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El espíritu alegre y los huevos fritos del “Turco” Hanuch, ¿cómo me voy a olvidar?

El talentoso volante de 43 años falleció ayer a causa de un cáncer de estómago. En su paso por Olimpo, en la temporada 2003-2004, dejó un recuerdo imborrable por su carisma y su bondad. Se destacaba en la cancha, y en la cocina también...

 

Fotos: Archivo-La Nueva y twitter Platense

Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com

   “De esta voy a salir, vas a ver, y te voy a ir a visitar a Bahía”.

   Ese fue el último mensaje de WhatsApp que me había enviado. Recién arrancaba este 2020 y Mauricio Fabio Hanuch se enteraba, internado en el Sanatorio de la Trinidad de Palermo, en Buenos Aires, que padecía un avanzado cáncer de estómago.

   La luchó, tuvo innumerables recaídas, pero siempre se volvió a levantar. Hasta ayer a la tarde, cuando su corazón dijo basta. El “Turco”, padre de dos hijos de corta edad, falleció a los 43 años, después de estar más de dos meses en terapia intensiva con pronóstico reservado.

   "Le agarró un cáncer de estómago muy fuerte, estaba haciendo quimioterapia y se descompuso. Ahora nos enteramos de que no le funcionaba el hígado y también nos dijeron que no le funcionaba el riñón. Por suerte se está recuperando de a poco. Es un milagro", había declarado Yanina, su hermana, durante la última semana de abril.

   Por su carisma especial, por su sonrisa fresca y por esa gigantesca bondad de querer quedar siempre bien con el otro. Estoy completamente seguro que ese fue el recuerdo que dejó entre los hinchas de Olimpo que lo llegaron a conocer.

   Pero yo voy a ir un poco más allá. Y voy a describir como era el espíritu solidario y desinteresado de este volante creativo de gambeta corta nacido el 16 de noviembre de 1976 en Ciudad Evita.

   Pese a que solo estuvo en Olimpo una temporada (disputó 27 partidos entre el Apertura 2003 y el Clausura 2004, con 2 goles, uno de ellos para un épico 1-1 frente a Boca en la Bombonera), el “Turco” le daba confianza a los que confiaban en él.

   Arribó a Bahía una fría noche de agosto, y después de la nota de bienvenida en el hotel Bahía, me pidió que le aconsejara algún lugar pintoresco para alquilar una casa. “Con parque y pileta”, me acuerdo que me dijo.

   Entre las dos o tres que le había ofrecido una inmobiliaria, eligió la “mansión rosa”, como él llamaba a la casona ubicada en una esquina amplia del barrio Palihue.

   Una tarde, después de un entrenamiento y cuando la primavera ya se empezaba a palpar, me dijo: “veníte a comer esta noche”.

   Cuando llegué, me aclaró: “cociné mi plato favorito, vas a ver lo que es esto”, y enseguida destapó una fuente donde había huevos fritos con salsa portuguesa arriba, acompañados por trozos de carne a la pimienta.

   ¿Por qué le cuento esto? Porque esa noche, el “Turco” me miró fijo y en voz baja me comentó: “¿la fritanga no me hará mal a la panza?”.

   Vaya paradoja del destino, ¿no? Casi 18 años después, en febrero pasado, tras regresar de un viaje desde Portugal, donde había ido a visitar al arquero Agustín Marchesín (ataja en el Porto), a quien representaba --se había metido de lleno en el negocio del fútbol--, fue internado de urgencia por fuertes dolores estomacales. Y no salió más…

   Antes, en 2010, había superado una parada brava, porque a causa de un virus y una insuficiencia renal, su hermana le había donado un riñón para que pueda seguir con vida, órgano que junto al hígado habían dejado de responderle en los últimos días.

   “Te me fuiste mi negro hermoso, te amo con toda mi alma, qué injusticia por Dios. Te voy a extrañar mucho, mi vida”, lo despidió Yanina en su cuenta de Instagram.

   “Hasta siempre Mauricio Hanuch, nos dejaste tus gambeta, tu risa fresca, tu hombría de bien y tu alegría permanente. Estarás eternamente en los corazones calamares y nunca te vamos a olvidar. Hasta siempre, Turquito querido, descansá en paz”, fue el mensaje, a modo de homenaje, que le dedicó Platense, su primer club en al fútbol de AFA.

   El “Turco” vistió 8 camisetas en Argentina: Platense (1995-1997), Deportivo Morón (1995), Independiente (1998-1999), Estudiantes LP (2000), Olimpo (2003-2004), Talleres de Córdoba (2004), Defensores de Belgrano (2005), Nueva Chicago (2006-2007) y otra vez Platense (2008-2009).

   En el exterior pasó por Sporting de Lisboa y Santa Clara (Portugal), Badajoz (España), Rio Branco (Brasil), Dinamo Tirana (Albania) y Durazno de Uruguay.

   En Sporting de Lisboa fue campeón con los Leones  de Portugal, que esperaron 17 años por el título, además de haber sido compañero de un emergente Cristiano Ronaldo.

   El 22 de febrero de 1998 metió dos goles en un partido histórico para Platense: 4 a 0 a Boca en la Bombonera. El equipo de Carlos Picerni, con Cancelarich en el arco y Favio Lenguita en el medio, venció a un rival que contaba con figuras como Oscar Córdoba, Fabbri, el “Patrón” Bermúdez, Cagna, Latorre, Caniggia y Guillermo Barros Schelotto.

   Tras aquella temporada, se incorporó a Independiente a mediados de 1998, con César Luis Menotti de entrenador. El “Flaco” le dijo al llegar: "Usted juega muy bien a la pelota, ahora tiene que aprender a jugar bien al fútbol".

   Tras haber dejado el fútbol profesional en 2009, Hanuch se dedicó a ser intermediario entre los jugadores argentinos y los clubes de Portugal para venderlos en el mercado europeo.