La fuente del Paseo de las Esculturas busca recuperar su vida
Como la mayoría de las ubicadas en la ciudad, la falta de mantenimiento y un diseño inadecuado la llamaron a silencio. Ahora, la municipalidad local está terminando de preparar los pliegos para licitar su reparación.
Mario Minervino / mminervino@lanueva.com
Cuando en el año 1994 se inauguró el Paseo de las Esculturas, sobre el tramo entubado del arroyo Napostá, entre calles Casanova y Sarmiento, la gente empezó rápidamente a apropiarse del lugar.
Fue el primer paso de un paseo lineal que se extendería, luego, por la ribera del arroyo a cielo abierto para adentrarse en el parque de Mayo y continuar con el Paseo de la Mujer.
Sin embargo, no fue hasta 1997 que este primer paseo adquirió forma definitiva con la incorporación de una particular fuente a nivel de piso, que le dio más vida al sumar la presencia del agua, vital elemento para un espacio público, con su sonido y movimiento.
Sin embargo, su aporte no iba a ser duradero. Como la mayoría de las fuentes de la ciudad, la falta de mantenimiento y un diseño inadecuado la llamaron a silencio.
Si bien se reactivó con intermitencias, desde hace —al menos— tres años que no funciona y se ha convertido en una suerte de miniplaza seca que poco tiene que ver con su concepción original.
Ahora, la municipalidad local está terminando de preparar los pliegos para licitar su reparación y puesta en valor.
Para recuperar su uso se deberá limpiar el sistema de cañerías debajo del piso y verificar el estado de las ocho boquillas que permiten la formación de los chorros de agua.
La fuente funciona por medio de dos bombas: una para la boquilla de la rejilla central y otra para el resto, tomando el agua de una cisterna de 85 m3, ubicada debajo de la fuente.
La primera bomba se encuentra en buenas condiciones; la segunda no funciona.
Las rejillas deberán repararse, o cambiarse, y colocarles un filtro que impida que lleguen elementos que obstaculicen la bomba o cualquier otro mecanismo, que es el gran mal que sufren las instalaciones de las fuentes.
En la rejilla central se encuentran ocho lámparas led, luces estancas fuera de funcionamiento y tapadas por desechos. En las mismas condiciones se encuentran las rejillas exteriores, con 2 lámparas cada una.
Por último, se retirarán las plantas que han proliferado y se repararán fisuras, grietas y fracturas, tanto del piso como del murete perimetral.
Habilitado en el año 1994 —el paseo no tuvo una inauguración oficial— no fue hasta 1997 que se construyó la fuente.
El entonces jefe comunal, Agr. Jaime Linares, acordó con el arquitecto Horacio Miglierina, autor del diseño del espacio, diseñar una fuente a ras del suelo, inspirado en una que Linares había visto en su paso por la ciudad hermana de Jacksonville, en los Estados Unidos.
Arq. Horacio Miglierina, autor del diseño del espacio.
Miglierina, por su parte, había visto una fuente similar en la ciudad de París, diseñada para poder caminar entre sus varios chorros de agua.
El lugar elegido para su construcción fue un espacio que, originalmente, iba a estar destinado a juegos infantiles.
La fuente fue un éxito, con su chorro central que alcanzaba los diez metros de altura, rodeado de otros de menor altura.
Con el tiempo hubo que colocar unos cilindros de hormigón donde no había murete para evitar que la gente ingresara a lavar sus autos.
La fuente, en una imagen de octubre de 2008.
Luego comenzaron a usar el lugar los egresados universitarios, con volcado de harina, aceite, huevos y otros elementos que afectaron el funcionamiento de las cañerías.
“La fuente es clave para el paseo. No es lo mismo que funcione o no. La presencia del agua, con todas sus connotaciones, es importante”, señala —hoy— el arquitecto Miglierina.
“Terminó siendo el punto de convocatoria del paseo”
El Agr. Jaime Linares, quien fue intendente bahiense entre los años 1991 y 2003, también recuerda aquellos primeros pasos.
“Cuando vine de Jacksonville le comenté a Miglierina si podíamos hacer una fuente de piso usando el agua del arroyo. Horacio lo analizó, me sugirió poner varios chorros y que tomar agua del arroyo no era conveniente”, dice Linares.
Agr. Jaime Linares, exjefe comunal de Bahía Blanca.
“Conclusión: construimos una cisterna bajo un círculo grande de toberas con un gran chorro en el medio. El resultado tuvo una enorme convocatoria, con el contacto con el agua, sin restricciones ni barreras, humedad al aire y el sonido del agua”, agrega.
“Eso, para mí, fue el disparador para que la gente pare y se quede; terminó siendo el punto de convocatoria del paseo”, detalla el exjefe comunal bahiense.