Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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Confesó en un video que abusó de su hija durante dos años y lo condenaron

El Tribunal en lo Criminal Nº 1 le impuso 12 años de prisión a un hombre por delitos registrados en Punta Alta.

Fotos: Emmanuel Briane y Archivo LN.

Una travesura de una niña y la posterior discusión con su madre, quien le recriminó por conductas y hábitos que manifestaba desde hacía tiempo, desencadenó una revelación inesperada.

La chica le confesó que era abusada por su padre cuando lo visitaba (la pareja estaba separada) y que por temor no había dicho nada.

La mujer enfrentó al sujeto, quien terminó admitiendo su culpabilidad en un video grabado con un celular.

En una situación prácticamente inédita para nuestro departamento judicial, la filmación resultó un elemento vital para condenarlo en las últimas horas a 12 años de prisión.

En el marco de un debate abreviado, el juez del Tribunal en lo Criminal Nº 1, Hugo Adrián De Rosa, sentenció al procesado, de 41 años y cuya identidad no se brinda para preservar a la menor,  por los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante en concurso real con abuso sexual con acceso carnal reiterado, ambos agravados.

Previamente, la fiscal Agustina Olguín y la defensora oficial Julieta Stordeu, habían acordado, con la aceptación del imputado, la calificación legal del caso y el monto de la sanción.

Para el juez quedó probado que entre 2022 y marzo de 2024, en dos domicilios de Punta Alta, el acusado aprovechó que estaba al cuidado de la niña para someterla de manera reiterada a manoseos y otras prácticas sexuales.

También se estableció que los actos abusivos comenzaron cuando la pequeña tenía 8 años de edad.

Cambios y filmación

La madre de la joven declaró que luego de tomar conocimiento de lo ocurrido comprendió los problemas de conducta que su hija experimentó desde que comenzaron a producirse los abusos.

Describió que la chica rompía cosas, peleaba con los hermanos, utilizaba ropa grande y hasta había abandonado hábitos de aseo, además de presentar un bajo rendimiento escolar.

También refirió que entendió por qué la niña le reclamaba más presencia, aunque ella explicó que debía realizar horas extras en su trabajo para poder mantener a sus hijos.

Indicó que a fines de marzo pasado recibió un aviso de que la chica había enviado una serie de mensajes “raros” y que esa situación había enfurecido a su padre.

Dijo que al llegar a su casa discutieron por lo sucedido y que al preguntarle sobre estas actitudes la menor le reveló que desde hacía dos años era abusada por la pareja de la mujer.

Detalló que el hombre estaba presente y que inicialmente negó la acusación, sosteniendo que la víctima mentía.

Mencionó que en un momento se quedó a solas con el procesado y le pidió que le contara lo sucedido.

Agregó que comenzó a filmar con su celular (el sospechoso lo advirtió) y grabó las imágenes donde el imputado reconoció haber cometido los abusos. 

El hombre dijo lo que sucedía y sostuvo que estaba arrepentido y que cada día “le pedía a Dios por favor que me haga un mejor padre”.

La denunciante expresó que a los pocos meses del nacimiento de la víctima se separó del hombre y que la menor lo visitaba “esporádicamente”.

Le pidió perdón

En una declaración videograbada, la menor describió los abusos que sufrió y las circunstancias en que se producían.

Dijo que solía concurrir a la casa de su padre los fines de semana y en ocasiones el hombre la retiraba de la escuela.

Explicó que en ocasiones concurría sola y en otras con su hermano, aunque este no podía percibir lo que pasaba.

Admitió que se sentía incómoda cuando su padre concurría a la casa de su madre y que el día que contó lo que sucedía, luego de que admitiera los abusos, el sujeto se acercó a ella y le pidió perdón.

Sostuvo que guardó silenció durante un tiempo prolongado por temor a que “lo lleven preso (al acusado) o que me castigaran por no contar antes”.

Una perito psicóloga que entrevistó a la niña consideró que la menor describió hechos reiterados “de manera clara y coherente” y que “no se advierte tendencia a fabular”. También indicó que no encontró mecanismos de “desmentida, retractación y disociación”.

De la misma forma, consideró que la niña no fue sometida a presiones externas ni tuvo animosidad hacia el imputado.

El juez De Rosa sostuvo en el fallo que el testimonio de la víctima “resultó sincero y sin fisuras” y que “con sus limitaciones propias de la edad y el de ser víctima de esta clase de delitos, pudo comunicar y brindar detalles de lo sucedido”.

Al establecer la pena, el magistrado valoró como agravantes la diferencia de edad y que “los hechos consistieron en una pluralidad de prácticas abusivas”. El período durante el cual se extendieron los ultrajes y los daños causados son otros dos aspectos tomados en cuenta en el mismo sentido.