Como en 1948, el Maldonado vuelve a aportar material para las calles
“Quien hubiera visto el arroyo en su época normal, no hubiera podido imaginar con que facilidad ese pequeño hilo de agua, tras una precipitación pluvial no exagerada allá en su origen, se convertiría en un fragoroso y turbulento rio que arrastra con todo lo que encontraba a su paso”. (La Nueva Provincia, en 1948).
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
La historia vuelve a repetirse 70 años después, por distintas circunstancias, con un material diferente, pero con similares características en cuanto a su concepción.
La referencia es al canal Maldonado, que luego de la severa afectación sufrida por la obra como consecuencia de la inundación del pasado 7 de marzo volverá a aportar un componente para mejorar las calles de la ciudad.
Cuando en febrero de 1948 comenzó la canalización del arroyo se verificó el mayor movimiento de tierra jamás realizado en la ciudad, para reconvertir ese modesto hilo de agua en un conducto a cielo abierto con capacidad suficiente para captar el caudal que generaban las crecidas del arroyo Napostá a partir de las precipitaciones registradas en su cuenca.
La obra exigía la extracción de 200 mil metros cúbicos de tierra, una tarea que en parte fue posible realizar mediante máquinas retroexcavadoras y que a partir de determinada profundidad exigió el uso de explosivos debido a la dureza del terreno por la presencia de tosca.
Semejante volumen de material necesitaba un destino, el cual se encontró de madera inmediata y cercana: las decenas de calles aledañas al canal que estaban bajas en relación al nivel establecido por la municipalidad y requerían un relleno. Es así que muchos de los barrios aledaños al recorrido del canal tienen sus calles terminadas con suelo proveniente de esa excavación.
El mismo destino
“El Maldonado, reseco y amarillo zanjón, por un milagro espantoso pasaba de la muerte de sed a las disparatadas extensiones de agua violenta, que arreaban con el rancherío moribundo de las orillas”. (Maldonado, Jorge Luis Borges)
Una de las consecuencias de la inundación del 7 de marzo último fue la destrucción de gran parte de las placas de hormigón simple que revestían el fondo y los laterales del canal.
Cerca del 30% de esos elementos fueron arrancados del lugar y por la fuerza de la correntada quebrados y dañados. Es decir unas 600 piezas de 5,60 metros de ancho por 6 metros de alto y de 22 centímetros de espesor quedaron acumuladas en el canal, sin posibilidad alguna de ser reutilizadas como revestimiento y con la necesidad de que sean retiradas para que no sean un obstáculo para el movimiento del agua.
Fue entonces que los técnicos de la municipalidad y la provincia tomaron la decisión de transformar esas losas en escombros, a partir de su trituración. Para eso la empresa Coince, a cargo de la limpieza del canal, ubicó una máquina trituradora a la vera del canal, a la altura de calle Don Bosco, procediendo a reconvertir esas placas en un material que, mezclado con tosca, será destinado a mejorar al menos 100 calles de tierra.
La primera prueba se realizó en una cuadra de calle Bigio, entre Tucumán y Terrada, la cual, de acuerdo a lo indicado desde la Secretaría de Infraestructura municipal, mejoró sustancialmente su estado.
Por otra parte, se comenzó a ensayar el uso de estos escombros en la construcción de las bases calles que están por a ser pavimentadas con hormigón armado. Si se verifica que la mezcla tiene un buen valor soporte es posible que una parte se destine a esa tarea.
El canal
De acuerdo a lo informado desde la subsecretaría de Recursos Hídricos de la provincia, la licitación de la primera etapa de construcción del nuevo canal Maldonado, ampliación que triplicará su actual capacidad, tendrá lugar en octubre de 2025, con lo cual se supone que los trabajos podrían comenzar los primeros meses de 2026.
Esa obra se hará de manera simultánea con la construcción de 11 nuevos puentes, lo cual supone una intervención de gran complejidad desde la logística de ordenar el tránsito vehicular y establecer una estrategia para que no se pierda viabilidad en el cruce del canal.
Es decir que al menos por los próximos cuatro años el canal seguirá expuesto a sufrir daños en caso de generarse lluvias importantes en la cuenca del Napostá, ya que el 40% de su recorrido ha perdido el revestimiento de hormigón, con lo cual el agua puede socavar con facilidad los taludes.
El nuevo canal mantendrá el perfil trapezoidal actual, ensanchándose su base y su boca, revestido con un hormigón fibrado, es decir una mezcla que no llevará armadura de hierro pero que será reforzado con fibras distribuidas en su masa, las cuales pueden ser de acero, vidrio, polipropileno u otros materiales, para mejorar su resistencia a la tracción, el control de la fisuración y su durabilidad.
De acuerdo a las estimaciones de la provincia, la construcción del canal, incluyendo los puentes, supone una inversión de 109 mil millones de pesos, unos 80 millones de dólares tomando la cotización de la última semana de esa moneda.