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Fabio Placánica: "Siempre prioricé la casaca argentina y estar en un Juego Olímpico fue lo máximo"

El saavedrense hizo escuela aprendiendo de su padre y se prepraró para competir en el mejor nivel. "Los juegos de Barcelona 92 fueron increíbles", dijo

Más allá de que en cada competencia olímpica el apellido Placánica quedará estrechamente ligado con los recuerdos de Fabio, y de su padre (el "Tin" Rubén), quienes participaron de Barcelona 92 y Tokio 64, el legado que nos dejaron estos excelsos deportistas se sigue disfrutando con el correr de los años.

Fabio está retirado de la actividad desde hace mucho tiempo, pero los recuerdos perduran y su trayectoria en el ciclismo se realza.

"A Bahía me trajo la bici. El acompañar a mi familia e incursionar en las carreras del Velódromo en Bahía; no tenía que viajar tanto hasta mi pueblo natal, Saavedra. Mi papa pidió el traslado en el trabajo y nos radicamos acá", señaló Fabio, quien pasó por "El Diario Deportivo", programa que se emite por La Nueva Play, de lunes a viernes de 14 a 15.

"El ciclismo es un deporte que requiere mucho desgaste físico, sacrifico. El tema de largarse a correr de muy joven hace que después, cuando necesitás estar a pleno, te sentís cansado. La idea de mi padre de estirar el inicio de mi incursión en las carreras de bicicleta era buena; él quería que yo empezara a los 18, pero no aguanté y a los 12 hice mi debut", contó Placánica.

"Lo acompañé a una carrera en Bahía y corrían los pibes. Jamás había visto una carrera de chicos tan chicos, pero mi padre me vio la cara y me preguntó: ¿Querés correr? Mi respuesta fue: 'Sí..., la bicleta la tengo'. Al fin de semana siguiente cargué primero mi bici y después la de él (risas)", contó.

El crecimiento fue notable, a tal punto que en 1984 obtiene el subcampeonato argentino juvenil en Bahía Blanca, y en 1986 y 1987 el campeonato nacional de los 3000 metros (persecución individual).

"Bahía tenía un nivel tremendo, con muchos corredores y público. El subcampeonato Argentino de vueltas puntuables lo gané con 14 años y a los 16, siendo juvenil, salí campeón argentino de persecución individual, que era mi especialidad. Hacía una diferencia y luego todo el grupo me corría y no me podían agarrar; mantenía un ritmo muy alto durante mucho tiempo", aseveró.

"No era un corredor muy explosivo en el sprint, pero sí en distancias largas. Revalidé el título al año siguiente y me sumé al seleccionado argentino para competir en Cuenca, Ecuador, en el Campeonato Panamericano Juvenil, tanto en cuarteta como en persecución individual", remarcó.

El tiempo lo llevó a instalarse en Buenos Aires para competir en el mejor nivel del país, pese a que apenas tenía 17 años.

"Soy parte de la selección argentina juvenil y de un proyecto para integrar la mayor. En las carreras de ruta me va muy bien, y más en las contrarreloj, saliendo campeón Argentino en mayores en 1989. Y un año después Marcelo Alexandre me lleva con la selección a Europa, donde participé en ruta y en el Giro de Italia. Al regreso me estaban esperando de un equipo de Chile y otro de Uruguay, pero si me sumaba no iba a poder representar a mi país en todo los certámenes siguientes. Por eso decidí quedarme”,resaltó Placánica.

Los Odesur, Panamericanos y los Juegos Olímpicos de Barcelona fueron las metas siguientes.

"Siempre prioricé la casaca argentina y estar en un Juego Olímpico fue lo máximo. Intentaba copiar, salvando las distancias, lo que hizo mi padre. Cuando llegaba a casa con el olor a crema de masaje, sus logros y lo que fue como persona. Lo único diferente es que me dediqué exclusivamente al ciclismo, aunque mi viejo siempre estuvo a mi lado", dijo emocionado.

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