El “Topo” lo volvió a hacer y su abuelo miró al cielo emocionado: “Tiene un Dios aparte”
Mauro Sabatini marcó el 2-1 de Libertad sobre Bella Vista y con la camiseta al viento festejó su tercer tanto en el torneo y el liderazgo absoluto del milrayita de Villa Rosas en el Apertura de la A liguista.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Estaba “colorado”, por eso lo volví a mirar antes de cruzar la puerta que une el salón principal con la zona de vestuarios. ¿Con bronca?, ¿con la presión por las nubes después de tanto sufrir por su equipo? No, emocionado, con algunas lágrimas en sus ojos y repitiendo una vez más: “Tiene un Dios aparte, la única que tuvo la mando a guardar”.
Tomás Plaza, a los 85 años, sigue yendo a la cancha cada vez que juega su nieto, Mauro Sabatini, el angelado delantero de Libertad de los goles importantes, el que rompe cualquier estadística, el 7 que es como el sol, porque aunque no lo veamos, siempre está.
Cuando su equipo estaba con un jugador menos y lejos de poder quebrar la resistencia de Bella Vista, el “Topo” inició una carrera memorable (¿en posición adelantada?) hacia el arco del pibe Luro, pareció que adelantó mucho la pelota, pero en un “chasquido” de pies la acarició por encima del 1 visitante, para el 2-1 final del milrayita, único líder del Apertura de la A liguista.
En el fútbol existe un axioma muy popular que reza: “Los goleadores son así, no la tocan, pero si les queda una la mandan a guardar”. Sin embargo, a los que tanto nos gusta este juego, a veces es imposible comprender como un artillero de raza como Sabatini, que no había estado conectado con sus compañeros y deambulaba como pidiendo limosna y triste por afuera del área contraria, crea ese momento mágico en la única acción de peligro del dueño de casa en el segundo tiempo. Sí, no tengo anotado ni un disparo del local a la valla albiverde, solo la del “Topo”, lo que lo convierte en un misericordioso de una realidad que él mismo vive desafiando todo el tiempo.
“Todos los partidos estoy para 3 o 4 puntos, no sé jugar al fútbol, yo hago goles”, sentenció el atacante bahiense, que los tres que lleva en el torneo sirvieron para que su equipo gane: 1-0 a Villa Mitre, 2-0 a San Francisco y 2-1 hoy.
En un verde césped impecable, el 3-4-3 de Libertad hizo “roncha” de entrada. Las diagonales de sus tres puntas (Sabatini, Jeva y Nahuel Sánchez) desorientaron al “Gallego”, que apenas sacó un punto de los últimos 12 y quedó sumergido en el fondo de las posiciones.
Esa frescura para atacar se hizo pastosa cuando los de Daniel Correa entraron en el “juego” que le propuso el adversario: cinco foules y cuatro amonestados en 6 minutos (en la última, a Nahuel Sánchez, el árbitro Oscar Perotti actúo en caliente y se apresuró, solo había sido un adelantamiento en la barrera) y golazo de tiro libre de Gabino Belleggia (dos fotos de abajo) para que ambos se vayan al descanso 1-1 pero sabiendo que estaban en deuda con ellos mismos.
El segmento complementario fue un fiasco. El cotejo estuvo roto, no se armó jamás y mientras el reloj corría se podían ver los pedacitos de dos elencos que apostaban al juego largo y a algún “invento” de sus valores más jerarquizados.
La lesión de Pablo Mungo, al chocar con el arquero Carnicero, y la expulsión de Lincopán, por doble amarilla tras un manotazo en el rostro de Santiago Llanos, parecieron echar por tierra cualquier tipo de acción colectiva o individual capaces de hacer variar un trámite ajustado y enredado.
Ahora, ¿por qué el capitán albiazul no se fue expulsado con roja directa?
“Porque lo que existe es un golpe sin el balón en juego, encuadrado en conducta antideportiva pero no violenta, por eso la segunda amarilla antes de la roja”, explicó el aplomado y equilibrado Perotti (a rigor de tarjetazos calmó los ánimos en los momentos más álgidos para que el encuentro continúe por los carriles normales), saludado por todos después del pitazo final.
Pero si Sabatini está en cancha, no te distraigas ni cierres la libreta de apuntes. No mires la hora ni pienses en el recorrido para volver a tu casa, porque ya lo hizo en las dos finales contra Rosario cuando Libertad ascendió (solo entrando un ratito) y, créame, es capaz de repetirlo una y mil veces.
Y como dijo su abuelo: tuvo una y la mandó a guardar. Así son estos discípulos de ese Dios del fútbol que en la tierra solo le abre créditos en goles a sus fieles más constantes.
La síntesis
Libertad 2 (3-4-3)
Carnicero 6
Palacios 7
C. Llanos 6
Ojeda 5
Paredes 6
Cocciarini 6
Lincopán (c) 4
Cuitiño 5
SABATINI 7
Jeva 5
N. Sánchez 6
DT: Daniel Correa
Bella Vista 1 (4-4-2)
Luro 5
T Díaz 4
Mungo 5
Becchio 5
Reule 4
G. Belleggia 6
Sacomani 5
Vogel 5
R Gómez 5
Mayer 3
L Martínez (c) 4
DT: Ribes-Romero
PT. Goles de Palacios (L), a los 19m. y G. Belleggia (BV), a los 35m.
ST. Gol de Sabatini (L), a los 38m. A los 34m. fue expulsado Lincopán (L).
Cambios. 56m. Verdino (6) por Cuitiño, 71m. R. Dindart (5) por Cocciarini y Pékel (5) por Jeva, 87m. P. López por Sabatini y R. Ortiz por N. Sánchez, en Libertad; 60m. S. Llanos (4) por G. Belleggia, 68m. Hiess (4) por Mungo, Rosales (4) por T. Díaz y Sturmann (5) por L. Martínez y 77m. Intrevado por Sacomani, en Bella Vista.
Amonestados. Cuitiño (27m.), Lincopán (28 y 79m.), Palacios (30m.), N. Sánchez (33m.) y Sabatini (84m.), en Libertad; R. Gómez (28m.), Sacomani (58m.) y Reule (76m.), en Bella Vista.
Arbitro. Oscar Perotti (7,5).
Cancha. Libertad (9).