Bahía Blanca | Jueves, 02 de abril

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“No me siento un héroe, pero fue un partido inolvidable; mágico y real al mismo tiempo”

El 21 de septiembre de 1996, en el mismo encuentro, un jugador de la Liga del Sur convirtió 3 goles y atajó un penal en el último minuto. El hecho inédito sucedió en el Gasómetro de Villa Rosas, Bella Vista venció 3-2 a Libertad y el protagonista de la historia es Juan Stemphelet. ¿Te acordás? Por las dudas, no dejes de ver el video...

Fotos y video: Emmanuel Briane y Archivo-La Nueva.

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

(Nota de la edición impresa)

   “Cada vez que se acerca la fecha o muestran ese partido por televisión me empieza a invadir un cosquilleo por todo el cuerpo. Todo lo que sucedió y lo que me tocó vivir aquella tarde, lo llevo guardado en mi mente y en mi corazón”.

   Pasaron casi 24 años, aunque Juan Humberto Stemphelet se refiere a su “día de gloria” sin necesidad de exprimir su memoria y haciendo hincapié en cada detalle de “ese” siempre recordado hecho inédito en el fútbol de la Liga del Sur.

   Por si no se acuerda, lo pongo al tanto: el 21 de septiembre de 1996, por la fecha 18 del torneo Promocional, sucedió un acontecimiento que todavía sigue siendo único en las estadísticas y en los 112 años de historia de la LDS.

   Aunque a él le cueste reconocerlo, aquella tarde primaveral, en el Gasómetro de Villa Rosas, en el 3-2 de Bella Vista sobre Libertad, Stemphelet se convirtió en “héroe”: señaló las tres conquistas del “Gallego” y, con el tiempo ya cumplido, cuando su equipo jugaba con dos jugadores menos, se disfrazó de arquero para atajar el penal que todavía hoy mantiene atragantados a Fabián Rossi, el ejecutor, y a todo el pueblo milrayita.

   “Pasó el tiempo, pero lo que viví ese sábado me sigue haciendo ruido. Le doy gracias a Dios por haber tenido el privilegio que otros futbolistas, con una trayectoria más extensa que la mía, no pudieron disfrutar. Fue un partido inolvidable, un recuerdo que tomó más valor y preponderancia con el paso de los años. Esa tarde me salió todo redondito, estaba bendecido... Es más, hasta en un momento llegué a pensar que me acompañaba un ángel que hacía todo por mí. Fue mágico y real al mismo tiempo”, rememoró “Juancito”, en el mismo campo de juego donde sucedió la hazaña.

   “Ni en los sueños se me hubiese imaginado una actuación como la de aquel día. Después de atajar el penal descolgué algunos centros, tengo el recuerdo latente de la furia del rival buscando el empate por todos los medios y con mucha gente en nuestra área. Sufrimos como condenados, aunque terminamos festejando tras un cotejo accidentado y con emociones de todo tipo”, contó el volante criado y formado en Bella Vista, los únicos colores que defendió en el ámbito local.

   Juan está casado con Viviana Esteberena y ambos son padres de Agustina (22), Joaquina (17) y Juan Manuel (12).

   “Mi familia ya está cansada de escuchar la historia sobre aquel partido... (risas). Aunque me bancan cuando tengo ganas de ver los goles o el penal que atajé, en videos VHS bien guardados y custodiados. Tengo todas las imágenes, también la nota que me hicieron al final, aunque no me quedé con nada más: ni la camiseta, ni una foto...”, remarcó.

   Stemphelet marcó el 1-0, Fabián Rossi (de penal) y Norberto Pradilla dieron vuelta el marcador, pero otra vez el “torpedero” mediapunta de la “Loma” ajustició al dueño de casa con dos conquistas en el arco que da sobre la peatonal Venezuela.

   Aunque la emoción más grande para el pibe del riñón albiverde y los hinchas que ocuparon la popular visitante se iba a dar del otro lado, en calle Ecuador, bajo los palos de ese marco al que Juan le pareció y le sigue pareciendo “gigante”... Y revivió su obra maestra, para que la nota sea tan completa como la historia que contó.

   “Mucha gente de Bella Vista que estuvo en la cancha sigue sin poder creer cómo ganamos ese partido. Es un orgullo que todavía hoy me sigan agradeciendo y racalcando que los tres puntos fueron gracias a mi”, comentó quien ese día fue calificado con un “10” por La Nueva Provincia.

   El albiverde llegó al último minuto del encuentro con dos jugadores menos (primero fue expulsado Sebastián Iribarra y al ratito el arquero Maximiliano Massera) y un penal en contra. No había más cambios, por lo que un jugador de campo tenía que calzarse el buzo y los guantes.

