Bahía Blanca | Viernes, 27 de enero

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Un grupo de “Mamás Unidas” para apoyarse y hacer frente al peor dolor

Les arrebataron la vida de sus hijos e hijas, reclaman justicia y se dan fuerzas para seguir adelante. Juntas encuentran la contención para transitar un duro camino.

Fotos: Emmanuel Briane-LN.
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Por Pablo Andrés Pascual / ppascual@lanueva.com
Audionota: Romina Farías (LU2)

   Sentadas en una de las mesas de la Plaza Rivadavia, podrían ser amigas charlando de la vida, de sus expectativas y proyectos.

   Sin embargo son madres que sufrieron el peor dolor que pueda existir: que les arrebataran la vida de sus hijos o hijas.

   Esos encuentros periódicos sirven para darse fuerzas y recibir una palabra de aliento, para charlar sobre causas judiciales (cuestiones que aprendieron por obligación) y hacerle sentir a la de al lado que van a estar cuando las necesite.

   Pamela Herrera, Patricia Paz, Silvia Almada, Elsa Ascar y Laura Moreno son parte del grupo que denominaron “Mamás Unidas”. El trágico suceso que a cada una le tocó vivir las reunió en el reclamo de justicia.

   “Nos juntamos para compartir nuestro dolor. Coincidimos en una marcha y vimos, más allá de las características de cada caso, que compartíamos el sufrimiento. Todas hablamos el mismo idioma.”, dice Elsa, madre de Maximiliano Vitti, quien en febrero de 2015 murió tras ser embestido por un motociclista en Mitre e Yrigoyen.

   En el mismo sentido, Laura, quien exige justicia por el crimen de su hija Agustina Bustos, asesinada en abril de 2018, en un asalto ocurrido en el barrio Rucci, admite que “todos llegamos buscando contención y para apoyarnos. Sabemos que quienes estamos ahí pueden entendernos y comprender lo que se siente”.

   Tras la muerte de Emanuel Castillo,  sucedida en febrero del año pasado durante una serie de incidentes en Maipú al 1.400, previos al clásico entre Olimpo y Villa Mitre por el Torneo Federal A de fútbol, Patricia encontró en el grupo algo que no había en otro lugar. 

   “Cuando me acerqué a ellas sabía que estaban en la misma sintonía. No te preguntan, te apoyan y contienen. Es bueno saber que estamos todas en la misma situación. El dolor es tan profundo que a veces no necesitás palabras, solo alcanza un abrazo. Estamos pasando por una época que es muy difícil para todas nosotras, cuando vemos a la gente festejando y no podemos hacerlo. A partir de lo que nos pasó ya nada es igual”.

   “Pasamos de la risa al llanto en un segundo. Nos angustiamos por lo que pasó, pero también nos alegramos cuando recordamos algo de nuestros hijos. Es raro lo que sucede en los encuentros”, agrega Pamela, madre de Amalia Benítez, quien tenía 4 años cuando en febrero de 2018 falleció luego de que fuera gravemente lesionada por la caída de un portón en malas condiciones en un supermercado chino situado en Caseros al 3400.

El grupo cuenta con un perfil en la red social Facebook bajo el nombre de Mamás Unidas.

   Laura agrega que además del apoyo mutuo también se plantearon junto al resto de las integrantes qué hacer, entonces comenzaron a participar de marchas, acompañar a la familias que transitan el difícil momento del juicio y hasta la elaboración de un mural en recuerdo de las víctimas, realizado hace dos años en la zona de Chiclana y Montevideo.

   También cuenta que llevan adelante rifas u otras actividades para recaudar dinero y ayudar a las familias de las víctimas. 

   “Hay que pagar determinados sellados y fondos de justicia que representan mucho dinero, entonces juntamos plata para ayudar a varias mamás”.

¿Justicia justa?

   Las madres coinciden en que además de lidiar con el dolor por una pérdida irreparable, también deben luchar contra las trabas y obstáculos que coloca el sistema.

   “Ademas de este dolor que vamos a llevar eternamente, tenemos que pararnos y exigir justicia. Hay que rearmarse de alguna forma. La justicia en nuestro país es un desastre, las leyes están mal y encontrás, por ejemplo, penas muy exiguas para delitos culposos”, menciona Pamela.

   Agrega que “la sanción muchas veces no es justa, los imputados apelan y las instancias son interminables”.

