Una promesa, un viaje y una sospecha: influencers y un posible caso de trata
Desde nuestra ciudad, la referente Rocío Moa advirtió que "los chicos no dimensionan los peligros. Si lo dice fulanito, lo creen sin cuestionar".
Periodista y comunicadora digital. Forma parte del equipo de redacción de La Nueva desde 2022, donde cubre eventos locales, regionales y nacionales, generando contenido para las ediciones impresa y digital.
Muchos sueñan con entrar a Gran Hermano para cambiar sus vidas. La fama y las oportunidades parecen estar al alcance de la mano. Pero en los últimos días, ese sueño televisado mutó en pesadilla mediática: dos exparticipantes del reality, Martín Ku y Nicolás Grosman, quedaron en el ojo de la tormenta tras promocionar una insólita y alarmante propuesta laboral dirigida exclusivamente a mujeres jóvenes.
La oferta parecía tentadora: "Trabajo estable, en dólares y en Rusia". Así lo anunciaban, sonrientes, en un video subido a sus redes sociales. Pero el revuelo fue inmediato. ¿Qué clase de empleo es tan generoso y específico como para requerir únicamente chicas de entre 18 y 22 años, sin experiencia, con todos los gastos pagos?
La Justicia ya tomó cartas en el asunto y la denuncia no tardó en llegar: se busca determinar si detrás de esa propuesta se esconde una red de trata de personas o una organización coercitiva.
"Este es un claro ejemplo de todas las 'alertas' a la hora de aceptar una oferta laboral. Es muy preocupante con la liviandad que se manejan estos influencers porque lo venden como algo genial y nunca hablaron de qué tipo de trabajo era", advirtió Rocío Moa, presidenta de la ONG Bahía contra la Trata, con más de una década de trayectoria en la prevención de este tipo de delitos.
En diálogo con La Nueva., Moa se preguntó: "¿No es raro que solo sea para mujeres? ¿Que además exigen una cierta edad? ¿Que pagan todo y no necesitan experiencia? ¿Que se lo ofrecen a chicas de Latinoamérica o África?".
El video, grabado supuestamente en la región rusa de Tartaristán, muestra a los influencers recorriendo el lugar con entusiasmo: "¿Se enteraron del programa internacional de empleo en Rusia con un salario que oscila entre 860 a 1000 dólares? ¡Vamos juntos! Si sos una chica entre 18 y 22 años y tenés ganas de trabajar en el exterior, escucha esta propuesta que te va a encantar", dicen frente a cámara.
La oportunidad llegó de la mano de una empresa llamada Start Program Latam (Alabuga Start), una organización que, según explican desde la ONG local, habría contratado a los exGH justamente por su alto poder de llegada: juntos superan el millón de seguidores, en su mayoría mujeres jóvenes.
"Los influencers son nuevos actores en estos circuitos. Las personas los siguen en sus redes, los miran día a día cómo desayunan, entrenan, prestan atención a qué dieta hacen, qué zapatillas se ponen y a qué recitales van. En esa admiración cotidiana se crea una falsa confianza que es totalmente asimétrica, porque el influencer dice y el seguidor escucha y cree, consume productos, pone likes, repite", subrayó.
Además, sostuvo que "es nefasto que lo solucionen con una disculpa por redes mencionando que no sabían nada, que solo los contrataron. ¿Cómo comunicador social no te alerta lo que estás 'promocionando'?".
Moa remarcó que los primeros pasos de una red de trata no son tan cinematográficos como muchos imaginan: "Los dos verbos principales son ofrecer y captar. Aunque en el imaginario de las personas esto tiene que ver con un 'extraño peligroso secuestrando a una chica con una combi..', la mayoría de las veces se trata de un conocido, un familiar, alguien de confianza que empuja, marca o entrega a la persona vulnerable para que otros la exploten".
Entre los elementos que levantan sospechas, están las promesas de altos sueldos en corto plazo, vivienda y comida cubiertas, falta total de información sobre el empleador, ninguna exigencia de experiencia o habilidades, y la urgencia por una respuesta inmediata. Todo eso, envuelto en un paquete que exige ser joven, mujer y con "buena presencia".
La denuncia contra los exGH fue presentada por la abogada Milagros Grassi, en representación de la ONG Librementes, fundada por Pablo Salum. Si bien aún no se puede hablar de trata de personas —ya que eso requiere probar una finalidad de explotación—, lo cierto es que la Justicia investiga si existen otros delitos o irregularidades detrás de esta llamativa campaña de reclutamiento.
"Es fundamental que las chicas pidan información precisa sobre cualquier oferta: qué tarea deben hacer, en qué condiciones, quién las contrató. Y que no vayan solas a entrevistas: que avisen dónde están, que compartan su ubicación", recomendó Moa.
"Los chicos no dimensionan los peligros. En las escuelas secundarias lo vemos a diario: si lo dice fulanito, lo creen sin cuestionar", agregó.
Es así que las redes juegan un papel central en la difusión de estas ofertas laborales engañosas. Hoy en día, la búsqueda de empleo se concentra cada vez más en el entorno digital, donde proliferan plataformas virtuales que almacenan gran cantidad de datos personales. Una situación que, según explicó Moa, se vuelve cada vez más preocupante.
Porque el peligro ya no se esconde en callejones oscuros ni en promesas susurradas: hoy se disfraza de video viral, se filtra entre likes y hashtags, y se disemina al ritmo de algoritmos que no distinguen entre entretenimiento y explotación.
La línea gratuita, anónima y nacional para realizar denuncias por trata de personas es la 145. Funciona las 24 horas del día, los 365 días del año.