“Bahía siempre tuvo pasta y no la perderá mientras sigan trabajando así”
Rafael Salguero, DT nacional U18, y Julio Garmaci, técnico argentino campeón del mundo en 2019, compartieron jugosas reflexiones.
Por Tomás Arribas / tarribas@lanueva.com
(Nota publicada en la edición impresa de hoy)
La reactivación del sóftbol en la ciudad semanas atrás, supuso nada menos que la primera manifestación de la disciplina en el país tras un año de parálisis total producto de la pandemia.
Ello explica el porqué de semejante envergadura técnica y física en campo, como también las sofisticadas presencias en las gradas del flamante estadio “Beto Pelizario” del complejo Zibecchi, el cual gozó su ansiado estreno.
“Es un placer estar devuelta en una cancha. Se notó que había muchas ganas de jugar, porque nos encontramos con muchos y muy buenos equipos y jugadores. Y eso tuvo que ver, por un lado, con la atracción del torneo, en homenaje a una personalidad tan importante para el sóftbol (NdR: “Torneo Edagrdo Solís”), y segundo por el largo tiempo de inactividad. Todo el mundo quiso estar acá”, expresó el bahiense Rafael Salguero, técnico del combinado nacional U18, uno de los pesos pesados del certamen.
“El relanzamiento nos tenía un poco preocupados por la posible falta de motivación. Pero, afortunadamente, como se vio en este torneo, las ganas de los chicos están intactas”, dejó en claro.
Junto a Rafa, también exhibió credenciales albicelestes Julio Garmaci, actual “Head Coach” del seleccionado mayor masculino de la especialidad y artífice intelectual de la consagración mundial en 2019.
Ávido de acción y espectáculos, Garmaci coincidió con su colega bahiense en la imperiosa necesidad de retomar la senda competitiva, aunque haciendo hincapié en aspectos trascendentales del deporte, ajenos a la competencia propiamente dicha.
“Después de reincorporarnos a los entrenamientos a mitad del año pasado, finalmente poder competir es fundamental. Y no únicamente por el torneo en sí, sino por la manifestación social que supone y que tan bien hace a los jóvenes”, expresó.
“No hablo del deporte de alto rendimiento solamente--agregó--, sino del deporte en general. Entrenar es muy lindo, pero mucho más lo es jugar. Y sin eso es complicado mantener el espíritu y la motivación en los chicos. Ojalá que esta reactivación se pueda mantener, aún en esta nueva modalidad de vida”.
El sentido y merecido homenaje al recordado “Negro” Solís superó las expectativas y ofreció un fabuloso repertorio para la vista; algo que, como destacó Salguero, estaba dentro de las posibilidades ante el largo periplo sin bateos y corridas.
He allí otro aspecto trascendental del certamen: los mejores equipos del país (CEPEF y la selección U18, entre los destacados) no dudaron en asistir y participar con sus principales figuras.
“Estos torneos, por ejemplo, más allá de la agenda internacional de los jugadores de selección (todo sujeto a la pandemia), viene muy bien para que los muchachos empiecen a competir y entrar en ritmo. De nada sirve entrenar si no lo volcás en competencia. Y esta convocatoria, tan importante y con los mejores jugadores de Bahía y de La Pampa, más el equipo U18, garantizó jerarquía y competición muy fuerte”, celebró Garmaci.
No obstante ello, asegura el DT argentino que no todo es color de rosas para el auge que atraviesa el deporte en suelo nacional.
A mediano o largo plazo, esta abrupta interrupción de actividades podrá tener un precio.
“Las verdaderas consecuencias las veremos con el tiempo, todavía no podemos mesurar exactamente el impacto de todo esto. Es cierto que avanzamos en los modos de comunicación y relaciones interpersonales, con capacitaciones y demás. Pero las verdaderas secuelas del parate las veremos en unos años supongo”, afirmó.
Cambio de paradigma
La obtención del título supremo en 2019, en el Campeonato Mundial de República Checa, con las destacadas actuaciones de los bahienses Juan Cruz Zara y Federico Rolheiser, fue el fruto de un cambio de paradigma en el deporte.
Como ocurre habitualmente (y erróneamente), ciertas disciplinas escalan en popularidad ante sucesos consagratorios. Pero muchos ignoran el camino previo que ayuda a comprender el porqué.
“Desde el momento que iniciamos nuestro proyecto en 2010, uno de los principales objetivos fue cambiar un poco el paradigma del deporte en el país, procurando transformarlo en una disciplina de alto rendimiento, donde nuestros atletas representantes puedan caminar por una villa olímpica o panamericana tal como lo hace un futbolista, basquetbolista o representante de otro deporte popular. Esa es nuestra misión diaria, a pesar que somos amateurs. Y eso ha sido una transformación que ha llevado tiempo y que terminó de dar frutos en 2019”, aseveró Garmaci.
“Pero eso no significa tarea cumplida, siempre trabajaremos para que esa forma de ver el deporte se afiance y expanda aún más. Cada cancha nueva, como la que pudimos apreciar en Liniers, es un hito para el deporte; un salto de calidad muy grande”.
—¿Por ello no es casual lo de Juan Cruz y Fede?
—Ellos son una consecuencia pero también un reflejo de ello. Ambos se rompieron el lomo para llegar donde lo hicieron, sumado al entorno que los acompañó y que generó la plataforma ideal para que puedan lanzarse hacia el circuito internacional. Bahía siempre tuvo pasta y, mientras sigan trabajando como lo hacen, no la perderá.