Bahía Blanca | Viernes, 23 de febrero

Bahía Blanca | Viernes, 23 de febrero

Bahía Blanca | Viernes, 23 de febrero

La Catedral tiene su reloj

Hoy el reloj funciona con su maquinaria original.

Hace 121 años, en diciembre de 1902, el vecino Julián Duprat  escribió desde París a los sacerdotes del templo de la Catedral dando cuenta de la contratación con la Casa Paul Garnier del reloj que se ubicaría en una de las torres de ese edificio de calle Sarmiento.

Junto con la mencionada nota Duprat remitió el presupuesto por el trabajo. “Dada la buena cantidad depositada en poder de los señores Duprat y la seriedad de la casa proponente, se puede esperar un trabajo esmerado que llene las exigencias de nuestro vecindario”, señaló este diario al dar cuenta de la novedad.

La maravillosa maquinaria

Jean-Paul Garnier era un relojero francés, conocido por dotar con sus relojes a todas las estaciones de tren de Francia. Sobre el final de su vida  donó su colección de relojes al Museo del Louvre, donde tiene una sala entera en su honor.

El reloj de cuatro cuadrantes fue embarcado el 7 de julio de 1903, en Dunquerque, Francia. Tan importante se consideró el servicio que prestaría a los vecinos que el ingeniero Petroni, director de las obras del templo, rediseñó las torres, añadiéndoles cuatro metros para así hacerlo visible desde todos los puntos.

“Bienvenido sea este amigo de la existencia humana", dijo, en enero de 1904 el padre Félix Guerra, al darlo por inaugurado.

Se elevan las torres para que se vea el reloj, 1904

Su mecanismo es una maravilla de la ingeniería. Se ubica debajo de la sala donde están los cuadrantes, dentro de un mueble de madera completamente vidriado. La maquinaria posee un péndulo con una varilla de pinotea embebida en aceite de lino, y un buje que distribuye el movimiento. Cuenta con casi 3 mil piezas.

Un piso más abajo se ubican dos campanas, encargadas de marcar los cuartos y las horas.

Cada cuadrante tiene números romanos y está formado por dieciséis partes de opalina. Hasta hoy funciona de manera perfecta, aunque es necesario darle cuerda cada semana.