Bahía Blanca | Domingo, 31 de agosto

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“Hay que buscar conciencia de lo que se hace tanto en redes como en la vida misma”

Romina Cavallo, referente de la ONG Ser y Hacer, se refirió al desconocimiento de los jóvenes sobre cuestiones relacionadas con el grooming. Un relevamiento en escuelas determinó que el 60% de los encuestados "sabe poco o nada" de la temática. 

Fotos: Archivo LN. y Prensa MBB

Informar y concientizar son dos acciones vitales para trabajar en la prevención de un delito tan grave como el grooming.

Resultan claves para que los niños, niñas y adolescentes sepan de qué se trata, lo puedan detectar y también tengan herramientas para tomar decisiones cuando son víctimas.

Por esa razón reviste importancia el programa denominado Escuelas en Paz, que lleva adelante el el municipio y tiene como principal objetivo el abordaje y prevención de violencia en entornos digitales, además de promocionar la buena convivencia y vínculos respetuosos y de mediación escolar.

La iniciativa, que es articulada con la ONG Ser y Hacer y la Jefatura Distrital de Educación, contuvo en esta primera etapa 34 encuentros en establecimientos educativos de la ciudad, en los que se consultó a más de 1.500 estudiantes. 

Un dato que arrojó el relevamiento realizado es que 6 de cada 10 jóvenes admitieron saber poco o nada acerca de este delito.

El grooming consiste en acciones deliberadamente emprendidas por una persona adulta con el objetivo de ganarse la amistad de una niño, niña o adolescente, con el fin de disminuir las inhibiciones e influir sobre la víctima para que realice acciones de índole sexual. 

Otra situación detectada es que 4 de cada 10 reconocieron que fueron parte o lo son de  cuestiones vinculadas a bullying, ciberbullying, sexting y difusión no consentida de imágenes, violencia digital, apuestas on line y grooming.

Charlas y asistencia

“Es un dato que nos preocupa y ocupa”, admite Romina Cavallo, referente de la Fundación Ser y Hacer.

“Nosotros vamos a dar las charlas de prevención en el marco de este programa, pero también con el municipio, a través del área de Políticas Sociales y Derechos Humanos, trabajamos en distintas situaciones cuando detectamos algo que está sucediendo”, agrega.

Cavallo, quien es consultora psicológica y desde hace casi una década trabaja en la temática, señala que en los encuentros surgen casos que requieren la intervención inmediata.

“Nos pasó con niñas que cuentan situaciones en las charlas y nos ocupamos en acompañarlas en el proceso si corresponde hacer una denuncia y también desde el punto de vista emocional a la posible victima y su familia”.

Escuelas en Paz: el programa para prevenir y abordar la violencia digital en Bahía

Para esta tarea, según describe, se cuenta con un dispositivo denominado PAR (Programa de Acompañamiento en Redes), abocado específicamente a la problemática del grooming.

Advertir el peligro

“Nos sigue preocupando este número, porque en Bahía Blanca tuvimos el caso de Micaela Ortega, entonces vamos y se lo contamos a los chicos, que quizás no lo conocen o lo han escuchado en sus casas. En las charlas nos cuentan que chatean con personas que no conocen”, indica Cavallo acerca de los resultados de la encuesta.

En este sentido, destacó la importancia de la presencia y colaboración de Mónica Cid, madre de la adolescente asesinada en 2016.

“Estamos viendo que a las chicas las captan manipulándolas hablándoles de sus cuerpos, de que son lindas, etc. Aprovechan muchas veces la baja autoestima o distintas situaciones para lograr que les envíen fotografías”, describe. 

Acerca de los jóvenes consultados, señala que “ellos entienden que pueden estar chateando con un desconocido, y que puede ser un adulto, pero no comprenden o saben que eso es un delito”.

“Hay que buscar conciencia de lo que se hace tanto en las redes como en la vida misma”, enfatiza.

En ese sentido, Cavallo describe que les informan a los estudiantes sobre la importancia de conservar los chats o evitar bloquear al agresor, así como la necesidad de acudir a un adulto para comentarle lo que sucede y poder denunciarlo.

“Son charlas donde dialogamos desde un lugar más cercano. Vamos construyendo un espacio de confianza y seguridad, sin juzgar conductas y con el interés de ver cómo se sienten”, concluye.

El uso abusivo de pantallas

Tiempo. Cavallo refiere que “lo que más nos alertó es la cantidad de horas que los chicos y las chicas pasan con las pantallas y tecnologías. Ellos mismos cuentan que en ese tiempo están en Tik Tok, Instagram o con juegos on line”.

Diferencias. “En otros momentos, por ejemplo durante la pandemia, hablábamos de calidad de horas en relación con la cantidad, entonces ese aspecto era importante, acerca de lo que estaban haciendo. Hoy la respuesta ya no es estar conectado a un zoom para una clase o una videollamada con un familiar o amigo, sino que el mayor tiempo están en redes sociales o realizando apuestas on line”, agrega.

Problemas. “Nos hablan que tienen ansiedad, les cuesta concentrarse y no duermen por estar con las pantallas, provocando, entre otras cosas, que no rindan en la escuela”, sigue diciendo.

Temporada. Cavallo sostiene que “en vacaciones quizás muchos chicos aumentan ese tiempo, a veces como un premio que se les concede porque les fue bien en la escuela, y no estamos analizando todas las problemáticas. Tenemos que plantearnos como padres qué vamos a hacer en estos meses. Muchas veces los chicos terminan admitiendo que necesitan límites en este tipo de cuestiones”.