Juicio oral por el crimen de Luis Omar García: “Quiero estar y verle la cara”
Luego de tres suspensiones por la pandemia, del 3 al 7 de septiembre juzgarán a un joven acusado de intervenir en el trágico asalto al quiosquero en Undiano al 400. Aplicarán un protocolo para que algunos familiares puedan estar presentes.
Primero fue abril, después junio y más tarde agosto. Luego de tres suspensiones se fijó para los primeros días de septiembre el juicio contra un joven acusado de participar en el trágico asalto al quiosquero Luis Omar García, quien falleció tras recibir un disparo.
La pandemia del coronavirus, la limitación de la actividad judicial tras el establecimiento de la cuarentena obligatoria y las complicaciones que genera la realización de una audiencia presencial, para resguardar la integridad física de los intervinientes, determinaron la postergación de este decisivo paso procesal.
“Esperamos que todo esto termine de una buena vez”, admite Alejandro García, quien desde el 14 de febrero del año pasado solo reclama “justicia” por su padre.
Los días 3, 4 y 7 de septiembre, el Tribunal en lo Criminal Nº 1, integrado por los jueces Hugo Adrián De Rosa, Christian Yésari y Ricardo Gutiérrez, juzgará a un sujeto de 19 años, imputado del delito de homicidio agravado criminis causa, en concurso real con tentativa de robo agravado por el uso de un arma apta para el disparo.
El procesado no es identificado por cuestiones legales, ya que es primo de un menor que en febrero pasado fue declarado culpable de participar en el crimen cometido el año pasado, en el marco de un debate llevado adelante por el Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil Nº 1.
“Por un lado sentimos alivio de que el juicio se pueda hacer, pero en su momento estuvimos de acuerdo con las suspensiones, porque queríamos que se hiciera de la manera más parecida a lo que se hace normalmente”, indica García.
Para realizar las audiencias, el tribunal pondrá en marcha un estricto protocolo de higiene, respetando distancias y desinfección del lugar, además de requerir a las partes la convocatoria de los testigos fundamentales, y disponiendo la utilización de un sistema de videollamada para aquellos que, por encontrarse dentro de los grupos de riesgo, no puedan concurrir a declarar al edificio de Estomba 34.
Acceso limitado
Las audiencias se van a llevar adelante en el quinto piso del Palacio de Justicia y está previsto el ingreso de tres personas por cada parte, las que para acceder deberán presentar una declaración jurada referida a su estado de salud.
Ese documento tendrá que completarse en términos similares a los que requiere la Suprema Corte de Justicia bonaerense para la actividad judicial.
“Hasta donde tengo entendido va a ser muy limitada la cantidad de gente que pueda ingresar. Para nosotros es importante, porque obviamente estamos directamente ligados y afectados con este tema”, agrega.
Espera y deseos
Alejandro confiesa que la demora para llevar adelante el segundo juicio del caso provocó cierta intranquilidad y aumentó la necesidad de cerrar este doloroso capítulo de sus vidas.
“Por un lado uno no termina de estar tranquilo, porque se sigue alargando esta historia. De todas maneras, la verdad es que no hubiera querido que el juicio se haga mediante una videoconferencia o por zoom. Quiero estar y verle la cara, también ver cómo se desarrolla el juicio. Quiero presenciar la sentencia, porque creo que mi papá se merece eso y mucho más”.
Una vez más reclama “que se haga justicia” y califica como “terrible” la experiencia que les toca atravesar.
“Con estos juicios es vivir todo lo que pasó dos veces. Al extenderse la espera para el segundo, la tristeza y la incertidumbre se multiplican. Fue complicado el primer debate y este, que va por otro lado, también lo va a ser”.
Sobre lo que pueda pasar los primeros días de septiembre, afirma que tiene confianza de que los jueces “van a actuar de la mejor manera, pero igualmente uno tiene la incertidumbre y el pesar de todo esto, que no tendríamos que estar viviendo”.
Finalmente, se refiere a la forma en que seguirá la vida de la familia, tras la conclusión del proceso judicial.
“Quizás podamos hacer un duelo cuando todo esto termine, lo que sí estamos seguros es que necesitamos que esto finalice de una buena vez. A veces no terminás de llorar nunca a la persona que se fue, en nuestro caso algunos pudimos hacerlo en cuotas y queremos ver qué sucede cuando esto llegue al final”, cierra Alejandro García.