Lo bueno y lo malo de la final 9 de Julio-Pacífico
El cuarto punto de la serie por el ascenso a Primera quedó en manos de Nueve, por 71 a 64, y habrá quinto y definitivo juego. El partido se terminó unos segundos antes porque una botella voló desde la tribuna visitante al parquet.
Entre 9 de Julio y Pacífico animaron anoche un partido con todos los condimentos necesarios para ser llamado una verdadera final, dentro y fuera de la cancha, pese al lamentable final.
En el cuarto juego de la serie que definirá al campeón del básquetbol local de Segunda, "Nueve", que hizo de local en el Osvaldo Casanova, ante unos 1.200 espectadores, venció al Verde por 71 a 64 y forzó un quinto y definitivo partido, el próximo viernes en el William Harding Green.
Ese día, Pacífico probablemente pueda contar con el tirador Juan Cruz Redivo, ausente anoche.
"Me avisó a las seis y media de la tarde que se sentía muy descompuesto", justificó el DT Andrés Iannamico.
Pese a saberse contra las cuerdas y que se fue al entretiempo abajo por 10 puntos (37-27), ajustando en defensa en el segundo tiempo (sólo recibió 27 puntos en los dos cuartos, casi lo mismo que en el tercero), el equipo dirigido por Emiliano Roldán llevó el partido a su juego, tomó mejores decisiones en el cierre y lentamente se adueñó de una victoria que no podía postergar.
En términos individuales, 9 de Julio se apoyó en el goleo de Alan Prost, máximo anotador del partido con 24 puntos, más el aporte de Sebastián Villegas (19), la conducción y la experiencia de José Gutiérrez, el aporte silencioso de Santiago Boyé bajo el aro y un triple clave del pibe Albano Costa.
"Se dio un partido típico de final, trabado, con momentos de cada uno. Nos hicimos fuertes en defensa, los dejamos en menos de 70 puntos, que era la idea, y creo que ahí está la clave del partido", entendió Gutiérrez.
"En el entretiempo -agregó- hablamos en seguir nuestro parcial de juego, no salirnos de ahí, hicimos un buen parcial y nos pusimos en partido. Después se hizo de nuevo parejo y lo supimos cerrar mejor".
En la vereda de enfrente y todavía masticando bronca, Facundo Wattson, de buen ingreso desde el banco, dejó las sensaciones del vestuario de Pacífico.
"Creo que en el tercer cuarto ellos entraron mejor que nosotros, capaz entramos un poquito desconcentrados y cuando no estás al 100 % suelen pasar estas cosas", analizó el "4" del Verde.
"Habíamos tenido un muy bien en el primer tiempo -reconoció-, nos fuimos al vestuario con mucha confianza y después ellos metieron dos o tres que no venían metiendo y nosotros todo lo contrario, y pasó lo que pasó", resumió Wattson.
El aporte desde la experiencia de Gutiérrez y también lo que dieron algunos jóvenes de 9, fue clave para poder forzar un quinto juego.
"En mi caso tomo todos los partidos igual -admitió José-, es una final y son todos los partidos diferentes. Trato de estar tranquilo, charlar con los chicos para que ellos no sientan la presión y jueguen tranquilos. En todo caso la responsabilidad es mía, de Lucas (Lucchetti) y Cristian (Bisterfield), que ellos (los chicos) están para jugar básquet", dijo Pikachu.
"Cuando el equipo se alarga, cuando los chicos entran y nos dan respuesta, nos dan descanso y hace que toda la tensión no esté sobre uno o dos jugadores y el rival se tenga que preocupar por todos. Creo que hoy (por ayer) pasó un poco eso", explicó.
A falta de 39 segundos para el final y con Lucchetti en la línea, una botella voló de la tribuna de Pacífico hacía el parquet y luego de una mini reunión entre la terna arbitral y los técnicos se decidió que el base de 9 lanzara el último tiro y luego se diera por terminado el juego.
"Es una lástima que termine así el partido, pero bueno, vamos a tratar de cerrar el quinto juego allá, a darlo todo como hicimos las dos veces que ganamos", se ilusionó Alan Prost, la figura de la noche.
"Nosotros venimos a disfrutar un deporte hermoso, a jugar un partido re lindo y es una lástima que terminen así las cosas. Una final no tendría que ser así, tendría que haber un equipo contento y otro triste por haber dado todo, pero bueno... iremos a dar todo en el quinto para poder dar vuelta la serie", agregó el goleador del juego.
"La verdad que me sorprendió (lo del final). No sé que medidas tomarán, pero esto no puede volver a pasar. Si lo dejamos así, quién nos asegura qué puede llegar a pasar si nosotros ganamos. Veremos que decisión toman", se sumó Gutiérrez.
"Vamos a pasar informe por la bengala que encendieron a poco de comenzado el partido y por elementos de percusión que sonaron, motivos por los que tuvimos que detener el juego", le contó a La Nueva. el árbitro principal, Emanuel Sánchez.
"También -agregó- porque encendieron otra bengala en el último cuarto, poco antes de que cayera la botella".
Todo indica que Sánchez, más Alejandro Ramallo y Mauro Reyes, serán los árbitros del quinto juego.
El clásico de barrio tendrá un capítulo más el próximo viernes, cuando se juegue el quinto y definitivo punto, que otorgará un ascenso y la vuelta olímpica para quien lo gane. El perdedor, jugará la promoción ante el vencedor de Sportivo Bahiense (2)-Bahía Basket (1).
Queda mucho por ver, disfrutar y escribir en la historia de esta final.
"La bronca durará hoy (por anoche) y ya a partir de mañana (por hoy) prepararemos el partido del viernes, que es igual de decisivo que este. Tenemos que seguir confiando en nosotros, lo que nos trajo hasta acá, que en parte fue defender duro y correr. La ilusión está intacta, seguir confiando en nosotros es la clave", entendió Facundo Wattson.
"Trataremos de hacer nuestro plan de juego, será un partido más. Sí será un quinto partido, que el ganador asciende y el otro juega la promoción, lo lindo es que jugás mirando para arriba (sic.), así que hay que estar tranquilo, hacer el plan de juego y nada... jugar al básquet", resumió José Gutiérrez.
¡Qué el viernes sea una fiesta! En paz.