Un nuevo escenario

Carne vacuna: ¿algo menos de consumo y algo más de exportación?

28/6/2020 | 06:30 |

Para el consultor de mercados cárnicos Ignacio Iriarte, el cambio gradual que se está produciendo en los hábitos terminará en la ecuación 30%-70%. Para eso, deberá persistir la demanda china.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   “Claramente, estamos en una etapa de reordenamiento del gasto que, con gran parte de la población recluida en su casa, todavía favorece la demanda por los alimentos. Pero es probable que en los próximos meses los efectos de la caída en la actividad económica, el empleo y los ingresos, terminen debilitando la demanda del consumo”.

   Lo dijo Ignacio Iriarte, analista de mercados cárnicos, en una suerte de prólogo de la coyuntura pandémica.

   “Existe un consumo recuperado, sostenido en buena medida por el menor precio relativo de la carne vacuna, y por el hecho que buena parte de los consumidores, especialmente en el AMBA, se están financiando con el no pago de tarjetas, alquileres, servicios públicos, impuestos, tasas, seguros, colegios, expensas, cuotas sociales y demás”, indicó.

   “Lo que vendrá puede interpretarse así: algo menos de consumo local y algo más de exportación”, definió.

   El licenciado Iriarte también dijo que el cambio gradual en las carnes vacunas, a la salida de la pandemia, del 25 % a exportación y el 75 % al mercado interno actual a una relación 30 %-70 % sólo se dará si China continúa demandando los enormes volúmenes de los últimos tiempos.

Ignacio Iriarte, analista de mercados cárnicos.

   “Gran parte de los operadores piensa que, para entonces, ya se habrá registrado una corrección del tipo de cambio real, que permita que la exportación recupere competitividad y pueda aumentar su participación en la demanda total”, añadió.

   “Todo indica que si el consumo local bajara 3 o 4 kilos per cápita (por año), este volumen de alrededor de 13.000 toneladas mensuales podría ser absorbido por el mercado chino”, sostuvo.

   “El problema es que China ha desacelerado sus compras y, además, ofrece valores inferiores respecto de un par de meses atrás”, aseguró.

   Así entonces, Iriarte definió, al sector ganadero, con un consumo que resiste, una exportación que mejora en algunos mercados (Cuota Hilton e Israel), pero que muestra señales preocupantes en China, que es el principal destino de la carne argentina.

   Los precios de vacas y de novillos, en tanto, muestran los mismos niveles nominales que seis meses atrás, mientras que el valor del novillito se mantiene estancado desde el mes de febrero.

“Los consumidores, especialmente en el AMBA, se financian con el no pago de tarjetas, alquileres, servicios públicos, impuestos, tasas, seguros, colegios, expensas, cuotas sociales y demás”, dijo Iriarte.

   “Este año ha venido todo atrasado: la vacunación contra la aftosa, la zafra de terneros, los tactos y el pico estacional de oferta de vacas vacías o viejas”, relató.

   También señaló que la vacunación se atrasó por la pandemia y que la cantidad de terneros enviados al feedlot, o al campo, hasta este abril se redujo un 6,5 % con respecto a igual período del año anterior.

   En cuanto a los tactos, empezaron más tarde que el año pasado, con resultados —en general— inferiores a los del otoño de 2019, que fueron muy buenos en la mayor parte del país.

   “Los porcentajes de preñez se ubican —en promedio— entre dos y tres puntos por debajo del año pasado pero, en algunas zonas, se registran caídas más fuertes”, explicó.

   En cuanto a la oferta de vacas para faena, hasta este marzo resultó un 16 % más baja que en el primer trimestre de 2019, pero en abril la faena, de esta misma categoría, fue un 6 % más alta que en el mismo mes del año pasado. Para mayo, la recuperación resultó del 2,2 %.

   “Aún así, en los primeros cinco meses la faena de vacas es todavía un 6,7 % inferior al año pasado”, expresó.

   “Si bien todo viene atrasado —insistió Iriarte— es posible que la excepcional faena de vacas de 2019 haya obedecido, como sucedió en otros países exportadores, por la decisión de los criadores de desprenderse de las vacas viejas, vacías o machorras, para aprovechar los tentadores precios relativos de esta categoría por la súper demanda china”, argumentó.

