Bahía Blanca | Viernes, 12 de agosto

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El oleoducto entre Vaca Muerta y Puerto Rosales también espera definiciones

Con mucha menos prensa que el gasoducto Néstor Kirchner, la ampliación del ducto destinado al transporte de petróleo constituye un proyecto tan urgente como clave para el futuro del país.

Adrián Luciani
aedgarluciani@gmail.com

   A diferencia del futuro gasoducto Néstor Kirchner, una  obra relevante que por cuestiones políticas supo alcanzar un lugar destacado en la agenda nacional, el nuevo oleoducto entre Vaca Muerta y Puerto Rosales mantiene un perfil muy bajo, casi insignificante.

   Sin embargo, se trata de un proyecto vital para el crecimiento económico del país y el despegue del megayacimiento neuquino.

   Días atrás se conocieron cifras históricas en lo que hace a la producción de petróleo, con un total de 584 mil barriles diarios en mayo, es decir, un 14 por ciento más que el año pasado  y, por si fuera poco, esos números constituyeron  la marca más alta en los últimos 20 años.

   Más allá de la buena noticia que esto supone, al mismo tiempo recuerda que la capacidad de transporte del ducto entre Neuquén y el sur bonaerense está cerca de la saturación y representa un freno inminente para el crecimiento de Vaca Muerta.

   La producción de Vaca Muerta sigue creciendo y exige mayor infraestructura de transporte, hoy, en su mayoría limitada a ductos con 50 años de antigüedad.

   “El oleoducto paralelo que tiene que construir Oldeval (Oleoductos del Valle) lo necesitamos imperiosamente, el gobierno Nacional debe acordar las condiciones porque esa concesión vence en 2027 y es un estrangulamiento que vamos a tener el año que viene”, argumentó la semana pasada el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, en un enfático pedido al gobierno nacional.

   De hecho, según pudo saber Argenports.com gran parte de la ingeniería necesaria para la obra ya fue realizada  y días atrás miembros de la empresa Techint estuvieron evaluando varios puntos en el distrito de Bahía Blanca (unos 30 kilómetros antes de Puerto Rosales) por donde pasará la traza.

   Entre otros aspectos, los especialistas analizaron varios puntos de cruce por debajo del arroyo Napostá, curso de agua que deberá atravesar la cañería en uno de los tantos loops a ejecutar.

   Por loops se entiende a la construcción de una tubería paralela que nace en un punto de ducto principal para volver a unirse luego de una determinada distancia, como medida para aumentar la capacidad de transporte.

   Oldelval, según anunció en la exposición Oil&Gas 2022, ya tiene previsto el plan de ampliación de la cañería y sólo resta que el gobierno nacional le extienda la concesión otros 10 años, a partir de 2028, para que pueda tener tiempo suficiente y recuperar la inversión.

   En cambio, desde el gobierno hay quienes argumentan que algunas de esas obras ya deberían haber sido ejecutadas, mientras que, por otro lado, ya debió haber sido solucionado totalmente el gran derrame sufrido en Catriel a fines del año pasado.

   De acuerdo con el anuncio hecho por Oldelval en la Oil&Gas 2022, la inversión prevista ronda los u$s 500 millones para duplicar la capacidad de transporte de petróleo desde Neuquén a Puerto Rosales, sumando 225.000 barriles de crudo, en tres etapas.

   La primera permitirá aumentar la capacidad para transportar unos 75.000 barriles adicionales, y demoraría 18 meses. La segunda sumará otros 45.000 barriles y tardará siete meses, mientras que la tercera etapa incorporará 105.000 barriles y se concentrará en cuatro meses adicionales

   Mientras en enero de 2020 se transportaron 150 mil barriles de petróleo diarios, en diciembre de 2021 se llegó a 210 mil y se estima que este mes cierre con 260 mil. 

   Las mejoras del denominado Plan Vivaldi se iniciaron en noviembre de 2021 e incluyeron el montaje de nuevas bombas, turbinas, generadoras, plantas de gas, entre otras, en donde se reacondicionaron cuatro estaciones de bombeo: Chichinales, Zorrilla, Río Colorado y Salitral.

   Un nuevo ducto

   Como se dijo anteriormente, las nuevas obras implican la construcción de unos 500 kilómetros de loops, lo que constituirá, de hecho, casi un oleoducto adicional, paralelo al existente.

   Otro objetivo del gobierno, sabiendo que este tipo de obras demandará entre 18 y 30 meses de labor, es la habilitación del oleoducto trasandino para exportar crudo hacia Chile, el cual podría liberar en una primera etapa 50 mil barriles y poco más del doble en la siguiente.

   Pero no sólo se trata de un nuevo oleoducto, sino también de obras en la terminal portuaria de Rosales, fundamentalmente en el predio de Oiltanking Ebytem, incluso con la incorporación de una tercera monoboya para agilizar las operaciones de carga y descarga y, obviamente, de exportación.

   Hoy, tanto el gasoducto Kirchner como la ampliación del oleoducto son dos obras clave que se encuentran inmersas en una carrera contrarreloj para poder absorber y transportar la mayor producción de Vaca Muerta.

   De la concreción de ambas dependerá incluso, buena parte del futuro energético e industrial del país y del megayacimiento neuquino.