Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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El muelle de San Blas, menos solo y lejos del olvido

Instalado en el pueblo de San Blas, en México, el muelle ha tomado vida a partir de una serie de ofertas turísticas.

Popular a partir de un éxito musical, el muelle de San Blas, en México, se renueva por completo para atender la creciente demanda turística.

San Blas es un pueblo de la Riviera Nayarita, rodeado de manglares y estuarios naturales. Fue el punto de partida de las expediciones españolas del siglo XVI para explorar el Pacífico y parte de la ruta comercial de China hasta el siglo XIX. De ahí su valor histórico y cultural.

Tiene además ese muelle, modesto, cargado de historia y que alcanzó popularidad en 1988, a partir de una canción del grupo musical Maná, que ahora se interviene en respuesta al uso cada vez más intenso que tiene.

Ese uso creció en 2021, cuando el gobierno transformó las Islas Marías, una antigua prisión de alta seguridad, en un destino turístico, siendo San Blas un puerto a solo tres horas de ese conjunto.

La intervención en varios espacios públicos del pueblo incluye al muelle y lo integra para el uso del ferry y de lanchas, sumando un parque público, zonas comerciales y un mercado.

La obra

Inspirado en los antiguos barcos de madera, por los ¨ojos de dios¨ huicholes y en las marismas nayaritas, se diseñó un hangar de 1.700m2 con la forma de un barco invertido, una cubierta cuya geometría, nostálgica y eficiente, resuelve las cargas gravitatorias y de viento con un sistema metálico ligera a base de  viga cables y dos pieles de madera de eucalipto.

La obra tiene 15 metros de ancho por 96 de largo y 13 de alto, hasta su cumbrera que termina en una ranura acristalada. Bajo ésta hay módulos con baños, tiendas, la administración y un foro cultural para eventos

A nivel de suelo y conformando el parque público, una composición de líneas de agua brotante promueve el refresco de los visitantes, acompañados de jardines de lluvia con tules, piedra bola local y pasajes inspirados en las olas y los barcos. La cromática del complejo se define por el ocre de la madera, los tonos rojizos del barro y el concreto que cambia su textura a lo largo del paisaje.

Todo esta mejora se suma, claro, al hecho de contener el muelle la historia, rescatada por Maná, de Rebeca Méndez Jiménez, conocida como “la loca del muelle de San Blas”, quien tras la pérdida de su prometido, un pescador que falleció en una tormenta en 1971, esperó su regreso durante años en ese lugar.