Bahía Blanca | Jueves, 18 de agosto

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“En tránsito estamos un poco peor que antes de la pandemia”

Para Marcos Navarrete, referente de Campaña Nacional de Concientización Vial Estrellas Amarillas en Bahía Blanca, es una de las consecuencias del encierro de casi dos años. La incidencia del alcohol

Marcos Navarrete, de Estrellas Amarillas filial Bahía Blanca, una entidad que hoy cumple 12 años desde su fundación. / Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “Definitivamente, ahora estamos peor que antes de 2020. Incluso, el fenómeno se acentuará en el verano y hará estragos, porque lo que provoca el tránsito en Bahía Blanca, y en el país, es una verdadera pandemia”.

   El referente de la ONG Campaña Nacional de Concientización Vial Estrellas Amarillas en nuestra ciudad, Marcos Navarrete, también dijo que, de cada 100 accidentes que se producen con consecuencias de lesiones físicas en Bahía Blanca, en más del 90 % está involucrado el alcohol.

   “Los casos siguen en alza y eso tiene que ver con haber estado encerrado casi dos años”, agregó.

   “Ando todo el día en la calle y, a través del deporte, por ejemplo, estoy en contacto con los jóvenes. Y en distintos grupos veo que se reúnen para hacer una picadita, tiran unos chorizos y el alcohol es infaltable”, comentó.

   “Lamentablemente, el efecto de la primera cerveza es la necesidad de tomar otra. A partir de entonces se empieza a perder la capacidad para conducir, y no sólo por la visión periférica, la profundidad y los reflejos”, relató.

   “La mayoría te dice: ‘Estoy bien, puedo manejar’; o ‘manejo mejor cuando tomo cuatro cervezas’. No es así”, sostuvo.

   “A ver: Nadie toma sabiendo que se sube a un auto, atropella y mata, pero todas esas habilidades para conducir se van perdiendo a medida de que se consume alcohol. Y, a más alcohol, más cerca se está de cometer una tragedia”, indicó.

   Respecto del proyecto de tolerancia cero para manejar automóviles (en Bahía Blanca se mantiene la habilitación con hasta 0,49 gramos de alcohol por litro de sangre), Navarrete sostuvo que los casos bajarían si se implementase, tal como sucede en Neuquén o en Mendoza, aunque no en forma total.

   En la provincia de Buenos Aires ya son cinco los distritos donde existe tolerancia cero para los controles de alcoholemia: Mar del Plata, Ezeiza, Tigre, Moreno y Bragado.

   Otras ciudades relevantes también lo tienen, como Rosario, que se aprobó el 8 de abril de 2021, Santa Fe, Posadas y Ushuaia, entre otras.

   “Se habla del proyecto de tolerancia cero y todos lo quieren apoyar, pero a nosotros no nos cierra y desde la fundación (Estrellas Amarillas) se decidió que no acompañemos”, dijo.

   “Por ejemplo, para poder circular los primeros dos años deberían ser por fuera de la zona urbana. Eso no está incluido en la propuesta”, añadió.

   “¿Por qué en Mar del Plata está pero en Bahía Blanca no? Allá salió porque hubo un fuerte compromiso de los concejales, es decir, de los poderes legislativo y ejecutivo, para que se lleve adelante”, aseguró.

   “Acá no tenemos concejales, o concejalas, que se animen a ponerse los pantalones largos y se hagan cargo de las consecuencias de no alentar una medida como tolerancia cero”, afirmó.

   “El sentido común dice que si en Mar del Plata está funcionando, la pregunta es: ¿Por qué no acá? ¿Qué hicieron de distintos los concejales de allá? Trabajaron, bueno, eso es lo que pretendemos que hagan los ediles bahienses sobre el tema”, expresó el dirigente.

Control de tránsito en Mar del Plata.

   También aludió Navarrete a otros intereses en juego. Y citó a la asociación de restorans y hoteles que, lamentablemente —dijo— hacen que se titubee a la hora de tomar decisiones.

   “Todos dicen que está por salir la ley provincial. Y que la ley nacional 24449, en tal inciso, no permite que se trabaje en línea con una provincial y una modificatoria que se hiciera en una ordenanza municipal. Le buscan todas las vueltas y me parece que acá no hay que inventar nada. Yo me cansé un poco de eso”, comentó.

   “Cuando voy a Chile, por ejemplo, paso vergüenza cuando me dicen: ‘Acá las normas están para cumplirlas’. Cuando voy a Uruguay sucede algo parecido. Pero en la Argentina el Estado no me obliga a cuidar a mis conciudadanos”, sostuvo.

El valor de las multas

   Navarrete también se refirió a las multas y a las penas.

   “Hasta que no se modifiquen las penas, sean de cumplimiento efectivo y nos duela a todos, vamos a seguir lamentando lo que sucede con el tránsito”, aseveró.

   “Este mes se actualizó el valor de las multas en Bahía Blanca y todo lo que se haga en pos de conseguir que la estadística baje, me parece perfecto”, añadió.

