Retenciones a la baja desde 2023: ¿cuál es la mejora en la rentabilidad del productor?
El esquema tributario vigente implica un rédito superior entre 38 y 76 dólares por hectárea en la actual campaña (respecto del registro de diciembre de hace 2 años). El estudio es de la IERAL.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
“¿Si la carga tributaria sigue siendo alta? Sí. A pesar del alivio impositivo, es del 53 % en el mejor de los casos y supera el 100 %, lo que aun hace inviable la actividad en las zonas marginales”.
La declaración corresponde al Lic. Franco Artusso, responsable de la sección agroindustrial de la Fundación Mediterránea que dirige María Pía Astori, desde donde se realizó un estudio respecto de la mejora en la rentabilidad del productor en los campos argentinos.
En el análisis se muestra cómo varían los márgenes en los cuatro modelos agrícolas considerados, el peso que siguen teniendo los impuestos locales y por qué la reducción permanente de DEX resulta clave para expandir la frontera agrícola.
“¿Qué implica para el fisco? Las reducciones de los últimos dos años significan una devolución cercana a 1.950 millones de dólares al sector, en tanto que la reciente baja anunciada (NdR: martes 9 de diciembre último) es de un impacto de U$S 520 millones en todo el año 2026”, agregó.
Las últimas medidas del Ministerio de Economía de la Nación habían anunciado otra reducción permanente a los de los Derechos de Exportación (DEX) aplicados a diversos productos del complejo agroindustrial.
Las rebajas contemplaron menores alícuotas para:
—Maíz y sorgo, de 9,5 a 8,5 %.
—Girasol, de 5,5 a 4,5 %.
—Trigo y cebada, de 9,5 a 7,5 %.
—Soja, de 26 a 24 %, y sus subproductos, de 22,5 a 24,5 %.
Las reducciones se suman a otras transitorias y permanentes que el Gobierno nacional fue anunciando a lo largo del año 2025.
“Se trata de una medida necesaria que apunta a recuperar la competitividad del sector agroexportador, particularmente en zonas marginales en términos ambientales y/o muy alejadas de los puertos”, sostuvo Artusso.
El nuevo esquema tributario
En esta investigación se presenta cómo queda la rentabilidad agrícola para la campaña 2025/26 a partir del nuevo esquema tributario y se compara contra la rentabilidad de un escenario en que las alícuotas de DEX se hubiesen mantenido sin cambios desde la asunción de la administración actual.
De este modo, se intenta responder a la siguiente pregunta: ¿en cuánto mejoró la rentabilidad del campo por la rebaja de retenciones? También se presenta una estimación del costo fiscal de la medida y de los recursos que se han devuelto al sector privado a partir de reducir la carga tributaria de DEX.
“El impacto de la baja impositiva sobre la rentabilidad neta del productor no es homogéneo, sino que cada una depende de sus características. En este sentido, e intentando captar la heterogeneidad del sector, los cálculos se presentan para los cuatro modelos agrícolas que IERAL utiliza habitualmente para seguir el tema”, dijo.
El sector agropecuario no tributa solo vía retenciones, sino que enfrenta cargas impositivas múltiples nacionales y provinciales de manera directa e indirecta.
Así entonces, se definen a partir de dos zonas geográficas:
—Núcleo, para el sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires.
—Extrapampeana, que contempla el norte de Córdoba, Santiago del Estero y otras áreas del centro-norte del país.
Asimismo, con dos modalidades de tenencia de la tierra:
—Campo propio.
—Campo alquilado.
En todos los casos se asume una escala de 500 hectáreas, una rotación de cultivos 50 % soja – 50 % maíz y rendimientos medios de los cultivos según la zona.
“Sin embargo, aún a pesar del alivio impositivo, la carga tributaria continuará siendo muy elevada en 2025/26: del 53-73 % para propietarios y arrendatarios de zona núcleo y del 67-123 % para quienes estén en la zona extrapampeana”, manifestó.
En tal sentido, aparecen dos observaciones para una mayor comprensión:
—Que la carga tributaria supere al 50 % en todos los casos significa que, en dólares por hectárea, el productor seguirá pagando más por impuestos que lo que logre conservar como margen neto el próximo año.
—Que la carga tributaria resulte superior al 100 % para arrendatarios de la zona extrapampeana significa que los impuestos siguen haciendo inviable a la actividad en este caso.
“El último punto sirve para ilustrar la importancia de continuar con el proceso de reducción de DEX. Muchas de estas tierras que hoy no son rentables a causa de los impuestos, por ser zonas marginales, de menor productividad y mayor distancia a los puertos, especialmente si pagan alquiler, podrían volverse rentables y reactivar la expansión de la frontera agrícola”, añadió.