   El DT Jorge Recio no dio ninguna orden y el que primero tuvo la intención de ir hacia la valla desguarnecida fue Raúl “Rulo” Morales, aunque Stemphelet, con toda la confianza, lo convenció y cambió la “9” por el “1”.

   “Era mi tarde, a esta altura ya nada podía salir mal. No tenía nada que perder, así que me paré en el arco y empecé a pensar a donde podía patear Fabián Rossi, quien en el primer tiempo ya había convertido desde los doce pasos. No me pidas cómo hice, solo estiré los brazos y le di un cachetazo a la pelota, que pegó en el travesaño, en mi cabeza y se fue afuera pegada a un poste. Dios y todos los Santos estaban de mi lado”, admitió Juan, quien no se quería olvidar de todo lo que tenía para decir.

   “Con los nervios que tenía no me había dado ni cuenta que el balón me había rebotado en la nuca, por eso no entendía porqué el referí (Alberto Ortiz) había cobrado córner. Después vi las imágenes por TV y me reía solo; no entró de casualidad”.

Ganó el improvisado

   Parado bajo los tres palos, vestido para la ocasión, Juan insistía con lo mismo: “el arco es inmenso; más lo miro y más entiendo a los arqueros”.

   Y volvió a retroceder en el tiempo, hasta aquel momento, cuando estuvo mano a mano con el 9 rival, en ese penal que duró segundos pero que quedó perpetuado para la eternidad en el ambiente futbolístico liguista.

   “Yo creo que los hinchas de Libertad se ilusionaban con el empate, nadie imaginaba que un arquero improvisado podía detener el remate del ídolo de ellos. El `Queso´ no podía fallar, era el capitán, el referente, su nivel iba en ascenso, tenía todo a su favor, estaba en su casa, pero...”.

   —Ganó el improvisado.

   —Adiviné la intención y con la punta de los dedos alcancé a manotear la pelota. Los guantes me quedaban grandes, eran incómodos, pero hubo alguien que hizo el trabajo por mi; estoy seguro de eso.

   “Aprovecho para mandarle un gran saludo a Fabián (Rossi), a quien le fue bien como futbolista pese a haber errado ese penal, del que se debe acordar siempre porque terminó siendo un karma para su carrera”.

   —A ver... 11 de Libertad contra 9 de Bella Vista, penal para el local: ¿por qué decidiste ir al arco?

   —Me venía saliendo todo redondito, entonces pensé: “¿por qué no una más? No tenía nada para perder, aunque reconozco que ir a buscar los guantes y hacerle frente a la situación fue más instinto que coraje. O, mejor dicho, confianza, aunque cuando encaré para el arco me empezaron a temblar las piernas. Estaba un poco nervioso, por no decir otra cosa...(risas).

   “En las prácticas, en el famoso picón me disfrazaba de arquero, me gustaba revolcarme, pero solo por diversión. Eran momentos donde me gustaba vivir la sensación de atajar, de sentirme un poco loco, tal como dicen los que aman y conocen del puesto”.

   —Aquel día, en el momento que tomaste la decisión de ir al arco, ¿el DT no dijo nada, aceptó sin reproches que vos asumás semejante responsabilidad?

   —El “Laucha” Recio era un grande, dejó que resolvamos nosotros dentro de la cancha. Jorge era un tipo flexible, sin misterios, que confiaba en el jugador. El pretendía que nosotros tengamos carácter, compromiso y determinación.

   —¿Sabías que Rossi podía patear ahí, o fue simple intuición?

   —Pura intuición. Miré fijo la pelota, observé como estaba perfilado y pensé: “es derecho, la va a cruzar”. Incliné el cuerpo hacia mi derecha y la toqué con los dedos de ambas manos; al menos eso creo...(risas). Si la pelota iba más esquinada, era gol, porque yo estiré los brazos sin despegarme del piso. La atajé porque me la tiró cerca del cuerpo; esa es la verdad.

   —¿Qué más recordás de ese partido?

   —En el vestuario festejamos como si hubiésemos salido campeones; ganar en esa cancha no era fácil. Sentíamos que habíamos superado una batalla, porque así te lo hacía sentir Libertad, que tenía un equipazo y proponía partidos vibrantes y de hacha y tiza.

   “Libertad contaba con jugadores que se transformaban de local, no sé, pero rendían el doble con el aliento de su gente. Ese partido era más que importante, porque nos dio el envión definitivo para poder clasificar al cuadrangular final”.