   En este sentido, Elsa sostiene que “hay que seguir luchando para tener una justicia más justa. Hay que luchar para que los políticos escuchen y trabajen en cambiar las leyes. Hoy yo no creo en la justicia, solo creo en la de Dios”.

   “Nosotros no llegamos a un abogado si no lo contratamos. Asistencia a la Víctima en Bahía Blanca no funciona, pero ellos (por los acusados) desde el momento que los imputan tienen un abogado de oficio y hasta eligen cómo ser juzgados”, insiste Herrera.

   En el mismo sentido opina Silvia, quien reclama que se esclarezca la muerte de su hijo Ángel, ocurrida en marzo de 2016, cuando cayó de un puente peatonal de Ingeniero White.

   “Muchas veces la víctima se tiene que defender de diferentes situaciones, como me pasó a mi cuando decían cualquier cosa de mi hijo. A la justicia no le alcanza lo que decimos, entonces lo tenemos que demostrar con hechos concretos".

   En este sentido, varias cuentan cómo caminaron calles y golpearon puertas para localizar testigos que declaren en sus causas.

   Laura también menciona una situación por la que debe atravesar en su condición de familiar de una víctima.

   “Es un camino de nunca acabar, donde siempre encontramos trabas. Yo, por ejemplo, estoy siempre luchando para que le saquen el celular a la persona detenida por el crimen de mi hija. Todo el año haciendo presentaciones y nadie puede hacer nada. Genera bronca que él suba videos de Tik Tok como mi hija de 15 años o que utilice Facebook tranquilamente”.

Intentar seguir

   El momento que sigue a la noticia que nadie quiere escuchar no es fácil. Más allá del esfuerzo y el intento por sobreponerse, la misión es complicada.

   “En marzo van a hacer seis años de lo de Ángel. Por momentos parece eterno y en otros que sucedió ayer. Cada movimiento en la causa, cada cosa que pasa, te ayuda de alguna manera a seguir adelante”, reconoce Silvia.

   Laura admite que su vida se detuvo en el instante que supo lo que le había sucedido a Agustina.

   “Yo me quedé ahí. Uno dejó de vivir y ahora hago las cosas mecánicamente, porque perdés noción de todo. A veces somos egoístas con este dolor respecto a nuestros otros hijos, pero es algo que no lo podés controlar”.

   Elsa confirma que “es mentira que el tiempo cura las heridas, cada día es más doloroso. Uno ve momentos que nuestros hijos tendrían que estar disfrutando y no pueden hacerlo”.

   Por su parte, Patricia reconoce que preferiría saltear días como Navidad o fiestas de cumpleaños.

   “Es difícil y por estos días experimento algo que me hace sentir una especie de envidia sana de otras personas que se reúnen y festejan. No me gusta cuando llegan estas fechas, el dolor te nubla la mente”.

   Pamela describe de manera perfecta la situación que atraviesa una madre en casos como estos.

   “Me imagino todo el tiempo lo que estaría haciendo en estos momentos Amalia. Es un caos lo que queda después de perder un hijo. Nada vuelve a ser lo mismo y tenés que encontrar una forma de que tu familia, ya rota, pueda volver a funcionar de alguna manera sin esa persona que falta. Tengo una nena de 5 años a quien le recuerdo quién era su hermana y ese es un poco el motor que tenemos. Yo me obligo a levantarme, a poner una sonrisa en la cara o a ir a trabajar, porque sino no hay otra forma”.

   Terminó la ronda de mates y cada una de estas madres, con su dolor a cuestas, deja la Plaza Rivadavia. Lo hacen con las fuerzas renovadas y con esa palabra de aliento que les permitirá evitar la resignación y bajar los brazos.

   En definitiva, como se pueda, seguir viviendo.

 

En junio, el debate por el crimen de Agustina

Pendiente. Luego de varias postergaciones, del 14 al 16 de junio de 2022, en el Tribunal en lo Criminal Nº 1, se realizará el juicio por jurados por el crimen de Agustina Bustos, ocurrido el 3 de abril de 2018 en el barrio Rucci. Por el caso se encuentra detenido Matías Moreno.

Agradecimiento. "Tenemos que darle las gracias a los medios de comunicación de Bahía Blanca, porque siempre nos dieron un espacio y permitieron visualizar cada uno de nuestros casos", señaló Elsa Ascar.