Bahía Blanca | Martes, 10 de marzo

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Todos los perros son peligrosos si no se los cría de manera adecuada

Recientes ataques en nuestra ciudad encendieron nuevamente la alarma. Un especialista asegura que los riesgos no tienen que ver con la genética sino con el peso. Un juez dice que el problema es la aplicación de las leyes.
Los perros sueltos son un potencial riesgo para la integridad física de la gente. La imagen fue tomada tiempo atrás por un lector.

Mario Minervino

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Los especialistas son contundentes: los denominados "perros peligrosos" entran en esa categoría por una cuestión de peso y no por una característica genética. Cualquier animal, mencionan, educado de manera inadecuada será agresivo y peligroso, aunque las consecuencias de su conducta será de menos o más riesgos de acuerdo con su porte y su mandíbula.

"No existe un gen que determine la peligrosidad del animal, sino que depende del tamaño y el poder de su mordedura", señala el veterinario Roberto Giménez.

Su peligrosidad es producto, agrega, de su crianza. "Los humanos fallamos al momento de educarlo, no le damos la estabilidad que necesita y esto deriva en su mala socialización".

Un ejemplo claro es generar el destete de los cachorros antes de la cantidad de días adecuados.

"Un cachorro necesita estar entre 30 y 45 días con la madre. Existen muchos criaderos que los retiran a los 20 o 30 días. Eso es causa, a futuro, de su peligrosidad", menciona.

Hecha esta aclaración, la ley provinicial que rige en el comportamiento de los perros define como "potencialmente peligrosos" a los pertenecientes a las razas Pit bull terrier, Staffordshire bull terrier, American staffordshire terrier, Bull terrier, Dogo argentino, Dogo de burdeos, Fila brasileño, Akita inu, Tosa inu, Doberman, Rottweiller, Bullmastiff, Gran perro japonés, Presa canario, Mastín napolitano, Pastor/ovejero alemán y Cane corso.

Este listado incluye el doble de razas que la legislación española, por considerar otro modelo, y 8 menos que la ordenanza municpal de nuestra ciudad.

Leyes sí, controles no

La conjugación de "un perro agresivo y un amo indolente" es mencionadada por el juez José Luis Ares como la combinación habitual para que se verifiquen ataques caninos a personas, la mayoría de los cuales "podría ser evitado" si se respetara la legislación.

Ares, juez en lo Correccional y docente de Derecho Procesal en la Universidad Nacional del Sur, afirma que el derecho brinda "diversas respuestas", tanto en materia penal y contravencional, para cuestiones menores de los perros --excrementos en veredas y paseos, rotura de bolsas de residuos, ladridos-- hasta las graves, como las mordidas.

El caso más severo es considerado un delito penal, ocurre cuando un animal de gran porte (tipo Rottweiller, Doberman, Dogo) agrede a alguien.

El comportamiento del dueño o tenedor se encuadra como "lesiones culposas", al no haber cumplido "el deber objetivo del cuidado en el manejo de una fuente de peligro", actuando "de manera negligente o imprudente".

La normativa provincial (Ley 14.107) establece también multas para los casos de lesiones provocadas por perros de menor porte, aunque no sean en principio "peligrosos o salvajes". La realidad indica que todo perro se puede asumir como "peligroso" si en algún momento ataca a las personas.

Ares no encuentra importante la colocación de chips en los perros, según plantea la Provincia, por cuanto su experiencia le señala que "en la generalidad de los casos se logra individualizar al propietario".

El letrado sostiene que en Bahía Blanca existe una ordenanza municipal que establece la obligación de llevar a los animales en la vía pública con correa, collar y bozal, apuntando que esta última exigencia resulta "razonable" para evitar ataques.

Por último manifiesta que lo que fallan son los controles en el cumplimiento de estas normativas.

"Tenemos leyes similares a los países desarrollados pero controles propios del tercer mundo", grafica.

No se puede pedir documento

A mediados de 2013 se tomó la decisión de que los inspectores municipales --entonces parte del CUIM-- sancionaran a aquellos tenedores de perros que no cumplieran con la ordenanza 13.948 que rige su comportamiento en la vía pública.

Sin embargo esa intención encontró un escollo, que nunca se salvó, relacionado con la manera de implementar el procedimiento para infraccionarlos.

El titular del juzgado de Faltas Nº 1, Ricardo Germani, recordó a "La Nueva." que se encontró "la dificultad" de cómo establecer el vínculo entre el paseador y el perro. Los inspectores no tenían autoridad para pedir los documentos a los tenedores, paso previo necesario para labrar el acta de infracción.

"No teníamos las herramientas legales para multarlos. Pero eso es algo que se puede corregir. Habría que trabajar un poco en la reglamentación", indicó el magistrado.

Asimismo explicó que si bien no se puede multar, los inspectores sí pueden sugerir o mencionar a los paseantes cuál es la conducta que deben tener con sus mascotas.

Del mismo modo que suelen hacer sonar sus silbatos cuando un conductor estaciona en doble fila, pueden hacerlo cuando detectan un perro sin bozal o si su tenedor no junta los excrementos del animal.

Tampoco se cumple en la ciudad con la creación del registro de poseedores de razas peligrosas (exigencia provincial).

Cuando se insinuó su implementación, muchas organizaciones protectoras se opusieron, por asociar esa práctica con la idea de un posible exterminio.

Desde el área de Zoonosis de la comuna se reconoció que un censo de ese tipo conforma una tarea compleja. Hace tiempo se dispone en cambio de un mecanismo de atención a llamados vecinales y campañas de prevención.

"Contamos con una buena base de datos, con antecedentes e infracciones aplicadas. Nos manejamos con eso y vemos que considerando la cantidad de animales existentes, los casos de mordeduras son mínimos", señaló Pablo Vidal, responsable del área.

El profesional mencionó además que todo perro de más de 25 kilos "implica un riesgo, sin importar a qué raza pertenezca", y que su tenedor siempre debería utilizar bozal al sacarlo a la vía pública.