Mendoza recuperó la mina de potasio de Vale y ahora necesita grandes inversores

28/9/2019 | 06:30 |

La medida del gobierno provincial fue para evitar la judicialización, que habría terminado para siempre con el proyecto.

En un paso inesperado para evitar la judicialización, la minera brasileña Vale se desprenderá de los activos del yacimiento de sales de potasio en el sur mendocino y se los traspasará a la provincia, que buscará a futuro diversificar el negocio más allá del uso de fertilizantes para el agro.

Una vez concretado este proceso de cesión, que deberá ser revisado por organismos oficiales y refrendado por la Legislatura, se abrirá el juego a los inversores interesados en el fallido proyecto de la compañía brasileña que estuvo a un paso de perder la concesión, tras 6 años de abandono. Hasta ahora, según explicaron desde el gobierno mendocino a La Nación, ya hay tres grandes grupos empresarios interesados, sobre todo de China, el principal importador mundial del mineral.

"Ya hemos hablado con diferentes inversores; algunos miran únicamente el mercado de los fertilizantes, pero hay otros que se inclinan por mercados de valor agregado para la fabricación de otro tipo de cosas. Y eso nos resulta interesante, porque en vez de sacar todo el potasio como fertilizante, construimos una cadena de valor local, con fabricación de medicamentos y materiales que utilizan el mineral. Así le agregamos mucho mayor valor al proyecto", contó Emilio Guiñazú, subsecretario de Energía y Minería del gobierno que conduce Alfredo Cornejo.

Por ahora, la Argentina no es un gran usuario del potasio, según indican en el sector. Los suelos nacionales son naturalmente ricos en ese mineral. Sin embargo, se vislumbra un cambio. "La incorporación de la soja como cultivo intensivo hace que haya hoy una perspectiva de necesidad de utilizar potasio en la Argentina en el corto plazo", destacó el funcionario.

Los principales usuarios del mineral como fertilizante son China y Brasil. De hecho, en la nación asiática importan el 30% de lo que se produce en el mundo. "Por eso, apostamos a estos mercados para fertilizantes, pero el objetivo final y la apuesta mayor es ir a proyectos de mayor valor agregado", resaltó Guiñazú.

El acuerdo por la transferencia del control de la mina de Potasio Río Colorado en Malargüe, luego de que Vale invirtiera más de 2.500 millones de dólares, fue alcanzado esta semana y habrá un plazo de 90 días para sellar definitivamente el traspaso de los activos, según dio a conocer el diario local El Sol.

Luego, vendrán las negociaciones con los interesados, en medio de un contexto internacional poco favorable de sobreproducción y de caída del valor del mineral, que pasó en pocos años de costar 600 dólares la tonelada a 250 dólares en la actualidad.

En principio, para desarrollar la explotación, a menor escala de la propuesta inicial de Vale, es necesaria una inversión por encima de los 1.500 millones de dólares para una producción de 1,5 millones de toneladas anuales.

"Las expectativas son mesuradas pero buenas, sabemos que se trata de un proyecto complejo, pero también sabemos que las reales posibilidades de Vale de sacarlo adelante ya eran extremadamente bajas. Por eso, al meter a la provincia en el medio, le damos un blindaje institucional y agilidad en la búsqueda de inversores", expresó Guiñazú, quien destacó que hasta ahora los empresarios interesados estaban en una posición de "wait and see" por la condición del mercado y los riesgos legales al tener Vale prácticamente cumplidos los plazos de concesión por la paralización del proyecto.

"Ahora con la provincia como garante en todos estos aspectos que eran una debilidad, la situación cambia. Hemos dado un paso enorme al eliminar el riesgo de la judicialización, ya que hubiera significado un acta de defunción para el proyecto", indicaron desde el Ejecutivo provincial, convencidos de que se trata de una apuesta estratégica a largo plazo y confiados, además, en que el precio mundial del mineral volverá a recuperarse.

 

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