Bahía Blanca | Sabado, 14 de febrero

Bahía Blanca | Sabado, 14 de febrero

Bahía Blanca | Sabado, 14 de febrero

Puerto Rosales cerró 2025 con récord en exportación de crudo de Vaca Muerta

Movilizó casi 17 millones de toneladas de petróleo, con un fuerte salto de las exportaciones de Vaca Muerta y más buques operados.

Puerto Rosales cerró 2025 con el mayor nivel de actividad petrolera de su historia reciente. 

El movimiento total de crudo alcanzó las 16.980.523 toneladas, lo que representó un crecimiento interanual del 42% frente a 2024, cuando se habían operado 11.959.789 toneladas. 

El salto no sólo se reflejó en los volúmenes, sino también en la operatoria marítima: a lo largo del año se atendieron 259 buques, un 22% más que en el período previo. 

La estación marítima se consolidó así como el principal punto de salida del crudo de Vaca Muerta hacia los mercados internacionales, en un contexto de expansión sostenida de la producción no convencional.

El fuerte dinamismo estuvo explicado por el avance de las exportaciones de shale oil neuquino. Del total movilizado durante 2025, una porción creciente se destinó al mercado externo, en un escenario marcado por la mayor disponibilidad de crudo a partir de la ampliación del sistema de transporte de Oldelval, que permitió evacuar más volúmenes desde la Cuenca Neuquina hacia el sur bonaerense. 

La mejora en la capacidad de evacuación terrestre se tradujo directamente en más cargamentos marítimos y en un mayor ritmo de despachos desde Puerto Rosales.

En términos de destinos, Estados Unidos se consolidó como el principal receptor de los embarques realizados desde Rosales, concentrando más de 5,8 millones de toneladas. Detrás se ubicaron Brasil, con algo más de 530 mil toneladas, Australia con alrededor de 373 mil, Uruguay con cerca de 239 mil y Perú con poco más de 210 mil, según precisó el portal especializado Argenports.com

También se registraron envíos hacia India, China y Malasia, lo que reflejó una progresiva diversificación de mercados para el crudo de Vaca Muerta y una mayor inserción del petróleo argentino en el comercio internacional.

El perfil exportador convivió con un volumen relevante de despachos hacia el mercado interno. 

A lo largo de 2025, 9.429.404 toneladas de crudo operadas en Puerto Rosales se destinaron al abastecimiento del sistema de refinación local. 

Este doble rol de la terminal, como plataforma exportadora y como nodo clave para el mercado doméstico, la ubicó en el centro de la logística energética argentina en un contexto de fuerte expansión de la producción.

El crecimiento de la operatoria también tensionó la infraestructura portuaria. 

La atención de un número creciente de buques y el aumento del ritmo de cargas obligaron a optimizar ventanas de atraque, coordinar turnos de operación y elevar los estándares de eficiencia para sostener la continuidad de los embarques. 

El rol de la nueva terminal de Otamerica

En ese marco, la incorporación de nuevos sitios de atraque offshore, con la flamante terminal de Otamerica, resultó determinante para sostener el salto exportador.

La puesta en operación del muelle, a varios kilómetros de la costa, amplió la capacidad efectiva de carga de buques tanque y permitió descomprimir momentos de alta congestión, reduciendo tiempos de espera en rada y dando mayor previsibilidad a la operatoria exportadora.

La mayor disponibilidad de puntos de carga offshore tuvo un impacto directo sobre la regularidad de los embarques. 

En un escenario de crecimiento sostenido de la oferta, la experiencia de 2025 mostró que la expansión de la infraestructura se volvió un componente crítico para sostener la proyección exportadora del petróleo argentino sin comprometer la eficiencia del sistema portuario.

El desempeño del año pasado se inscribió, además, en un contexto de recuperación del perfil exportador de la energía argentina. 

El mayor volumen de crudo colocado en el exterior contribuyó a reforzar la generación de divisas y a mejorar el balance del sector energético. En ese marco, Puerto Rosales se consolidó como una pieza estructural del esquema de evacuación del petróleo no convencional.

De cara a 2026, el escenario plantea desafíos operativos y de planificación. Si la producción de Vaca Muerta mantiene la tendencia ascendente, la capacidad de salida por vía marítima volverá a ser un factor crítico para sostener el ritmo exportador. 

Un puerto en evolución

La experiencia de 2025 dejó en evidencia que el cuello de botella ya no está únicamente en el upstream, sino cada vez más en la logística portuaria. En ese tablero, la evolución de Puerto Rosales, la continuidad de las ampliaciones del sistema de transporte de crudo y el despliegue de infraestructura offshore como la de Otamerica serán determinantes para sostener el salto exportador del petróleo argentino en el corto y mediano plazo.

El año también dejó señales sobre la necesidad de seguir coordinando inversiones entre los distintos eslabones de la cadena. La expansión de la producción en la Cuenca Neuquina, el refuerzo de la capacidad de transporte troncal y la mayor disponibilidad de infraestructura portuaria y offshore deben avanzar de manera sincronizada para evitar desbalances. La experiencia de 2025 mostró que cuando esa coordinación se logra, el sistema responde con rapidez y el salto exportador se traduce en resultados concretos para la economía real.

El aumento de los volúmenes disponibles no sólo impacta en la frecuencia de los embarques, sino también en la planificación de stocks, en la coordinación con refinerías locales y en la disponibilidad de buques adecuados para cada tipo de operación. La previsibilidad en los flujos se vuelve un factor clave para sostener contratos de exportación de mayor volumen y para posicionar al crudo argentino en mercados cada vez más competitivos.

A su vez, la mayor intensidad operativa plantea desafíos en términos de coordinación institucional. La articulación entre empresas productoras, transportistas, operadores portuarios y autoridades regulatorias aparece como un componente central para evitar cuellos de botella y episodios de congestión. 

La experiencia del último año dejó en claro que el salto exportador no depende de un único factor, sino de la sincronización fina de toda la infraestructura que conecta a Vaca Muerta con el Atlántico. Y, en ese sentido, Puerto Rosales ha vuelto a decir presente.