   Iriarte, quien también es productor ganadero, dijo que en los últimos meses se redujo el precio real de la vaca y se incrementó el precio del ternero, por lo que habría menos incentivos para desprenderse de los vientres.

   En cuanto al feedlot, que hasta fines de marzo venía con encierres más bajos que el año anterior, el analista dijo que se recuperó en abril y, sobre todo, en mayo, cuando en los corrales ingresaron 539.000 cabezas, el registro más alto para dicho mes desde el año 2008.

   “Los engordadores sostienen que, gran parte de esos terneros, en realidad se destinan a la recría sobre campos propios o alquilados, antes de ingresar a los corrales, por lo que buena parte de lo adquirido, con el RENSPA de un feedlot, en el corto plazo no se encerrará”, sostuvo.

   “En la versión de un feedlotero, en las últimas semanas han ingresado muchos terneros a los corrales, y ven con preocupación cómo, entre todos, están contribuyendo a que la oferta de gordo liviano en el segundo semestre sea muy alta”, relató.

   “Están los que harán un engorde corto, para salir antes del pico de oferta, pero en este caso se corre el peligro de no poder compensar en un ciclo corto, con kilos baratos ganados en el corral, la relación negativa de compra-venta”, agregó.

   “El que recría, para salir más tarde y evitar el peor momento del mercado, se arriesga a tener que vender en el pico de la oferta de gordo liviano, que el año pasado se corrió claramente al mes de diciembre”, dijo.

   Iriarte también sostuvo que, recién en enero de este año, aflojó la oferta del feedlot y los precios subieron. “Si todos recriamos, para salir con el gordo más tarde, que en agosto-octubre, el pico estacional de oferta se termina trasladando a fin de año, tal como sucedió en 2019”, rememoró.

   Otro factor a destacar, a la hora de pronosticar cómo será el futuro del mercado ganadero, es que la mayoría de los frigoríficos exportadores están incrementando el encierre de novillitos recriados (de 290 a 350 kilos) en feedlots propios, o de hotelería, para cubrir una parte de los novillos pesados que necesitarán más adelante.

   “Parte de las utilidades excepcionales que tuvo la industria exportadora en el período 2018-2019 ha ido a mejorar la capacidad de faena, o de congelado, la ampliación de salas de despostado o las cámaras de frío, pero otra parte del excedente financiero se ha destinado a comprar novillos”, explicó.

   También afirmó que, en el mercado, se estima que hoy habría unos 120.000 novillos encerrados de propiedad de los exportadores, una cifra que estaría todavía lejos de los 200-250.000 novillos que la industria llegó a tener hace más de una década.

¿Por qué hay que sacar las retenciones a las carnes vacuna y porcina?

Por Daniel Urcía, presidente de FIFRA (*)

   La cantidad de animales faenados ayuda a mitigar los efectos de la crisis económica que tanto afecta a la sociedad, pero a costa de un menor ingreso y de una caída en la rentabilidad de una cadena que cruje.

   En el caso de la faena y comercialización de cerdos, se ha visto una caída significativa. La baja fue del 3 % respecto de marzo y del 6 % con relación a febrero, agudizándose esta caída durante el mes pasado.

   Esta situación de precariedad nos lleva a señalar que la exportación de carnes se convierte en un instrumento necesario para sostener los actuales niveles de producción y de empleo.

   Consideramos, entonces, que sería oportuno quitar los derechos de exportación a ambas especias (vacuna y porcina), ya que eso mejoraría en 9 % y en 5 % la competitividad de esas cadenas de valor y ayudarían a compensar la caída de los precios internacionales.

   Por otro lado, y a los efectos de proyectar la producción de carne para la cuota Hilton, es necesario que el ministerio de Agricultura haga el anuncio del otorgamiento de los anticipos de permisos de exportación para el nuevo ciclo.

   Creemos que eso es lo conveniente porque la pandemia que causó el Covid-19 afectó a las exportaciones a todos los destinos. Sería lógico que la cartera agropecuaria decida introducir cambios en la normativa dictada por la anterior gestión y publicada en el Boletín Oficial el 6 de diciembre de 2019 (Resolución 191), cuyo único criterio de asignación es la past-performance y que fue cuestionado por entidades como FIFRA y UNICA, un planteo al que se adhirieron muchas provincias.

(*) Daniel Urcía es titular de Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA).

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