“El reciente anuncio marca el camino. Si bien la reducción de alícuotas fue pequeña y queda mucho camino por recorrer, sobre todo en el caso de la soja, lo importante es que se anuncien reglas claras y permanentes y se eviten medidas transitorias, como algunas de las que se observaron este año”, aseguró Artusso.
En el plano fiscal, se replica el ejercicio contrafáctico aplicado a los márgenes. Es decir, se estima cuál sería la recaudación por derechos de exportación (DEX) sobre granos y sus derivados en este 2026, dados la producción proyectada y los precios esperados bajo las nuevas alícuotas, y se compara con la recaudación que habría resultado de mantener las tasas vigentes en diciembre de 2023.
“Cabe destacar que, tras la última reducción, las alícuotas actuales se encuentran entre el 27 y el 37 % por debajo de las observadas dos años atrás, según el producto”, describió.
Los cálculos iniciales
Las estimaciones indican que, con las alícuotas vigentes, la recaudación por DEX en 2026 rondará los 5.030 millones de dólares, si se considera únicamente a los productos agropecuarios y sus derivados.
Si se hubieran conservado las tasas de fines de 2023, la recaudación ascendería a casi 7.000 millones de dólares, manteniendo constantes los volúmenes de producción y exportación.
“En otros términos, las modificaciones aplicadas en los últimos dos años implicaron una devolución cercana a U$S 1.950 millones al complejo productivo. La reducción más reciente tendría un impacto fiscal anual de aproximadamente 520 millones de dólares, equivalente a una cuarta parte del monto ya devuelto”, explicó.
Finalmente, una parte significativa de la recaudación que se pierde por la reducción de los DEX se recupera de manera automática a través del Impuesto a las Ganancias y otros impuestos vinculados a la actividad económica, como IVA, Débitos y Créditos, Ingresos Brutos, en la medida en que mejoran los ingresos del productor, el consumo y la inversión.
“Esto se debe a que el sector agropecuario no tributa únicamente vía retenciones, sino que enfrenta una carga impositiva múltiple, tanto nacional como provincial, de manera directa e indirecta; por ejemplo, a través del crédito, los insumos y los servicios. No obstante, la reducción de los DEX constituye un esfuerzo fiscal significativo para la Nación, dado que la mayor parte del incremento de la recaudación inducida se produce en impuestos coparticipables, mientras que la pérdida derivada de la baja de retenciones impacta exclusivamente sobre el Tesoro nacional”, indicó Artusso.
También dijo que lo anterior pone de manifiesto, en dos sentidos, la necesidad de una coordinación con provincias y municipios.
“Por un lado para evitar que se produzcan incrementos en alícuotas provinciales y tasas municipales que terminan neutralizando parte de la ganancia de competitividad buscada sobre la producción”, afirmó.
“Por otro lado, para procurar que la mejora en los ingresos de las jurisdicciones subnacionales derivada de la menor carga de retenciones se traduzca en una reducción de tributos locales. Sin un esquema articulado de políticas tributarias entre los distintos niveles de gobierno, la capacidad de la medida para inducir mayor inversión y producción queda sustancialmente acotada”, comentó el analista de mercados agroindustriales.
La comparación entre los distintos escenarios
En el cuadro 1 se presentan los márgenes netos del productor para los cuatro modelos agrícolas y dos escenarios.
El primero proyecta la rentabilidad neta para la campaña 2025/26 al incorporar el nuevo esquema tributario vigente a partir de la baja permanente de DEX anunciada recientemente: alícuotas de 24 % para la soja y el 8,5 % para maíz.
En el cuadro 2 se plantea un escenario contrafáctico que proyecta la rentabilidad neta que se habría observado en 2025/26 si las alícuotas de los derechos de exportación se mantenían sin cambios (33 % en soja y 12 % en maíz) desde la asunción del gobierno del presidente de la Nación, Dr. Javier Milei.
De la comparación entre ambos escenarios surge que, según la zona y el régimen de tenencia de la tierra, el esquema tributario vigente implica una mejora de entre 38 y 76 dólares por hectárea en la rentabilidad neta del productor respecto de la que se habría registrado en 2025/26 si las alícuotas de DEX no bajaban.
Esto se explica por una reducción de la carga tributaria total (entendida como el porcentaje de la renta generada: ingresos menos costos, que el productor no puede apropiarse por efecto de los impuestos) de entre 8 y 20 puntos porcentuales, según el caso.