Bella Vista no cortó ni pinchó frente al Chaira y se despidió del Federal B
Por Sergio Daniel Peyssé / speysse@lanueva.com
Once puntos sobre 30 posibles. Apenas un triunfo de local en el torneo. Plantel corto. Baches futbolísticos tan pronunciados como su incapacidad para resolver encuentros que se le presentaron con viento a favor. Mucha juventud frente a rivales con experiencia y clubes con historia.
¿Algo más? No, paremos de pensar. Es suficiente. Con todo lo expuesto alcanza para que usted se entere porque Bella Vista quedó eliminado del torneo Federal B.
Sí, todavía quedan dos fechas, pero al Gallego, matemáticamente, no le dan las cuentas para ser uno de los tres clasificados en la zona 3.
Ayer, su vida en el grupo dependía de un triunfo. Jugaba en su cancha y frente a Racing de Olavarría, que venía de ser noqueado por Villa Mitre el lunes pasado.
Aunque la tarde en la Loma empezó mal, siguió mal y terminó mal.
Desde un principio, el 3-4-2-1 sucumbió frente a la presión visitante y a los 11 minutos, Salgado tuvo que pedir el cambio porque se le endureció el posterior de pierna derecha. Ya estaba con una molestia, ¿por qué lo arriesgaron?
Enseguida, el albiverde perdía juego y talento. Buscó otra fórmula, una receta que le llene los ojos, un método convincente. Pero no. Fue un equipo inconexo, inexpresivo, dubitativo y sin intensidad.
Racing, práctico y con más coraje que Rambo, obligó al dueño de casa a que se desprenda rápido del balón, y de esos pelotazos sin sentido de su oponente, sacó contras tan picantes que ni el agua de toda la Loma podía calmar.
Bella ni siquiera reaccionó después del penal atajado por Pontet, bien cobrado por el árbitro Marcos Altamiranda (foul sin sentido del 1 local a Ordozgoiti casi sobre el final de la cancha), hasta ahí de impecable cometido.
Encima, Ordozgoiti se soltó más, nadie tuvo en cuenta de que es el mejor del Chaira y, sobre el final, puso a su equipo arriba entrando por el segundo palo y conectando un centro que vino del otro lado.
En el complemento, la escuadra bahiense cambió el libreto: 3-4-1-2, con Portela y Viera intercambiaron los carriles. Y fue al frente pese a que quedar rápidamente 2-0 abajo en otra jugada que armó Ordozgoiti, el estratega de un elenco que se bancó todo: amenazas y algunos golpes arteros dentro del campo y escupitajos y proyectiles que llegaron desde afuera.
El descuento de Lucas Martínez entusiasmó a todos, pero no provocó ningún cambio brusco en la propuesta local.
Y, antes de tirar la toalla, los de Leandro Iribarren cerraron los ojos y metieron quinta a fondo hacia el arco de Jaime.
No fue el camino, ni el modo, ni la forma, ni lo más conveniente, pero la derrota es digna sólo cuando sabés que dejaste el corazón por conseguir ese resultado que te sirve.
Y Bella Vista la salió a vender carísima. Con tres delanteros, con pelotazos, con centros desde todos los rincones, con más ganas que ideas y con más esfuerzo que simpleza.
A los 40 minutos, un grosero penal de Nasello a Lindner le podría haber dado el empate, aunque Altamiranda, a esa altura estaba "ciego" y aturdido por tantas protestas y tan pocos castigos (¿y las amarillas?).
Ni los ¡5 minutos! de yapa que adicionó el árbitro le alcanzaron al Gallego, que decepcionó en lo futbolístico y que luchó con las armas que pudo. Eso sí, si el futuro del club son estos pibes, entonces habrá que esperar para ver a un Bella Vista a nivel y a la altura de los más "pesados" a nivel regional.