   “Me acuerdo también que cuando terminó el partido vino a felicitarme Darío Bonjour, en ese entonces dirigiendo a Libertad. ¡Cómo es el fútbol!, dos años más tarde iba a ser mi entrenador en Bella Vista. Jamás me voy a olvidar del reconocimiento de la gente, de los mimos, de los llamados, de las notas periodísticas; son acciones que reconfortan el alma y alegran el corazón”.

   —Me imagino como terminó “aquel” día...

   —Los festejos se prolongaron hasta el domingo. Imaginate, era el Día de la Primavera, tenía 21 años...Cuando volví a casa el sol estaba a pleno y había tallarines para almorzar... (risas).

   “Esa noche, a donde iba, alguien me preguntaba por el partido, por los goles, por el penal, porque en Bahía la bola corre rápido. Un poco me agrandé, por eso ligué algunos tragos y la terminé pasando bien...(risas). Además yo estaba estudiando el Profesorado de Educación Física (le quedan dos años para culminar la carrera), por lo que la repercusión fue tremenda. Un momento inolvidable, un momento soñado, y un agradecido de haberlo vivido con el club que amo”.

   “Sé que ese hecho inédito significó mucho para la barriada de Bella Vista, gente con un sentimiento especial por el club, por los colores y por los jugadores que pasaron por ahí”.

   —Salió perfecto el hecho de haberte quedado en Bahía para jugar y no haberte ido a Monte justo un 21 de septiembre, ¿o no?

   —Estaba muy identificado con el fútbol y en ese momento me sentía mejor que nunca. Me acuerdo que ese sábado, en Villa Rosas, a duras penas habían podido completar el plantel de Reserva porque muchos chicos se habían ido a Monte. Igualmente siempre pensé que los que elegían el fútbol, al menos por ese día, era porque verdaderamente la pelota les apasionaba mas que la joda.

¿”Falso” 9?

   “Casi siempre jugué de volante por derecha, aunque el `Laucha' Recio me pedía que me mueva a espaldas del 5 rival, que me libere de las marcas y confíe en las segundas jugadas porque alguna iba a pescar. Me decía que no me quede estático, que vaya de un lado hacia el otro para desorientar a los defensores”, comentó “Juancito”.

   —Un “falso” 9, como se le dice ahora...

   —Algo así. En esa época era un centrodelantero tirado varios metros atrás. Esa tarde salió todo prefecto, tal como él lo planificó. Yo estaba impecable físicamente, eran años donde en el Promocional se metía y se corría muchísimo. Además me cuidaba y estaba muy metido, y ese era un plus para sacar alguna que otra ventaja.

   —Nunca, ni antes ni después tuviste un partido como ese.

   —No, ni en menores tuve una actuación como esa, y eso que la categoría `76 de Bella Vista estaba muy bien conformada y siempre llegaba a las finales contra Liniers. He tenido buenos partidos, pero jamás marqué tres goles y atajé un penal...(risas).

   —¿Ni en la Liga Comercial (juega en 11 de Abril Distribuciones, Veteranos A)?

   —Menos que menos. Ahora, con 44 años, es un logro si puedo completar los 80 minutos. Me voy contento con el solo hecho de llegar enterito a casa...(risas).

   —Hoy en día, ¿te comentan sobre ese partido?

   —Cuando llega la fecha o pasan alguna imagen sí. Al negocio (trabaja en Codimat) vienen ex futbolistas que me preguntan si el que sale en el libro de la Liga soy yo. Muchos se enteran de esa forma.

   “Pero la fama tiene su costo ehhh... (risas). Me viven cargando con el `cómo robás con eso´, o `pasaron más de 20 años y seguís facturando´. Es una forma de pasarla bien y de recordar vivencias que me dejó el fútbol, y eso es lo que me hace sentir orgulloso”.

   —Después de tu descollante actuación, ¿nadie te pidió que sigas en el arco?

   —Ja,ja. Sí, pero bueno, el vestuario de Bella Vista era especial, siempre te hacían sentir bien.

   —A los 21 años tuviste la posibilidad de dar el salto de calidad, ¿por qué no quedaste en Douglas Haig de Pergamino?

   —Fui a ese club por intermedio de Mario Martín (bahiense, ex responsable de la revista Posiciones, que informaba sobre el Fútbol Menor e Infantil), pasé la prueba, pero no quedé porque tenía 21 años y Douglas pretendía jugadores menores para foguear y hacerlos a las características del club. Fuimos con Alejandro Sepúlveda (20 años) y Jairo Díaz (19).

