Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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“La llegada a Riachuelo la tomaré como otra prueba en la Liga Nacional”

El bahiense Franco Pennacchiotti vuelve a la máxima categoría, donde fue Jugador Revelación 2019-20. Repaso a las experiencias en España e Italia.

Pennacchiotti, en una acción de juego en Piadena. Fotos: Archivo La Nueva.

Por Ricardo Sbrana - rsbrana@lanueva.com

(Nota de la edición impresa)

   Después de haber sido elegido Jugador Revelación de la Liga Nacional de básquetbol en la temporada 2019-20, Franco Pennacchiotti (31 años y 2m05) volverá a participar en la máxima categoría de nuestro país. La temporada venidera vestirá la casaca de Riachuelo de La Rioja, un club nuevo en la élite (cumplirá con su segunda participación) y que el año pasado contó con otro bahiense, el base Nicolás Paletta.

   El desafío de Pennacchiotti (comenzará con la pretemporada el próximo 8 de agosto) tiene que ver, también, con su evolución desde aquella distinción y con todo el recorrido posterior. Primero el Metro de Uruguay con 25 de Agosto (mayo de 2021), el salto a España con Ourense (LEB Plata) en octubre 2021 y finalmente Italia con la casaca de Corona Piadena (Serie C Oro) en diciembre.

   -¿Tenés que volver a demostrar que sos Jugador Revelación en Riachuelo o te ganaste un nombre?

   -Me imagino que por haber jugado un año en la Liga, no es suficiente para demostrar que soy jugador de la categoría. Es una realidad. Este año lo tomaré así. Como otra prueba de que puedo jugar la Liga y que puedo hacerlo bien. Haré lo que sé hacer. El año pasado, más allá que deportivamente no tuve continuidad, trabajé bastante en algunos aspectos que me hacían falta. Me siento muy bien físicamente y con la certeza de saber qué tengo que cumplir dentro de la cancha y qué le puedo dar al equipo. Ojalá lo pueda plasmar nuevamente.

   -¿Estás dispuesto a resignar minutos o vas por todo?

   -Me encantaría poder estar en un equipo que peleé arriba. De ser así resignaría minutos, no tengo problemas. Con Riachuelo tienen la intención de hacer un buen equipo. El año pasado les fue bien. Por lo que me comentaron quieren dar un salto más de competitividad. Son lugares en los que si todo va bien, se pueden lograr cosas lindas. Y si puedo ayudar en ese proceso, estaría bueno.

   -¿Qué priorizaste para asentarte otra vez en nuestro país?

   -Fui papá de Milo hace dos meses y con Fernanda (Gurovich) priorizamos estar acá (NdR: el hijo mayor se llama Dante). La experiencia de jugar en el extranjero fue linda, pero nunca lo hicimos con la expectativa de quedarnos ni nada. En su momento fue una decisión deportiva más que de vida. Y ya que estábamos, también quisimos conocer Europa. Ahora quería un poco de estabilidad porque el año pasado fue demasiado... Estar tres meses en un lugar, tres en otro... Después el virus Omicrón... Fue bastante difícil. Cuando me fui a España el tema Omicrón estaba tranquilo. Pero estaban todos en alerta especialmente en España. Me acuerdo que en Ourense venían del verano y estaban todos esperando que el invierno no golpeara. Y terminó golpeando. Pero para entonces yo ya estaba en Italia, donde hubo un parate del torneo por espacio de un mes y medio. Golpeó fuerte la verdad. Estuvimos dos semanas aislados.

   -¿Cómo resultó la experiencia en Piadena, Italia?

   -Llegué a mitad de temporada, casi antes del corte por Navidad. El equipo estaba armado. No le estaba yendo muy bien. Peleaba los últimos puestos. Pero fui el insumo para tratar de encarrilar la temporada en función de las expectativas que tenían los dirigentes.

   -¿Y se logró?

   -Podríamos haber terminado bastante mejor. Cuando llegué, al principio pudimos haber ganado algunos partidos más y estar en la parte de arriba de la clasificación. Porque a mitad de año se divide entre los que lucharán por el campeonato y los que afrontan la permanencia. Nosotros quedamos en la parte baja, lo cual nos obligó a pelear por el ascenso, para lo cual había que entrar entre los tres primeros. A pesar de todo lo logramos, pero quedamos con desventaja de localía en el cruce. Fuimos eliminados haciendo buenos partidos ante uno de los candidatos. Desde que llegué, se cumplieron los objetivos.

   -Lo de Italia se dio tras  un inesperado breve período en España. ¿Eso te generó incertidumbre por la cantidad de minutos que fueras a tener en Piadena?

   -La idea desde el vamos fue ir a España a jugar en el lugar más alto posible. Se dio la oportunidad en un club de LEB Plata que estaba tratando de ascender (Ourense). Que terminó ascendiendo, teníamos un equipazo. Pero la verdad fue que el haber llegado tarde, a casi una semana de arrancar la liga y a un mes y medio de iniciada la pretemporada, me costó ponerme en ritmo. La estructura del club y ritmo de entrenamientos fueron ideales. Fue una linda experiencia deportiva. Pero en cuanto a lo que se habló de mi participación y minutos, no se terminó cumpliendo. Yo había descartado algunas opciones importantes, justamente por lo que me dijeron en Ourense. Lo consideré como algo que no correspondía. De todos modos terminamos bastante bien las dos partes y de acuerdo con que lo mejor era irme. No terminó siendo una buena experiencia pero tuvo muchas cosas positivas para sacar.