Federal, actividad que sigue realizando en la primera división marplatense. A los 16 años, casi en coincidencia con la crisis sanitaria por el COVID-19, comenzó a interesarse por la política.
“La pandemia me hizo reflexionar y dimensionar las realidades cotidianas del mundo en el que vivimos, ya que la veía como una herramienta para cambiar una realidad desigual y con asimetrías de poder tanto en el ámbito nacional como en el internacional”, sostuvo.
Bahía decidió entonces estudiar la licenciatura en Ciencia Política en Mar del Plata, donde transita el cuarto año (con las últimas 6 materias por hacer, las prácticas profesionales y la tesis para obtener el título de grado).
Su familia está integrada por sus padres Fernando Bahía y Alejandra Tolosa y sus hermanos Joaquín, Marcos y Rocío (más las sobrinas Jazmín y Luma), así como por su novia Celeste, entre los más cercanos.
“¿Mi aspiración a futuro? aunque vivo mucho el día a día, me gustaría combinar mi perfil de escritor y analista político con la acción concreta. Cuando me reciba la meta es ocupar un rol de toma de decisión, ya sea como asesor o fortaleciendo políticas públicas. Y como estudiante de humanidades mi sueño es poder darle un poco de humanidad, por decirlo de alguna manera, al presente tan complicado que vivimos”, aseguró.