El ruido político no se tomó vacaciones este verano

15/2/2020 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Archivo La Nueva.

Por
Ricardo Salas

   Con gran parte del paisaje gubernamental y legislativo aún en receso estival, lo que sí parece no haberse tomado vacaciones es el ruido político.

   Hace unos días la ebullición estaba instalada en la oposición, con las heridas dejadas por el tratamiento de las leyes de emergencia y fiscal impositiva, con el ida y vuelta entre la exgobernadora ausente María Eugenia Vidal y los intendentes encabezados por Jorge Macri, y con la designación de Ricardo Alfonsín como embajador en España.

   Claro que, a diferencia de la oposición, donde las pujas internas se dan en voz baja y en puntas de pie, en el peronismo no se andan con sutilezas a 60 días de asumir el poder politico.

   Abrió el debate interno el ministro del “albertismo” Santiago Cafiero, diciendo que en la Argentina no hay presos políticos, provocando una catarata de respuestas, sin medias tintas, incluso desde dentro mismo del esquema gubernamental.

   Y más tarde los responsables de la seguridad en Nación y Provincia, Sabina Frederic y Sergio Berni, coparon la agenda mediática en una pelea de orden casi político filosófico, dejando en claro que encarnan dos modelos de gestión totalmente enfrentados.

   El pretexto para la poca feliz rebelión de Berni fue la continuidad y el trabajo coordinado de los “Federales” en ámbito de la Bonaerense. Seguridad es una de las áreas más sensibles frente a un difícil contexto económico y social, pero siempre dentro de la estructural crisis de la Provincia.

   El gobernador Axel Kicillof respalda públicamente las decisiones de Berni pero no tanto sus “opiniones”, aclaran en las diagonales. Berni aceptó el cargo por pedido de Cristina Fernández de Kirchner a quién reconoce como su única “jefa política”. Es un funcionario áspero y tiene una autonomía que lo distingue del resto de los ministros bonaerenses. Es indomable y poco dócil.

   El mensaje interno del controvertido ministro a la conducción policial bonaerense es contudente: "Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada". También explica que no hay posibilidad de políticas de seguridad sin un marco de inclusión social.

   De gestión poco y nada. La renegociación de la deuda y la discusión paritaria hoy marcan el ritmo del gobierno de Kicillof. Y esos dos temas fundamentales, hasta que no estén resueltos, o por lo menos encaminados, tendrán detenida la rueda de la administración central.

   No son pocos los que se quejan, propios y extraños. Parece que los teléfonos suenan en los ministerios y nadie atiende. Incluso los intendentes y legisladores peronistas chocan con el silencio y cierta indiferencia de Kicillof y su entorno de confianza. “No responden ni por Whatsapp”, se quejan.

   Quizá, con Presupuesto bonaerense 2020 en mano, se empezarán a resolver algunos de los inconvenientes o “falta de comunicación” que no permiten a la gestión del economista abrir un espacio de diálogo sin desconfianza.

    Pero para establecer la pauta de recursos y gastos falta un tiempo. El clima veraniego va pasando, y en unos 15 días la Asamblea Legislativa marcará la apertura de un nuevo período de sesiones ordinarias, y los temas del reparto de comisiones y presupuestos (propio y general), figuran en la primera línea de largada.

   Pero por estas horas, la discusión pasa por la negociación paritaria con los gremialistas docentes, estatales y representantes de la salud pública, que si bien no se habló de inyectar dinero en los bolsillos de los trabajadores que es lo más importante, la Gobernación parece haber arrancado en positivo. 

   El objetivo parece ser llegar a un esquema de recomposición salarial, pero considerando siempre la fragilidad financiera de caja que atraviesa el Estado bonaerense.Esa bajada de línea es la que sugiere el poderoso jefe de Gabinete y dueño del “Kicimóvil”, Carlos Bianco.

   Es que además de los trazos gruesos de la política, hay un día a día que hoy por hoy está frenado. Planes y programas de gobierno que están detenidos a la espera de algún OK que no llega.

   “La inversión va a estar focalizada en la construcción de viviendas. Para atender las necesidades de la gente y fortalecer la relación con los intendentes debemos tener un oído atento”, afirma la vice Verónica Magario. La reactivación de obra pública será una de las prioridades gubernamentales, acompañó Marisol Merquel, la diputada del Frente de Todos por la Sexta.

   En el horizonte todavía aparecen pagos del “endeudamiento en moneda extranjera que dejó Vidal”, dicen en las diagonales. De ahora en más, el Gobernador deberá analizar cómo desactivar “cada bomba de tiempo” que pone en jaque las finanzas de la administración.

   Legisladores del Pro y radicales esperan que Kicillof empiece a lograr aciertos en la Provincia. Advierten que es "una gestión fluctuante, sin un rumbo claro”. Señalan que ya sea durante el debate de la Ley Fiscal a principios de año y últimamente en la negociación con los bonistas por la deuda existen “muchas contradicciones y algo de incertidumbre en su conducción política".

   Si bien el barco de Juntos por el Cambio parece navegar en aguas más tranquilas, sobre todo con el ruido político instalado en la carpa del oficialismo, siguen ocurriendo cosas. Sobre todo realineamientos pensando en el futuro.

    Dentro del Pro, si bien públicamente se ha llamado a silencio, Vidal trabaja en forma subterránea. Buscó colocar gente suya en el partido, sigue de cerca los movimientos de sus espadas legislativas, mantiene contactos con el actual gobernador, e incluso reacomodó su estructura más cercana de colaboradores. Todo apunta a las elecciones de 2021.

    Por el lado de la UCR, y también pensando en las próximas legislativas -y sobre todo en 2023- los dirigentes del radicalismo coinciden en que el partido debe protagonizar más dentro de la coalición.Y para eso ya piensan en el recambio partidario y en la búsqueda de un postulante propio para la Provincia. 

   Es que tanto Jorge Macri,  el alcalde Pro de Vicente López, como su par de San Isidro, el radical Gustavo Posse, ya públicamente han manifestado que pretenden ser candidatos a la gobernación.

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