   “Ahora, quisiera saber cuál es el porcentaje de cobrabilidad de esas multas y si la gente las paga o no. ¿Cómo se controla eso? ¿Se retienen las licencias en realidad? No quiero ahondar en el tema, pero sé que hasta las transferencias (NdR: de automotores) se realizan aún con vehículos que poseen multas”, sostuvo.

   En cuando al incremento de los accidentes de personas circulando en motos en la ciudad, cuyos casos fatales superan a los automovilísticos, Navarrete aportó otra perspectiva del tema.

   “Los sigo de cerca. Y me detengo en que más del 85 % de los casos terminan en una afectación de tibia y peroné que, a veces, derivan en casos de infecciones y hasta de muerte”, contó.

   “La mayoría son personas jóvenes. Y son padres, hermanos e hijos que a partir del hecho modifican la vida de su entorno familiar”, describió.

   “Ahí es cuando la fractura es a nivel general, como sociedad, como familia; no es que te rompiste la pierna y nada más. Esto no sale en las estadísticas; no se ve, pero es grave”, aseguró.

   En otro tramo de la charla con La Nueva., Navarrete ponderó la decisión de máxima de circulación a 30 kilómetros en el centro bahiense.

   “Bajar la velocidad no es solamente andar a 30 kilómetros y que el tránsito se haga más lento. Eso te obliga a salir con más tiempo de tu casa”, contó.

   “No hay que mirar que el tránsito puede ser un embotellamiento porque los autos van a 30. Hoy, por fortuna, no se aprecia eso. En el día debo pasar cuatro o cinco veces por el centro y, en cualquier momento, se puede ver que el tránsito fluye en forma normal”, agregó.

   “Pero insisto: hay que salir un rato antes de la casa, aunque se pierdan 10 minutos de sueño. Lo que pasa es que somos medio haraganes, queremos andar con los horarios justos y que todo funcione como corresponde”, afirmó.

   En este sentido, también eligió ver el vaso medio lleno.

   “Desde el municipio local se trabaja fuerte y hay compromiso con el tema”, señaló.

   “Tengo diálogo con los funcionarios y es cierto que siempre encuentran escollos cuando toman medidas. Es normal eso, porque a todo le buscamos una vuelta de tuerca, pero la realidad es que hay un compromiso muy grande de que esto empiece a arreglarse de una vez por todas a partir del compromiso de la sociedad entera”, aseguró.

“En Bahía Blanca no existe empatía”

   Navarrete aportó su percepción del tránsito en la ciudad de Bahía Blanca.

   “No quiero ser un ejemplo, claro, pero siempre ando por el centro en una camioneta vieja y no me cuesta nada parar y auxiliar a una persona porque se le quedó el auto”, contó.

   “En un caso así, la primera reacción del bahiense es tocar bocina. No va a balizar para avisarle, a quien viene más atrás, de que adelante hay una eventualidad que no permite la normal circulación”, agregó.

   “Esto habla hasta de la violencia con la que vivimos en estos días, porque la coyuntura social y económica también repercute en cómo manejamos”, admitió.

   También dijo que, cuando se trata de tránsito, se deberían consensuar las decisiones.

   “Digamos: ¿Cuál es la solución? Bajar las multas. Ok. Pero no digamos que son con fines recaudatorios, porque si vos manejás con todo en regla, porque sabés cuáles son las normas a cumplir, ¿qué te puede molestar?”, sostuvo.

   “Pero para eso necesitamos la empatía del otro; que el ciudadano, sin importar el color político o el estrato social, entienda que el tránsito lo hacemos entre todos”, explicó.

   “Está claro de que la solución no es que nos pongan un inspector de tránsito en la puerta. Cuando salgo de casa, mis derechos se quedaron atrás, empiezo a ser parte del tránsito y no tengo que pensar sólo por mí, sino en el otro”, dijo.

   “Esta es la empatía de la sociedad, algo que aún nos falta y que, incluso, excede a la cuestión del tránsito. Es un tema cultural que debemos superar, ya que somos transgresores por naturaleza”, aseveró Navarrete.

A 12 años de la fundación

   Navarrete está en Campaña Nacional de Concientización Vial Estrellas Amarillas, filial Bahía Blanca, desde la misma fundación, producida en 2010, hace hoy exactamente —31 de julio— 12 años.

   El comienzo fue a fines de abril de 2009, cuando sucedió el trágico caso de la muerte de Néstor Rubén Suenjo (23), quien —con una moto— embistió a un automóvil en la intersección de Cramer y Bouchard.

   El caso de Navarrete es particular en todo el país, porque esa fatal vivencia —como vecino— lo involucró a participar en la ONG nacida a partir de la iniciativa del cordobés Julio Ambrosio, tras el fallecimiento de su hija Laura Cristina en un accidente de tránsito a 130 kilómetros de General Acha, La Pampa, en 2006.

   “Yo no perdí a nadie, pero no lo cuento con orgullo. Aunque me hayan designado como el único referente a nivel nacional que se hizo cargo, en una campaña, del dolor ajeno sin haber perdido a un ser querido”, contó el dirigente.