El Ingreso Básico Universal y la mano de Francisco…

23/6/2020 | 15:22 |

La columna semanal de Eugenio Paillet, corresponsal de La Nueva. en Casa Rosada.

Archivo La Nueva.

Por
Eugenio Paillet

   La mano del Papa Francisco está directamente detrás del proyecto que analiza por estas horas el gobierno de Alberto Fernández para instaurar un Ingreso Básico Universal que sería cobrado por todos aquellos trabajadores que no puedan reinsertarse en el mercado laboral una vez que haya pasado la epidemia de coronavirus.

   El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, reconoció en las últimas horas que su cartera está trabajando en el proyecto del futuro IBU, que una vez que el país recupere su normalidad sanitaria debería reemplazar al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), una suma de 10.000 pesos que se paga desde hace dos meses y hasta ahora ha beneficiado a unas nueve millones de personas que dejaron de hacer changas o perdieron su empleo informal.

   Arroyo dio por sentado que el IFE no seguirá una vez que se haya normalizado la situación sanitaria del país, por lo que deberá ser reemplazado por aquel otro instrumento que a la vez debería tener una vigencia “de dos o tres años”, que es el plazo en el que el gobierno cree que la economía informal podría volver a la normalidad.

   En la Casa Rosada reconocen que la iniciativa es casi toda producto de una vieja iniciativa del Papa Francisco, que sin embargo en sus comienzos iba más allá y planteaba directamente la creación de un Salario Universal debajo del cual ningún trabajador informal debería quedar. Y que se integraría según primeros análisis con un monto que surgiría de un promedio de los diversos planes que hoy cobran cientos de miles de familias, el más popular de ellos la Asignación Universal por Hijo (AUH).

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   Un primer cálculo que hacen en el ministerio de Desarrollo Social sostiene de todos modos que solo unos tres millones de changarines o trabajadores informales de los nueve millones que hoy perciben el IFE, serán los beneficiados por este nuevo plan oficial que coexistirá con el pago de la AUH. “Ese es un cálculo inicia pero no es definitivo, hay que analizar todo el conjunto de los planes”, confirmó Arroyo.

   Un factor central de toda esta estrategia para la aplicación del Ingreso Básico Universal, reconocen en el gobierno pero también entre los dirigentes de los movimientos sociales que cohabitan en cargos ejecutivos en el ministerio de Desarrollo Social, es Juan Grabois. El líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), se sabe, es un muy estrecho aliado y confidente del Papa Francisco. Ambos hablaron en varias oportunidades sobre la necesidad de la creación de ese salario universal, y se sabe que fue Grabois el encargado de traer ese mensaje a la Argentina.

   Grabois, según fuentes gubernamentales y también de dirigentes sociales, se reunió días pasados con el ministro Arroyo para empezar a trabajar concretamente y sobre el terreno, con los datos sobre las necesidades de los sectores de menores recursos que han sido de los más castigados por la pandemia, en ese plan franciscano.

   El titular de la CTEP también habló directamente con el presidente Alberto Fernández sobre la iniciativa del Papa durante una reunión a solas que mantuvieron hace diez días en la residencia de Olivos, confiaron aquellas fuentes gubernamentales.

   En uno de sus tantos mensajes a través de las redes sociales del último fin de semana el presidente Fernández hizo mención a la posibilidad de un pago de ese tipo para los trabajadores en problemas cuando pase la pandemia. Si bien no mencionó el origen vaticano de la iniciativa, fuentes cercanas al ministro Arroyo reconocieron que efectivamente el plan tiene “la impronta” de lo que viene reclamando Bergoglio en público pero también en privado en diálogos con Grabois y otros confidentes argentinos.

   Por caso, uno de los dirigentes peronistas más activos en la difusión de la idea y el que se dice efectivamente acercó los primeros borradores vaticanistas a Olivos fue Eduardo Valdez, ex embajador en la Santa Sede entre2014 y 2015, amigo personal del Papa y uno de los que, al igual que Grabois, suele representar fielmente el pensamiento y la palabra de Francisco en la escena política nacional.

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