Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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Escraches en redes: la delgada línea entre el desahogo y el delito

Los casos crecieron en la ciudad en el último tiempo. También quienes acuden a la justicia por sentirse perjudicados.

Fotos: Emmanuel Briane y Archivo LN.
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Audionota: Juan Ignacio Zelaya (LU2)

Las redes sociales suelen ser el lugar elegido para exponer la impotencia generada por una estafa, realizar el señalamiento de una persona por un supuesto delito o publicar un mensaje con la sola intención de generar daño.

Parecería ser un sitio donde todo está permitido, aunque no es así. La ley establece consecuencias para aquellos usuarios que generen un daño con una publicación.

Este tipo de “escraches” se observan a diario y, según un especialista, aumentan progresivamente.

Lo que también asciende es la acción que llevan adelante quienes son blanco de esos posteos.

“Se empieza a ver cada vez más y hemos tenido un par de casos. No existen herramientas para prevenirlos y es muy difícil frenarlos. Muchas veces el intentar detener la situación es echar más leña al fuego. Por suerte la mayor parte se han solucionado, algunos de manera extrajuidicial y otros judicialmente, incluso iniciándose causas penales”, indica el abogado Fernando Branciforte, especialista en derecho informático.

El artículo 113 del Código Penal indica que será pasible de sanción “quien publicare o reprodujere, por cualquier medio, injurias o calumnias inferidas por otro, será reprimido como autor siempre que su contenido no fuera atribuido en forma sustancialmente fiel a la fuente pertinente”.

El letrado afirma que en nuestra ciudad “se ve el crecimiento. Hoy Bahía Blanca sigue siendo un campo medio chico para los delitos tecnológicos, y no somos como por ejemplo Mendoza, pero aumentaron”.

Menciona que Twitter suele ser el lugar más elegido para hacer este tipo de publicaciones, seguido por Facebook.

“Normalmente apuntan hacia el honor de la persona, también suelen estar motivados por cuestiones de trabajo o comerciales. Acá se ha visto muy poco por cuestiones de género”, agrega.

Los motivos

Branciforte indica que “la gente recurre a estas cosas para hacer justicia por mano propia. La justicia es lenta y muchas veces no se consigue. Por desgracia el sistema no es perfecto y eso es lo que hace que la gente reaccione de esta manera”.

Sigue diciendo que “uno puede decir que quiere exponer la situación, muchas veces con razón, pero no es la forma. Se genera un daño y después lo tendrá que probar. Es una línea muy fina. Quizás tenga razón, pero se está cometiendo un delito”.

A modo de ejemplo, refiere que “es como si alguien se mete en tu casa y vos vas y lo sacás rompiendo la puerta. No se puede hacer eso”.

El abogado explica que muchas de las personas que realizan este tipo de escraches desconocen las consecuencias legales que pueden acarrear.

“Muchos no conocen eso, pero saben que están haciendo un daño, que en el fondo es la intención. Muchas veces se realizan estas publicaciones para evitar que otra persona caiga en una estafa o empujar una acción judicial, pero hasta que no haya una sentencia firme esa persona no es culpable, entonces se está cometiendo un delito”.

También menciona que los usuarios de las redes sociales deben poner atención a la actividad que desarrollan en las mismas.

“Uno tiene que tener precaución de no compartir todo, porque indirectamente sos responsable de lo que compartís. Hay que analizar bien lo que se hace cuando interactuamos en las redes”.

Acciones

El letrado agrega que ante una publicación de este tipo, la persona que se siente injuriada puede accionar de diferente manera.

“El sistema frente a los escraches tiene dos caminos: primero intentar frenarlos desde las redes, por lo que, dependiendo de dónde está, hay diferentes protocolos”.

En ese sentido, asegura que “hay que pelear para que las empresas respondan, aunque en el último tiempo son más rápidas”.

Branciforte menciona que al accionar judicialmente, el denunciante debe poder demostrar quién es el autor y la situación que provocó la presentación.

“Alguna veces la persona, por lo que genera la publicación, bloquea cuentas o realizan acciones que terminan afectando la posibilidad de accionar, ya que pierde elementos fundamentales para probar lo sucedido”.

También explica que se debe “encuadrar adecuadamente la demanda”, por sino el juez que interviene puede considerar que no hay delito.

Finalmente, indica que este tipo de causas “tiene una instancia de mediación donde la mayor parte de los litigios se cierran”.

Falsa acusación y trágico final

Deceso. En 2018, Agustín Muñoz, un adolescente de San Carlos de Bariloche, decidió quitarse la vida luego de sufrir una serie de denuncias públicas de una amiga -por un supuesto abuso sexual- que rápidamente se viralizaron.

Consecuencia. Aunque horas después la chica reconoció que había mentido porque "estaba enojada con él" y le pidió disculpas -aceptadas por Agustín-, el desenlace fue irreparable porque el joven, que sufría de inestabilidad emocional, no soportó los ataques y la humillación y a los pocos días se suicidó.

Situación. “Un escrache no es denuncia y eso tiene que quedar claro, la gente tiene que buscar el medio judicial para este tipo de demandas”, opinó Silvina Castañeda, madre del joven.