Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

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La historia de Blanca y Chano: tienen seis hijos y ayudan a casi 50 familias

Viven en una casa de madera y chapa, en el barrio Los Patricios. Hace 9 meses empezaron a entregar viandas. Las necesidades son cada vez mayores. Fundaron un comedor, merendero y una escuelita de fútbol. Su trabajo es voluntario y sin bandera política.

Anahí González Pau
agonzalez@lanueva.com

   Blanca Calfante y Juan Carlos Vázquez, conocido por sus vecinos como Chano, empezaron en octubre pasado con la iniciativa de ayudar a algunas familias con necesidades del Barrio Los Patricios (Avenida Indepedencia al 3600) donde ellos mismos viven en una casa sin lujos, de madera y chapa, realizada con materiales de demolición.

   Tienen seis hijos, la más pequeña de 5 años y Juan Carlos está sin trabajo desde hace 4 meses. Sin embargo, hacen todo lo que está a su alcance por dar una mano a los vecinos y vecinas, muchos de los cuales a veces no tienen pan sobre la mesa.

   El matrimonio tiene una quinta con patos, gansos, conejos, chanchos y caballos. Para alimenta a sus animales retiran los desechos de las verdulerías y, por ese trabajo también obtienen verduras, carne y pan.  Como recibían mucha mercadería en buen estado, empezaron a compartirla, pero las necesidades fueron creciendo.Hoy, coordinan el comedor La Quinta del Chano y llevan adelante la Escuelita de Fútbol Club La Quinta.

  

   “No tenemos un montón, somos gente humilde, como nuestros vecinos. Empezamos brindándoles una vianda dos veces por semana con alimentos no perecederos porque salió de nuestro corazón”, dijo Blanca.

     “Nosotros también en un momento pasamos  necesidad. No teníamos para darle de comer a nuestros hijos”, expresó.

   Un día llegaron chicos con hambre, pidiendo pan o algo de comer , y ese fue el comienzo de todo.

   Primero ayudaron a cuatro familias, después a seis  y ahora son casi 50 que se acercan cada miércoles y viernes a retirar la vianda.

   “Hace un mes estamos escasos de mercadería porque se nos cerraron muchas puertas y no llegamos  con el azúcar, lo fideos o  la yerba para hacer el mate cocido a los chicos. Preparar el pan y las tortas fritas nos cuesta todos los días”, dijo Blanca.

    “Ya que hacíamos una vianda pensamos que era bueno que hubiera una actividad para los chicos. Mi esposo ya había dirigido una escuelita de fútbol hace 20 años  ¿Qué mejor que darles deporte? Y empezamos con esa iniciativa”, señaló.

   En la liga, compiten todos los sábados con escuelitas de otros barrios. Cada colectivo para trasladar a los chicos tienen un costo de 5 mil pesos y usan dos por fin de semana. Para asumir este gasto los padres organizan bingos, rifas y venta de empanadas.

  Cuando llegan de jugar le hacen una comida.

   Además, a diario, reciben a unos 10 chicos que llegan a comer luego de la escuela.

   Los entrenamientos, de cuatro categorías, comienzan a las 17 y terminan entrada la noche. Son niños de 7 a 8, de 9 a 10, de 11 a 13 y de 13 a 15. El merendero es toda la semana con leche, té o tortas fritas. Las panaderías van donando y se va sosteniendo de esta forma.

   Necesitan harina, fideos, aceite. Dan asistencia a más de 50 chicos que están allí todo el día. También requieren pelotas de fútbol y conos para entrenar. Chano no cobra salario, es todo trabajo voluntario.

   También se los escucha y se les brinda contención. Han sacado a muchos chicos de la calle.

   “Algunos chicos se quedan con nosotros, charlan, nos preguntan. Cada uno viene con una situación distinta. Tenés que tener corazón y paciencia y saber escucharlos. Ellos son la prioridad”, mencionó Blanca.

   “No queremos hacerlos famosos sino que nos entiendan que pedimos a gritos que nos enseñen como hablarle a un chico que viene con problemas de adicciones o con problemas en sus casas, con sus padres. Queremos aprender”, dijo.

   De la tarea voluntaria participa toda la familia.

   “Estamos unidos para ayudar a estos chicos, a sus mamás, muchas están enfermas. La cantidad de cosas que vemos y que hablamos no se puede imaginar”, dijo.

 “La idea es salir adelante todos juntos y que, esa ilusión de los chicos, de mejorar, no se quede en el camino, que se pueda cumplir para que ellos tengan un futuro mejor que el nuestro”, dijo.

   Cada dos meses festejan los cumpleaños todos juntos. Una mamá trae algo, un papá aporta otra cosa y se preparan tortas.

   “Es mucho trabajo el que tenemos. No tenemos ayuda de ningún lado”, comentó la mujer, que cocina de forma masiva con mucho amor y dedicación.

   “Nos pusieron en una lista, una agrupación, nos anotaron y nos daban algo pero se cortó la ayuda hace como dos o tres meses. Ahora no llega nada”, dijo.

   Es todo a pulmón.

   Una de las calles de tierra, de acceso a la cancha está intransitable luego de las lluvias. Piden a la Municipalidad que alguna maquinaria realice tareas para mejorar el estado y así las familias pueden llegar sin problemas.

   La historia se hizo visible en este medio a través del diputado por la Sexta Sección, Lorenzo Natali, quien conmocionado por la situación de esta familia y su genuino accionar, se comprometió a difundir su loable trabajo mientras elabora canales institucionales para facilitar que puedan seguir adelante y ayudar a más personas. 

   Quienes deseen donar pueden conocer el trabajo de Chano y Blanca en https://www.facebook.com/comedor.laquinta  o escribir o llamar al 2914169484