Bahía Blanca | Sabado, 24 de enero

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Desde Confederaciones Rurales Argentinas se inició el debate por los incendios

“Hay pseudoconservacionistas con falsas premisas y operaciones mediáticas”, dijo el presidente Dardo Chiesa.
Panorama en campos cercanos a Ombucta, en el norte de Villarino, a mediados de diciembre último. / Foto: Sebastián Cortés-La Nueva.

Guillermo D. Rueda

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   “No es la idea polemizar sobre las soluciones y sus alcances. Primero porque no se puede discutir que no alcanzan y, segundo, porque no son la causa del problema”, dijo el ingeniero Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, a pocas semanas de producidos los incendios en más de 1,5 millones de hectáreas en el sur del sudoeste bonaerense, y en las provincias de Río Negro, La Pampa, Neuquén, San Luis y Chubut.

   “Desde CRA lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo: no ha habido congreso, ni jornada, ni tribuna en las exposiciones rurales en los que no se haya reclamado por la irracionalidad de la ley de reordenamiento territorial, nacional y provincial, por la irracionalidad del proyecto de Ley de Humedales y, por sobre todas las cosas, por el avance de una ola de ataques de parte de pseudoconservacionistas que, con falsas premisas y operaciones mediáticas, tratan de imponer una legislación que es la culpable de los desastres que estamos viviendo”, agregó.

   Chiesa recordó que el fin del año 2016 y el comienzo de 2017 se caracterizaron en la Argentina por los desastres ecológicos ambientales más importantes de los últimos tiempos.

Dardo Chiesa, presidente de CRA. / Foto: Pablo Presti-La Nueva.

   “Los incendios, al día de hoy, han generado pérdidas millonarias que incluyen alambrados, puestos, corrales, hacienda, fauna y flora”, dijo.

   “Se trata de miles de hectáreas arrasadas por el fuego que representaban la oferta de forraje del ganado de la zona. Por suerte, hasta ahora no hubo que lamentar víctimas humanas fatales, como se ha dado en el país hermano de Chile”, agregó el titular de la entidad gremial.

   Insistió Chiesa en que, con mucho trabajo, se pusieron en marcha mecanismos, pero todos insuficientes frente a la magnitud del daño, que tratan de paliar las situaciones de mayor emergencia, pero insuficientes a la hora de recomponer el daño.

La pampa y el riachuelo

   “Con motivo de la visita de los ministros (Ricardo) Buryaile y (Sergio) Bergman a la Sociedad Rural de La Adela, en La Pampa, un productor de Pichi Mahuida les dijo: 'Señores, nadie quiere y protege más el caldenal que nosotros; vivimos ahí y producimos ahí. Me sorprende que funcionarios de Buenos Aires, que tienen a metros el riachuelo, que es un escándalo ambiental, no se preocupen por el mismo sino que, con un gran desconocimiento que nos termina destruyendo, legislen y normen para nosotros que estamos a mil kilómetros', contó Chiesa.

   “El fachinal no es monte nativo”, dijo.

   “Las zonas rojas terminan siendo una bomba de tiempo porque el rayo no pregunta dónde debe caer y lo hace en esas zonas: impenetrables, incomunicadas, insalvables”, afirmó.

   “Después, a modo de infierno con viento y calor, frentes de fuego de más de 30 kilómetros son imparables y se destruye todo aquello que se quiso proteger, de la peor y más cruda manera. Hoy, sin muertos gracias a Dios”, subrayó el expresidente de Carbap y extitular del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, surgido de la Sociedad Rural de Macachín, en La Pampa.

Paso del fuego en Caleu Caleu, en el sur pampeano. / Foto: Archivo La Nueva.

   “Los que tienen varios incendios combatidos concuerdan en que se puede saber quién o qué lo produjo, pero invariablemente lo apaga Dios. O porque llueve o porque vira el viento; lo demás es mitigación y combate para tratar de salvar algo”, dijo.

   “Ambientalmente hablando, el daño por efecto invernadero causado por los incendios es mucho mayor en cantidad y agresividad que lo que se pretende hacer creer a la opinión pública sobre la emisión de gases por los vacunos”, explicó.

   También sostuvo Chiesa que fondeos internacionales para evitar estas catástrofes sobran y son muy accesibles y baratos.

   “No existe, hasta el momento, la tecnología ni la capacidad de producir alimentos para la creciente demanda mundial”, recordó.

   “El desafío no es prohibir; el desafío es producir conservando el ambiente, usar la ciencia y la tecnología para producir más y mejor, dando sustentabilidad a los sistemas”, mencionó el titular de CRA.