Ecos del congreso internacional de Bahía Blanca

“El riego es una oportunidad enorme; es como ponerle un segundo piso al campo”

22/9/2019 | 06:30 |

Para el doctor R. Gabriel Delgado, es algo más que un salto de calidad. “Se puede aumentar la producción en la misma superficie; es decir, se incrementa la productividad”, argumentó.

Delgado fue secretario de AGyP de la Nación. / Fotos: Rodrigo García, Emmanuel Briane y Jano Rueda-La Nueva.

Guillermo D. Rueda
grueda@lanueva.com

   Tener un sistema de riego en un campo de cualquier sitio de la Argentina es sumar diferenciación y, casi con seguridad para un marco de mediano y largo plazo, rentabilidad comprobada.

   Si ese proceso se produce en el sudoeste bonaerense, una región entre árida y semiárida caracterizada y reconocida en el país, la apuesta se puede duplicar.

   “Definitivamente, es dar un salto de calidad”, aseguró el doctor R. Gabriel Delgado, director del Centro de Investigación en Ciencias Políticas, Económicas y Sociales (CIPCES) del INTA y exsecretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en el período 2014/2015.

   “No sólo genera mayores ingresos, sino que reduce los costos, siempre y cuando supongamos que los costos tienen que ver con el riesgo”, agregó.

   “¡El costo de una sequía puede ser mucho menor!”, dijo.

   “Cuando uno toma una decisión lo hace respecto de la rentabilidad y el riesgo. Y el riego aporta a los dos: a uno de los principales riesgos, que es la sequía, pero también al aumento de la productividad y, por ende, a la rentabilidad”, explicó.

   “Es una tecnología interesante para evaluar como proyecto de inversión. Claramente”, definió Delgado, en diálogo con La Nueva.

   También definió por qué el riego es una oportunidad “enorme” para la agricultura y la ganadería argentinas.

   “Es como poner un segundo piso al campo”, aseveró.

   “Se puede aumentar la producción en la misma superficie; es decir, lo que se incrementa es la productividad”, sostuvo.

   “La tecnología con pivot central es onerosa desde lo económico para los pequeños productores y de difícil acceso por la poca disponibilidad crediticia, pero con un enorme impacto”, añadió.

   “Porque la disponibilidad de agua subterránea, que es esencial para el proyecto de riego, hace que la productividad pueda ser importante y, por ende, su valor también”, añadió.

   Dijo Delgado que, en algunas regiones del país, las parcelas de tierra que tienen disponibilidad de agua poseen un costo superior.

   “Una hectárea de riego por pivot debe estar en los 1.500/2.000 dólares”, calculó.

   “Es mucho dinero para un pequeño productor, pero tiene un repago muy fácil. Por eso el tema es cómo se arranca. Y ahí son claves los dispositivos que se puedan armar desde el Estado nacional para ayudar a quienes tengan la decisión y voluntad de contar con esta tecnología tan valiosa”, manifestó el economista, oriundo de Coronel Suárez y con anterior trayectoria en el INTA Bordenave, en el distrito de Puan.

   —Dr. Delgado, ¿un formato de cooperativa de productores puede contribuir a la utilización ideal de un sistema de riego?

   —Entiendo que sí, pero para eso todos los actores deben colaborar. Para las provincias se trata de un recurso propio, o biprovincial, en el caso de las aguas superficiales.

   “Creo que la disponibilidad de crédito debe ser indispensable para el tema, porque son inversiones muy importantes, que tienen que ver con una porción clave del capital tierra que tienen los productores y, por lo tanto, sin una asistencia crediticia desde el Estado es imposible pensar que sean tecnologías que automáticamente se puedan incorporar.

   —¿Cuáles son esos actores?

   —Es clave el involucramiento de todos, como el manejo de las cuencas y de los acuíferos, así como creo que hay un rol del Estado nacional muy importante en estas cuestiones para que no aparezcan problemas ambientales, y otros, que pueda acarrear esta tecnología en el caso de no ser bien utilizada.

   “Tanto el acceso, como la administración de todos estos procesos, son importantes, al mismo tiempo de la asistencia de los Estados provinciales y municipales.

   —Si se logra más producción, también habrá repercusión desde lo económico...

   —¡Claro! Acá hay un beneficiario clave, que es la Nación; el decir, el país.

   “Argentina tiene un problema grande por la falta de dólares. Una imagen virtuosa a imaginar sería hacer un programa nacional de riego donde aumenten las exportaciones por el incremento de la productividad como consecuencia de una mayor superficie bajo riego.

   “Nuestro país podría pasar a regar 7 millones de hectáreas, cuando hoy está en sólo dos, según un estudio de la FAO de hace cinco años, en el cual participé.

   “Me parece que hay cuestiones de política nacional que refiere al desarrollo de la tecnología de riego en la Argentina que debe alentarse, más allá de los gobiernos de turno”.

   —¿Existe aún el Plan Nacional de Riego?

   —Sí, desde 2014; y continúa.

   “Creo, de todos modos, que las dificultades económicas del Estado ha generado algunos problemas en la gestión y en los principales ejes del programa. Incluso, por el manejo de aguas, ahora cambió: pasó de Agricultura al ministerio del Interior”. 

   El economista pasó por Bahía Blanca —este viernes— para exponer sobre la importancia económica del riego en la Argentina, en el marco del primer Congreso Internacional de Riego por Pivot Central, denominado Regando Juntos que, con gran suceso, organizó el departamento de Agronomía de la UNS, con la adhesión del Centro de Estudiantes de Agronomía, CREA, INTA, Canal Rural y la Asociación de Riego Pampeana (ARP) y el auspicio de numerosas firmas relacionadas con la actividad locales, nacionales e internacionales.

   Desde hace un año, Delgado trabaja, por el INTA, en la Cámara de Diputados de la Nación asesorando a las comisiones de Ciencia y Técnica y Agricultura, Ganadería y Pesca en temas legislativos relacionados con la cuestión bioindustrial.

   “Entiendo que hay que tener una mirada más holística de lo que implica el sector agropecuario, desde la industria farmacéutica, los alimentos, los materiales y la energía, por ejemplo”, sostuvo.

   “Por caso, se abre un abanico muy grande para el futuro de la fotosíntesis. Y creo que el sector industrial tiene mucho para aportar al desarrollo de la Argentina”, definió. 

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