En busca de paliativos para la situación socioeconómica

7/11/2020 | 07:00 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Archivo La Nueva.

Por
Ricardo Salas

   Dicen en las diagonales que Axel Kicillof piensa todo en términos económicos. Incluso, en darle el último retoque al proyecto de Presupuesto y Ley Impositiva 2021 y que, para asegurarse que nadie toque una coma, es capaz de cruzar el mismo la plaza San Martín hasta la oficina de mesa de entradas de Diputados. 

   La Provincia piensa en la inversión en obra pública para recuperar el trabajo y la producción y la industria: en ese contexto, aseguran que la gobernación de calle 6 está diseñando un plan para el año próximo, con un fuerte énfasis  en rutas y caminos rurales, con el guiño del ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis. 

   “Vinimos a poner en marcha a esta Provincia con las prioridades claras: salud, educación, producción y trabajo”, subraya el mandatario bonaerense, mientras en privado le pide a sus ministros empezar a entrar en otra sintonía para poder generar la recuperación económica. 

   En medio de una época atravesada por una pandemia que puso al mundo entero en crisis, no sólo en lo sanitario sino también en lo económico y lo social, el gobernador asegura estar dejando atrás ese escenario de “tierra arrasada” en la Provincia que, asegura, le tocó recibir de parte de la gestión anterior de Cambiemos. En ese sentido remarcan que con infraestructura se está recuperando “el abandono del Estado” provincial. 

   La pauta presupuestaria anual no sólo estará marcada por las ambiciones preelectorales tanto de la coalición oficialista del Frente de Todos como de la fuerza opositora de Juntos por el Cambio, sino también por las rencillas domésticas que ambos espacios tienen de cara a las legislativas del año próximo.

   El escenario que Juntos por el Cambio aprovecha para plantarse frente a Kicillof es la Legislatura. El ámbito parlamentario le resulta ideal porque en el Senado tiene una clara mayoría en el recinto, lo que lo coloca como un actor indispensable para la gobernabilidad bonaerense.  

   Se sabe, las cámaras legislativas son la tribuna política que los legisladores partidarios de la exgobernadora María Eugenia Vidal siguen necesitando ya sea para reclamar fondos municipales o “bloquear” cualquier iniciativa del Ejecutivo. 

   El oficialismo peronista kirchnerista del Senado acusa a un sector de ese espacio (los “halcones” que responden políticamente al expresidente Mauricio Macri) de implementar una estrategia vinculada al malhumor social para desgastar al Gobierno.   

   Según no pocos legisladores amarillos, el gobernador expresa una “mirada de lucha de clases, de necesidad de echar las culpas de todo a los demás y de reivindicarse a sí mismo, como entendiendo que el mundo es malo y que no le reconoce sus méritos”. 

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   En su mayoría, tanto intendentes como legisladores del Frente de Todos se fueron acostumbrando mansamente al clima de desconfianza que se respira en el entorno ministerial de Kicillof. 

   Con el correr del tiempo, no pocos alcaldes se fueron metiendo en la cabeza que el plan de Cristina Kirchner con la designación de Kicillof en la Provincia no solo logró imponer un hombre propio al frente del mayor distrito del país, sino que también pensar en cambios a la estructura política territorial, fundamentalmente, en el conurbano. 

   Por cierto, un aspecto curioso de la “nueva normalidad” es que los politólogos más influyentes parecen decididos a dejar a un costado de la agenda el tema de la pandemia, para pasar a “naturalizar” o contabilizar diariamente miles de muertos y personas contagiadas por el Covid-19. 

   A tal punto llega la politización del tema que hasta se implementó una suerte de “campaña” contra la vacuna rusa que el Gobierno pretende adquirir para empezar a dejar atrás la crisis sanitaria. 

   Después de la toma de tierras en la localidad de Guernica y en la provincia de Entre Ríos, el bloque de senadores del Frente de Todos acusa a sus pares de Juntos por el Cambio de negarse a debatir una ley para garantizar el acceso la seguridad de la tierra destinada a la vivienda y agricultura familiar, promoviendo el arraigo de la población en cada territorio y la agroecología, básicamente en el interior de la Provincia. 

   La denominada “Ley de Arraigo” bonaerense para el acceso a tierras productivas fue impulsada por el senador ultrakirchnerista Francisco Durañona. 

   “Lamentamos que el bloque opositor esté siempre predispuesto a realizar altisonantes declaraciones mediáticas solicitando soluciones para el déficit habitacional estructural que la Provincia padece, pero al momento de debatir en el Senado una respuesta concreta a dicha problemática, su actitud no querer abordar la problemática del suelo urbano para la vivienda”, se señala desde el oficialismo. 

   También y en medio del proceso interno que vive la UCR, que se definirá en marzo del 2021, un dato sacude las tranquilas aguas de los boina blanca. Es que un nuevo sector interno se está gestando, y vería la luz pública en muy poco tiempo. Incluso ya tiene nombre: Coincidencia Radical. 

   A pesar de las limitaciones de la pandemia, ya existieron un par de reuniones virtuales de dirigentes y militantes de la región, en las que surgió el nombre del espacio, y fueron encabezados por el diputado Emiliano Balbín, quien es el que impulsa esta movida, con un fuerte componente de renovación generacional. 

   En el radicalismo de la Sexta hace años existe un armado mayoritario en torno a los intendentes municipales y otros más “aislados” de la vida partidaria. 

   En el esquema legislativo de Juntos por el Cambio también se intentan instalar como referente de los sectores más juveniles, el denominado grupo de “los diputados sub 35 de la Provincia” que tiene dentro de ese espacio a la legisladora tresarroyense Laura Aprile.

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