Bahía Blanca | Sabado, 10 de enero

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Enzo Gioventu: dejó las adicciones, escribió un libro y quiere seguir ayudando

Es de Stroeder, vive en San Blas y en “Por un día más” cuenta como logró salir de las drogas luego de haber consumido cocaína, tabaco y alcohol durante 40 años. Apostó al bienestar natural y hoy busca aliados para salvar de este flagelo a más personas.

Enzo Gioventu, vivió durante tres años en una casilla rodante en Bahía San Blas, prácticamente aislado del mundo, con el objetivo de salir de las adicciones sin tener que pasar por una internación. Consumió cocaína, tabaco y alcohol durante 40 años. Y cuando logró por fin recuperarse a través de apostar al bienestar natural (no artificial) y a la disciplina y fuerza interna decidió compartir su mensaje con el mundo.

Primero recorrió más de 4 mil kilómetros visitando escuelas de todo el país, hablando con más de 3 mil chicos y dos mil padres. Luego, ganó una fuerte presencia en redes sociales donde empezó a compartir reflexiones, motivaciones y su rutina diaria, para personas que atraviesan consumos problemáticos.

Ahora acaba de publicar “Por un día más”, un valiente testimonio sobre su historia de vida y su camino de recuperación. Allí también comparte este trayecto junto al del psicólogo Leandro Altamira, un amigo con el cual Enzo estableció un fuerte vínculo. Ambos se unieron en la lucha por dejar atrás a este flagelo que tantas personas sufren en silencio.

Las aguas frías, aliadas en su recuperación de las adicciones.

Enzo, quien es profesional de la salud, se sumerge desde hace 6 años todos los días en agua helada no solo por los beneficios que esta práctica conlleva a nivel biológico sino como una manera de motivar a sus seguidores a elegir y sostener a diario el camino de una vida sin sustancias.

--¿En qué momento sentiste que tu historia personal debía transformarse en un libro?

-- Estoy en una isla, Bahía San Blas, en la que estuve casi tres años aislado para no internarme. Estuve con un psicólogo amigo, Leandro Altamira, también ex adicto en recuperación y un día, cruzamos casi 6 km desde la isla Gama a la Isla del Jabalí sin parar por un canal de corrientes muy fuertes y cuando llegamos a tierra dijimos: “Este bienestar lo tenemos que plasmar en un libro”. 

Entre los dos empezamos desde ese día a escribir nuestra memoria, lo que fuimos pasando, él como profesional de salud y yo desde el lado de la fuerza y la potencia. Queremos que los chicos, adultos y adultos mayores se den cuenta de que los excesos dañan nuestro pasar diario y en cambio, bienestar natural es absoluto. Por eso plasmamos “Por un día Más”.

--¿Cómo fuiste transitando este camino desde el inicio?

--Solía sentarme en el techo de mi casa rodante, mirando el mar y, a veces, derramando lágrimas por el precio que tenía que pagar por haber estado en ese oscuro mundo. Mi padre sufrió, y no me vio limpio, se murió a mi edad, a los 60 años. Mi mamá me vio limpio. Por eso en el libro hay un capítulo que se llama “Los ojos de mi madre”, porque jamás voy a olvidar los ojos de mi madre cuando a la mañana me veía lúcido, impecable y brillante. 
Al transitar los primeros días limpio, sano, sin sustancia circulando por mi sangre, empecé a sentir un bienestar leve, al principio, pero que se acentuaba día a día. Ese bienestar continuo empezó a seducirme.

El 2 de abril de 2023 unió la isa Gama con la Isla del Jabalí, distantes más de 5 km entre sí.

Obviamente, con casi 40 años de consumo, no fue fácil. Tuve una adición fuerte, negra, profunda. Pero me di cuenta que los picos que me daba la droga eran simplemente picos, horas de un placer ficticio que duraba eso, horas. 
Después, cuando se termina la sustancia viene una depresión profunda y, en ese orden, se termina el dinero, se alejan tus amistades y tu familia, o se acercan, pero con una cara lastimosa, penosa. Ese el precio de la sustancia. Mis padres me veían llegar luego de varias horas sin comer, sin dormir. En las últimas horas hecho una piltrafa humana. Así llegaba a mi casa. El dolor era mío pero nunca me di cuenta del dolor de mis padres. Eso empezó a dañar mi mente, mi físico, mi corazón, mis órganos vitales, por el abuso. 

--Y en tu caso ¿dejaste de un día para otro?

--Sí, porque mi hígado colapsaba, estaba en el principio de una cirrosis, camino a una cirrosis terminal. En 12 meses era muy probable que sufriera un deceso. Una muerte inminente, temprana, cruenta, cruda y buscada. Al abandonar de forma abrupta me dolió, me costó, por la cantidad de años, pero me convertí en un estudioso del tema.

--¿Y dónde encontraste un refugio o un aliado?

