Bahía Blanca | Jueves, 26 de marzo

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Terminar con la impunidad de quienes generan ruidos molestos

Los controles deben ser permanentes, rotativos y en toda la ciudad.

La municipalidad instrumentó un control por ruidos molestos en las calles de Villa Mitre y en un par de horas secuestró 30 vehículos, operativo realizado por personal policial y de Tránsito de la comuna.

La presencia del personal de control fue en respuesta a denuncias vecinales que derivaron en la indicación del intendente municipal, Federico Susbielles, de trabajar en el sector, para lo cual hubo una serie de encuentros previos para la acción conjunta de distintas fuerzas.

La decisión se relaciona con una premisa básica y clave en la convivencia urbana: los espacios públicos son para que todos los vecinos los disfruten y es completamente incompatible con los ruidos molestos y las maniobras intempestivas de personas que no sólo quebrantan la ley al no respetar las normativas existentes sino que hacen gala de una impunidad que no corresponde.

Por ser un sitio con mucha concurrencia de gente, se estableció un esquema de control que incluyó el corte de calles alrededor de la plaza principal del barrio y el despliegue de recursos “de afuera hacia adentro”, según explicaron las autoridades a cargo del operativo.

La realidad es que en todos los sectores de la ciudad se sufre de manera habitual con el exceso de ruidos provocados en particular con motos de escape libre, automóviles que superan los índices admitidos y hasta equipos de música que se ponen a un volumen inadecuado.

Los operativos que realiza la municipalidad tienen un resultado inmediato muy interesante, el cual se ha verificado en lugares como el parque de Mayo, el paseo de las Esculturas y Las Carrindanga, entre otros.

La realidad indica que de todas maneras poco sentido tienen estos controles si son esporádicos y únicamente responden a denuncias puntuales.

Campañas de divulgación, de formación y operativos continuos, rotativos, con un esquema que quizá no deba comprometer a tanto personal pero sí que marque una presencia que los infractores sientan y empiecen a respetar.

Los espacios públicos más amplios de la ciudad son sus calles y veredas. Allí es donde se hace necesario poner límites a quienes creen que a ellos la ley no los alcanza