Bahía Blanca | Domingo, 14 de agosto

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"El juego te desnuda", aseguró Federico Elías, otro bahiense campeón de Liga Nacional

En Instituto ratificó su condición de tirador. Tiene otra temporada como Sub 23. Ya está trabajando en Bahía. 

Federico y su regreso al Dow. Fotos: Pablo Presti-La Nueva y La Liga.

 

Por Fernando Rodríguez

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

(Nota publicada en la edición impresa)

 

   Había sido campeón de la Liga de Desarrollo y de Segunda del torneo local con Bahía Basket y, a los 22 años, Federico Elías se dio el gusto de convertirse en el octavo bahiense en conseguir un título de Liga Nacional, como supieron hacerlo otros que nacieron, crecieron y se desarrollaron en nuestra ciudad.

   “Fue una temporada increíble, en todo sentido”, asegura el tirador.

   “Después del Súper 20 -recordó- el equipo sufrió altibajos, entre lesiones, temas personales y Covid, pero los contratiempos siempre nos impulsaron. En los últimos siete partidos de fase regular que pudimos estar todos juntos demostramos el potencial que teníamos y lo llevamos a los playoffs”.

   —Por cómo se definió la serie final me imagino que tuvo una carga extra de emotividad, ¿no?

   —¡Sí! Y más en el quinto juego, en Quimsa, donde había un ambiente entre tensión y ansiedad tanto para los locales como para nosotros. La gente lo hacía sentir en cada punto. Atrás del banco la gente estaba a las puteadas con los jugadores, era mucha tensión. Y cuando Loku (Cuello) metió el segundo libre (con 4,8 segundos, para sellar el 85-84), se hizo un silencio y la gente se empezó a ir de a poco.

   —¿Qué descubriste integrando un equipo campeón?

   —Fui aprendiendo a leer los momentos del juego y para quién jugar, porque los 10 jugadores teníamos gol en las manos.

   —En tu rol de tirador, ¿fue una complicación elegir los lanzamientos estando rodeado de otros que podían anotar?

   —No fue una complicación, pero sí fui asimilando, y me costó, que tanto en entrenamientos como en los partidos podía pasar cinco o seis ataques sin tirar ni generar mi propio tiro.

   —¿Te desesperabas?

   —Me llamaba la atención. Después aprendí que hay que encontrar los huecos, sumar recursos para generar los tiros, algo que estoy trabajando para la próxima temporada, pero fue un aprendizaje. A lo largo del año fui asumiendo cuándo romper un poco el sistema para encontrar mi tiro, esto me ayudará para la próxima temporada.

   —¿Descubriste qué se necesita para ser un tirador de élite y en un equipo con exigencia de resultados?

   —Si, no te digo que es un equipo que exige resultados, pero teníamos importantes aspiraciones. Creo que tu pregunta se basa en la palabra recursos y cuando un jugador más recursos tiene, cuenta con más chances de anotar y de mantenerse en campo, eso pasa en todas las ligas del mundo. Este año mi rol fue de tirador específico. En Bahía era un jugador con la pelota más en la mano. Estoy entrenando con el objetivo de generar recursos para encontrar los mejores tiros.

   —¿Un poco lo que estás haciendo ahora en el Dow Center?

   —Sí. Estoy entrenando con Martín Luis (DT) y el resto de los chicos que volvieron a Bahía, haciendo gimnasio y básquet. El juego te desnuda; el nivel de scouting es alto y donde te sacan los dos recursos principales y no tenés nada más, ahí te quedaste. Así que cuanto más recursos tenés, mejor jugador sos y mayores opciones se te generan para estar en la cancha.

   —¿En qué te cambió tener los minutos más acotados que en Bahía Basket?

   —Subí más el umbral de concentración. Los minutos que tenía necesitaba estar con el 200% de la mente en el trabajo que debía hacer.

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   —¿Quedaste conforme con el tiempo de juego?

   —Durante el Súper 20 y la fase regular tuve más minutos de los que pensaba (promedió en la temporada 14m32, en 38 juegos).

   —¿Ocupando ficha Sub 23 aún sentiste que eras el pibe del equipo que si te salía bien se festejaba y de lo contrario se te permitía?

   —Para nada, desde el primer partido del Súper 20 sentí que era uno más, que tenía que responder a las exigencias tanto del técnico como del equipo. Y así fue todo el año: el que rendía jugaba más, pero éramos diez que podíamos jugar.

   —¿La próxima temporada cargarás con la responsabilidad de ser la última como ficha Sub 23?

   —Es una motivación extra, sabiendo que necesitaré hacer la mejor temporada para, la siguiente, ya como mayor, tener más posibilidades.