Cómo alquilar una casa sin tener una garantía
Si hasta ahora alquilar una propiedad siendo foráneo representaba un serio obstáculo por las dificultades para obtener una garantía inmobiliaria, a partir de la aparición de la Garantía Inmobilliaria Sociedad Anónima (GISA), ya dejó de serlo.
El instrumento viene a llenar un vacío “muy importante” en opinión de Carlos Esteban hijo, integrante del Colegio de Martilleros local, ya que se trata de un sistema de garantías opcional, mediante el cual el locatario (inquilino) contrata un servicio que responderá por él, en caso de no pagar en tiempo y forma.
Su costo es equivalente al 4 % del total del contrato por 24 meses o a un mes de alquiler, por única vez, obligación que el inquilino asume directamente con GISA y que debe cancelar al momento de formalizar su contrato.
GISA responderá en 48 horas, si decide garantizar el contrato --el inquilino debe cumplir requisitos básicos-- y emitirá un ticket de pago bancario. Luego cubrirá los 24 meses de contrato, más los 6 meses posteriores, incluyendo expensas, y los daños que pudieren constatarse en la propiedad por un monto equivalente a un mes de alquiler. Si existiera diferencia, será materia ejecutable por parte del propietario.
Cómo es hasta ahora
En la actualidad, antes de tener acceso a un inmueble, el inquilino firma un documento por el equivalente a dos meses de alquiler, más los honorarios del 4 % de comisión inmobiliaria, a lo que debería sumarse, si así lo requiere, el costo del servicio ofrecido por GISA.
Si un inquilino se atrasa en el pago, la inmobiliaria informa la mora a GISA, y en 48 horas el propietario recibe un cheque a su nombre por el mes de alquiler. El recupero del monto devengado lo deberá asumir, sumados los intereses, el inquilino ante GISA. Si el inquilino retuviera el inmueble por la fuerza, los costos de la ejecución para desalojarlo también serán asumidos por GISA.
“Esto es ideal, por ejemplo, para un profesional que viene por primera vez a la ciudad, o para un padre que debe mandar a su hijo a estudiar a otra ciudad, o directamente aquél que prefiere evitar pedir una garantía”, señaló Esteban (hijo).
GISA es un fondo creado por los veinte colegios de martilleros que funcionan en la Provincia de Buenos Aires, que reúnen un capital accionario del 3%, más la Caja de Jubilaciones.
“El respaldo financiero de GISA está más que asegurado, y creemos que será revolucionario para el sector”, sostuvo Esteban.
Obviamente, la solvencia o la “historia” del potencial inquilino también merecerá a partir de ahora mayores recaudos, ya que seguramente ninguna inmobiliaria querrá trasladarle un problema a sus pares.