Bahía Blanca | Domingo, 26 de mayo

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La pelea de arriba continúa subiendo escalones

La columna semanal de nuestro corresponsal en la capital de la provincia.

Frente a una crisis económica que impone determinadas limitaciones políticas, el gobernador Axel Kicillof se muestra enfocado en la gestión bonaerense y en tratar de buscar soluciones ante la falta de recursos presupuestarios estimulada por el gobierno libertario de Javier Milei.

“Estamos en un contexto en el que la situación económica se ha ido deteriorando notoriamente producto de las políticas del Gobierno nacional. Cada nuevo indicador confirma una recesión profunda, que avanza con una rapidez pocas veces vista, y eso afecta los recursos tributarios provinciales; lo que se agrava ante la no transferencia de recursos obligatorios no automáticos por parte de Nación”, volvió a proyectar el ministro de Economía, Pablo López, poco antes de acordar un nuevo tramo de aumento salarial de 9,5 % para estatales y docentes,

Por eso y tras sucesivos reclamos públicos, la Gobernación de calle 6 formalizó dos demandas ante la Corte Suprema de Justicia contra el principal despacho presidencial de la Casa Rosada. Se trata de recursos correspondientes al Fondo de Incentivo Docente (FONID) -un plus económico que el Estado nacional giraba a las provincias para mejorar los sueldos de docentes de gestión pública y privada-  y al compensador que se encargaba de subsidiar al transporte público de pasajeros. En total, representan cerca de 50 mil millones de pesos.

El objetivo de Kicillof es que la administración libertaria restablezca la transferencia de fondos. De esa manera, la pulseada se judicializó y ganó musculatura aunque, en esta oportunidad, los ministros de la Corte serán árbitros, pero ocupando un rol preponderante: deberán decidir si la provincia de Buenos Aires recuperará los fondos quitados durante los primeros cuatro meses de la era presidencial de Milei.

Claramente el gobernador no deja pasar la oportunidad de mostrarse como uno de los dirigentes políticos más críticos hacia las medidas económicas del Gobierno nacional.

Pero, a pesar de los constantes intentos por subirse al ring polarizando con la figura del Presidente, éste parece no darle el calce que Kicillof necesita. Claro que con los libertarios nunca se sabe. Si algo quedó demostrado durante el gobierno de Milei es la facilidad con la que hace y deshace, utilizando una lógica bastante alejada de los buenos modales.

Algunos malpensados, que nunca faltan, ven en esa dinámica una genial estrategia por parte del Presidente y los suyos. Creen que, con un ojo en las encuestas y otro en  2025, Milei prefiere que el Congreso no le apruebe nada, para abonar su relato anticasta en el próximo año electoral, y es por eso que cuando las negociaciones están encaminadas, parece dinamitarlas premeditadamente.

Otros, menos rebuscados, creen que sólo se trata de “inexperiencia y torpeza política”, sumado a un sostén partidario multicolor muy eficaz para ganar las elecciones, pero muy inestable a la hora de gobernar. 

Como sea, ya pasó más de un tercio del año, y lo único cierto es que la licuadora hizo casi todo el trabajo que la motosierra prometía. Y todo esto ante una oposición que no encuentra su registro.

De todas maneras en el Gobierno saben que, a pesar de que las encuestas le siguen sonriendo, el costo social del ajuste en algún momento comenzará a irradiar, si los números de la economía no se estabilizan. Y en ese posible futuro escenario, alguna oposición surgirá, sea peronista o no peronista.

Por eso la desesperación de Kicillof, que ve en su propia figura el reverso ideal de la moneda libertaria. Pero el Gobernador por ahora no encuentra agua en la pileta y debe lidiar con su propia gestión, siempre bajo la amenaza de naufragar a partir de los recortes que Nación le provocó con velocidad y decisión.

Quizás el propio Kicillof y parte del peronismo, sumados a algunas fuerzas del centro como la UCR o sectores del PRO larretista, la Coalición Cívica y otros desprendimientos de Juntos por el Cambio, encuentren un resquicio a partir de la marcha convocada por las universidades nacionales para el martes 23, en defensa de la educación pública.

El Gobernador ya anunció su participación y para el radicalismo es un tema demasiado sensible dentro de su historia y su presente también. Para el Gobierno nacional también será una prueba. La universidad y la educación pública siguen siendo un tema central y es un relato muy legitimado por amplios sectores de la sociedad.

“En la Provincia no podemos coincidir con las ideas que propone el Gobierno nacional: acá no hay lugar para la crueldad y el recorte del sistema educativo y universitario”, remarcó el director general de Cultura y Educación, Alberto Sileoni.

En las diagonales se subraya que "la catástrofe económica" es consecuencia de las políticas nacionales de ajuste y de la pérdida del poder adquisitivo desde los primeros meses de gestión Milei.

En rigor, frente a un desfavorable contexto económico y social, poco sirve una disputa entre el Gobernador y el Presidente, y es mucho peor que, esa disputa sea la que se traduzca después en el envío de fondos nacionales que termine castigando a la Provincia.

Pero en política, como en el fútbol, hay que impedir los goles en contra. Evitar los errores no forzados propios de la coyuntura. “Nunca interrumpas a tu enemigo mientras se está equivocando”, se aconseja dentro del microclima político bonaerense.