--Empecé a buscar en los deportes, en el agua fría, en la sonrisa, en el esfuerzo. Mi vida dio un giro al dejar todas las sustancias. Empecé a apostar a la liberación natural de endorfinas, a acostarme y levantarme muy temprano. Este bienestar empezó a gustarme mucho, obviamente que estaba los momentos de extrañar la sustancia artificial, porque el cuerpo, después de tantos años de consumo, la necesita. 

--¿Cuáles fueron esos primeros cambios?

-- Empecé a sentir el bienestar casi absoluto, maravilloso, el libre albedrío de mi vida. Dejar que mi vida siga su curso natural, no interrumpirlo con sustancia. A veces me daba un bajón al mediodía o a la noche pero mi cuerpo empezó a sanar. Me empecé a estilizar de nuevo. El consumo te lleva al abandono físico y la sustancia ayuda al deterioro. Empecé mirarme al espejo, a vestir bien, a cuidarme, a tratar de agradarme, y luego agradarle al otro como consecuencia.

--¿Como ayuda a las personas tu creación de contenido, experiencia y testimonio?

--La gente se ve atraída por mi bienestar porque denota que no es fingido y es a diario. Durante casi 5 años, todos los días de mi vida, compartí mi experiencia de levantarme temprano y entrar en el hielo. En distintos lugares el país donde estuviera, aunque no hubiera río, mar o lago me metía en una pileta de lona y la llenaba.  Esa alegría no fingida que yo siento seduce a las personas que está pasando por el lado oscuro.

--Y se comunican para hacerte consultas…

--Sí, yo escucho audios, que a veces son muy largos, los escucho. Muchos demoran uno o dos años en comunicarse pero terminan comunicándose para preguntarme cómo hago. Esto no tiene fórmula. La formula la creás cuando empezás a sentirte bien,  en un plan recto, no con altibajos. Esto es el curso natural de la vida y de buscarle la vuelta a la endorfina natural y ayuda muchísimo a la gente. La constancia y la felicidad no fingida. 

--¿Cómo es tu vida hoy?

--Me duermo con una sonrisa y me levanto con una sonrisa. Hay bajones naturales, como la pérdida de un ser querido, el desengaño amoroso o un mal momento en el trabajo, claro. 
Soy radiólogo y tengo un Centro de Salud, Imatex, en Stroeder, en el que se brinda atención médica de distintas especialidades y diagnóstico por imágenes.  Desde febrero, con Leandro Altamirano, vamos a dar una mano, en conjunto, a quienes quieran comenzar su camino de recuperación de las adicciones.

--¿Cómo se puede adquirir el libro y qué proyectás en adelante?

--El libro se puede adquirir por Mercado Libre. Y el proyecto es seguir ayudando ya sea desde el Centro de Salud como recorriendo todo el país, las escuelas, con mi mensaje. Pero para eso necesito aliados estratégicos, empresas, firmas, personas que me ayuden a lograrlo, que apuesten a la prevención, al cuidado. Yo contesto mensajes desde las 5 de la mañana. Ese es hoy mi trabajo. Estoy muy comprometido. La ayuda y la conciencia son esenciales para expandir este trabajo. Para que no se vea la recuperación como un imposible sino como una decisión cotidiana.

--Hace poco, en tus redes, recibiste el respaldo de Marcelo "Teto" Medina, alguien muy conocido en Argentina... ¿Cómo se dio ese acercamiento?

--Le mandé un mensaje y me dijo "Enzito, yo te sigo". Nos mandamos mensajes cada tanto y tenemos proyectos juntos. Es una persona fantástica que sabe muchísimo de esto y al igual que yo la está peleando día a día. A él le llama la atención cómo le encontré la vuelta, mi fuerza de voluntad y el compromiso.

La visión del psicólogo Leandro Altamira

“Con Enzo sabemos qué hablamos, tenemos en claro qué queremos y hacia dónde vamos. Los dos somos adictos en recuperación sin consumo pero esto hay que mantenerlo todos los días”, dijo.

Agregó que ambos quieren ayudar a la mayor cantidad de gente posible, tanto desde el rol de motivador, que ejerce Enzo, como desde la terapia y crear una Fundación para que la gente que no tenga recursos pueda acceder a esta terapia. 

“Vamos a hacer talleres de fin de semana para padres, para adictos que quieran dejar de consumir y para quienes dejaron de consumir y están en abstinencia, para acompañarlos en ese proceso”, comentó.

 El libro se puede conseguir en Mercado Libre a través del siguiente link: https://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-2744103856#origin=share&sid=share&action=whatsap

“Necesitamos sponsors y acompañamiento de privados y también quisiéramos que el Estado nos brinde su ayuda para no tener que luchar solos contra molinos de viento”, dijo.

Por último, expresó que otro de los objetivos es cambiar la mirada que hay sobre el adicto. 

“Está mal visto en esta sociedad pero el adicto es una persona tremendamente sensible, el mundo le duele y eso lo empuja a llegar a una sustancia para anestesiarse”, agregó.