   “El DT de Douglas era Dante Mírcoli, quien después de una práctica donde la rompí, me llamó para felicitarme y para preguntarme por mis condiciones contractuales, aunque cuando le dije la edad me desilusionó con un `uhhh... no pibe, no te podés quedar, el objetivo de la institución es otro´. Claro, a mi me tenían que hacer contrato y me dio la impresión de que no quisieron arriesgar”.

   “Me acuerdo que había jugado de 8 para el equipo titular, donde estaban Nasta, el `Plumero´ Gómez, Perazzi, Cantoni... Di una asistencia de gol y pegué un tiro en el travesaño. Fue un bajón que no se me haya dado esa chance”.

   —Si no me equivoco, Ale Sepúlveda fue el único que quedó.

   —Sí, tal cual. Al año siguiente, Ale con la 10 de Douglas vino a enfrentar a Olimpo. Fui a ver ese partido.

   —¿Y en la Liga?

   —Siempre en Bella Vista. A los 18 años me había pedido Olimpo, pero Bella Vista no estaba en condiciones de ceder jugadores del club sin recibir nada a cambio y el pase se cayó. El que si fue al aurinegro fue Leo Riego, aunque nunca supe que tipo de arreglo existió.

   —Al menos te retiraste campeón, y con tu club.

   —Sí, en el año 2000, por trabajo, no pude hacer la pretemporada; no tenía tiempo para entrenar y por mi cabeza rondaban otras ideas más allá de la pelota. Sin embargo, Darío Bonjour me dio la posibilidad de ser parte del plantel pese a que yo no entrenaba al ritmo de mis compañeros.

   “Fue un año donde alterné entre la titularidad, la suplencia y no ser convocado. Aunque en el último partido, en la final contra Sporting en cancha de Olimpo (Bella Vista ganó 1-0 con gol de tiro libre marcado por Fernando Lucas), entré varios minutos en el segundo tiempo (por Jair Hernández) y sentí que ya estaba hecho. Fue mi último partido oficial; me retiré campeón”, señaló quien en la Loma pasó por Infantiles, Menores, Reserva y Primera.

El debut: 7 de agosto de 1994, en Cerri, empate 4-4 entre Sansinena y Bella Vista. “Jugué de titular, de volante por derecha, no me olvido más. El 4 era Leonel Diaz, quien me c... a p... todo el partido...(risas).”

La anécdota

   Dos en una. "En 1998, en cancha de Huracán, nos jugábamos la permanencia en Primera. Ganábamos 2-0 con goles de Gabi Fiori y Rómulo Severini, pero a los 40 del segundo tiempo, Fernando Lucas, antes de pasar al Gallego, descontó para el Globito. El mismo Lucas fue a buscar la pelota adentro del arco, pero Pilón, nuestro arquero, la embolsó y no se la quería dar. Vinieron los Ginder (Gustavo, Gabriel y Germán), Calvento, todos... Se armó de lo lindo”.

   * “En eso, entre dos o tres jugadores de Huracán enrollaron a Pilón en la red, lo empezaron a arrastrar y se veían golpes y patadas. Más allá del dramatismo, nunca había visto como le `daban´ a un tipo que tenían atrapado y no se podía defender. El árbitro nos apuraba para que reanudemos el juego, pero teníamos a nuestro arquero prisionero en la red del arco. Fue muy cómico, aunque nos vino bien para hacer tiempo”.

   * “Cuando terminó el partido nos fuimos a festejar con nuestros hinchas a la popular visitante. Estábamos felices de quedarnos en Primera, por eso regalamos todo; nos quedamos desnudos, solo en calzoncillos. En eso, escuchamos disturbios y corridas sobre el lado local, y cuando nos dimos vuelta los hinchas de Huracán ya habían roto el alambrado y se nos venían encima, a los piedrazos”.

   * “Tuvimos que salir corriendo por el portón de la esquina (Daniel De Soliero y la ruta) visitante, sin poder ir a buscar nuestra ropa. No subimos al colectivo y salimos a los piques... Al llegar a la Loma empezamos a preguntar por nuestras pertenencias, pero aparecieron algunas prendas y otras no. Eso sí, nunca supimos quien gestionó para que nos entreguen nuestros bolsos. Alguna remera o chomba se quedó por el camino, no sé, ja,ja. Al menos nadie se vino del bulevar lastimado”.

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Cotejos. Sostuvo Juan en la Primera de Bella Vista, entre 1994 (ese año, el 7 de agosto, debutó como inicial en el 4-4 ante Sansinena) y 2002. Marcó 6 goles. 


 

Video: Recreamos el penal, ¡Dios mío!