Bahía Blanca | Sabado, 03 de enero

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Cámara de la Propiedad Horizontal: el inicio de otra etapa (tras la tormenta)

“La inundación del 7 de marzo implicó enormes desafíos financieros para los consorcios que, aún hoy, siguen recuperándose”, dijo Adriana B. Maurizi, titular de la entidad local.

Adriana B. Maurizi, presidenta de la Cámara de Administradores de la Propiedad Horizontal de Bahía Blanca y Zona (Caphbbyz). /  Fotos: Emilia Maineri-La Nueva.

En todos los actores de la comunidad local, la trágica inundación del 7 de marzo último dejó una huella difícil de borrar. Así entonces, la catástrofe también afectó profundamente tanto a la infraestructura de los edificios como a la economía de los consorcios con consecuencias que, aún hoy, se perciben y continúan en proceso de recuperación.

“Estamos saliendo. No es que ya lo superamos, porque todo fue tan cruento que no es sencillo recuperarse de un día para otro. Las economías de los edificios se complicaron y seguimos solucionando temas relacionados”, sostuvo Adriana B. Maurizi, presidenta de la Cámara de Administradores de la Propiedad Horizontal de Bahía Blanca y Zona (Caphbbyz).

Las principales consecuencias fueron daños en infraestructura técnica, ya que el agua afectó gravemente los tableros eléctricos y los vehículos que se encontraban en los edificios. En muchos casos, esos tableros no pudieron ser reparados y debieron reconstruirse totalmente a nuevos, al igual que las bombas de agua, que se reemplazaron por otras unidades.

Desde el punto de vista económico y financiero, las reparaciones resultaron costosas y eso complicó las finanzas de los edificios. Asimismo, debieron sumarse los daños previos causados por el granizo del domingo 2 de febrero último, que había afectado terrazas y membranas.

Siguiendo el hilo, se registró un incremento en las deudas de los copropietarios, especialmente durante los meses de marzo y abril, superando los niveles tradicionales.

“Esta falta de cobro fue compleja, ya que los consorcios deben seguir afrontando gastos fijos de funcionamiento como luz, mantenimiento de ascensores y sueldos”, sostuvo Maurizi.

Las obras en edificios céntricos avanzan y, por ende, se prevé un mayor número de administradores.

“Ante esta crisis financiera, en algunos edificios los vecinos aportaron fondos de sus propias cuentas personales para colaborar con el funcionamiento del consorcio. Incluso, muchos administradores enfrentaron la crisis de los edificios mientras lidiaban con sus propias pérdidas personales, ya que ellos también resultaron inundados y perdieron pertenencias”, indicó.

—¿Cuál es la situación de la Cámara más allá de la inundación del 7M?

—Se sigue haciendo un esfuerzo importante, particularmente desde diciembre de 2023, cuando se dispuso un aumento de casi el 50 % para los porteros (NdR: sobre el salario bruto, por ser considerada la ciudad en zona fría). En algunos consorcios se despidió gente y en otros, cuando se jubila un encargado, no vuelve a tomarse alguien en relación de dependencia.

“El problema está en que el consorcista no lo puede pagar. La carga horaria es muy grande, y ahora, por ejemplo, abonamos los aguinaldos y un bono que se paga, en forma coincidente hace aproximadamente diez años, que es el 20 % del sueldo bruto. Es decir, se trata de un medio aguinaldo que significa casi el 70 %.

“Sobre fin de año les hemos pedido a los consorcistas que se pongan al día con las expensas, tratando de aportar soluciones a través de convenios, porque es necesario que todos contribuyan entendiendo que se trata de un gasto en común”.

—¿Hay un incremento de empresas de limpieza trabajando en los edificios?

—Sí, por supuesto. Hoy, ante una jubilación o el despido de alguien, directamente se contrata a una compañía de limpieza para realizar el trabajo. Lamentablemente lo digo, pero es la realidad. La figura del encargado es muy importante y su pertenencia no se logra con ninguna empresa.

—¿Una inflación más previsible permite una mejor administración desde el punto de vista de los consorcios?

—Sí, porque uno puede proyectar obras. Se pide un presupuesto, se va reuniendo el dinero y si el costo se modifica será muy poco. Inclusive, en materiales como pintura y membrana algunos precios han bajado.

—¿Cuáles son las expectativas para 2026?

—La construcción avanza y cuando se construye, obviamente, hay más trabajo y habrá más administradores. La actividad se va modificando día a día, hay otras responsabilidades para quienes administran, más tecnología y más crecimiento.

“Recientemente participé en un congreso internacional sobre el tema en Buenos Aires y se concluye que la utilización de la inteligencia artificial ha mejorado en algunos aspectos y que contribuye a la actividad y a la comunicación. Justamente, esa fue la base del encuentro. Muchas veces los problemas consorciales son más de comunicación que reales.

“La manera en que se comunican las cosas es crucial para que haya entendimiento entre consorcistas y administradores”, dijo Maurizi.

“Específicamente, en administración me refiero a programación y automatización de los servicios, para que haya más transparencia en la digitalización de las expensas. Se busca que el consorcista pueda acceder a una aplicación desde cualquier lugar del mundo para saber qué pasa en su edificio, si el inquilino está pagando o si hay un comunicado o alguna alerta. Esto se suma al WhatsApp que normalmente usamos, pero está claro que la concentración de actividades se puede hacer de forma más ágil y transparente. Es un proceso que estamos viviendo”.