¿Reyes, magos o pastores?
BUENOS AIRES (Télam) -- En la Biblia, San Mateo fue el único evangelista que tildó de "magos" a Melchor, Gaspar y Baltasar, en tiempos en que persas y caldeos llamaban así a los sabios que cultivaban la ciencia, en especial la astrología.
"Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judea, en épocas de Herodes, unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: '¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo'", escribió Mateo en las Sagradas Escrituras.
Para San Lucas, autor del tercer Evangelio, eran sólo "pastores acampados al raso, que pasaban la noche custodiando su rebaño" y fueron avisados por un ángel del nacimiento de Jesús.
San Marcos y San Juan, autores de los dos Evangelios restantes, no mencionaron en sus escrituras la existencia de estos pastores o magos.
La denominación de "reyes" para los tres personajes pudo haber surgido por una confusión generada por el Salmo 71, que señala que a Jesús "los reyes de Tarsis y de las islas le ofrecerán tributos; los reyes de Arabia y de Saba le traerán presentes; y lo adorarán los reyes todos de la Tierra".
Esta metáfora sobre la adoración de los poderosos al Niño Dios, como la de Isaías al señalar que "los reyes caminarán el resplandor de su aurora", pudo determinar, por extensión, que también Gaspar, Melchor y Baltasar eran soberanos.
Tampoco en los textos de Mateo ni de Lucas se precisa que los magos o pastores eran tres, y en las pinturas de las catacumbas a veces son cinco, pero fue San León quien en el siglo V, durante su papado, determinó que eran tres.
Aunque la tradición los llame Gaspar, Melchor y Baltasar, la historia cuenta que San Beda "el Venerable" fue quien ocho siglos después del nacimiento de Jesús los bautizó de esta manera, sin hacer uso de ningún rigor documental.
Los tres magos murieron medio siglo después del nacimiento de Jesús, dice la historia, y una leyenda germana añade que fue tras compartir una última y opípara cena.
En el siglo IV, sus restos, que yacían en Constantinopla, fueron trasladados por orden de la emperatriz Helena a Milán, Italia, y obsequiados a su amigo, el obispo Eustorgius.
A mediados del siglo XII, cuando Federico I invadió Milán, los huesos fueron enviados al Obispado de Colonia, en Alemania, y conservados hasta la actualidad en un sarcófago de plata.
La rosca se pierde en el olvido
BUENOS AIRES (Télam) -- La rosca de reyes, símbolo de la celebración más esperada por los niños del mundo católico, en la Argentina pierde vigencia año a año en otro indicio del cambio de costumbres que entronizó al Papá Noel navideño en detrimento de los bíblicos Reyes Magos.
"El pan dulce se vende 10 veces más que la rosca de reyes", atestigua con indiscutible autoridad Héctor Bignole, propietario de la "pasticceria" El Progreso, del porteño barrio de Recoleta, especializada en pastelería artesanal desde hace 94 años.
Pero aunque hoy sólo se venderán unos pocos cientos, las roscas no faltarán en las vitrinas del local, intercaladas con fotografías y otros recuerdos de su rica historia, iniciada por el abuelo de Bignole, un inmigrante que había traído el oficio 10 años antes de su Borzonasca natal, en la Liguria italiana, y aquí trabajó en la vieja Confitería del Molino y luego se independizó.
"Mi abuelo quedó en la miseria en la crisis del 30. Pero después el negocio se fue recuperando y tuvo su mejor época hasta el Rodrigazo (1975). Antes vendíamos el triple de roscas, luego todo fue declinando. El pan dulce empezó a repuntar en los últimos cinco o seis años", relató Bignole.
El empresario asegura que no es una cuestión de capacidad de consumo; haya o no haya plata, Reyes es una fecha en decadencia.
"También están decayendo el Fin de Año, los días de los Santos, el 8 de diciembre (Día de la Inmaculada Concepción) y las Pascuas, que igualmente mantienen una venta muy superior a Reyes. Incluso cada domingo, después de la misa en la iglesia de Pueyrredón y Charcas, antes se llenaba el negocio y ya no es así", refiere.
Bignole aclara, sin embargo, que en Europa es distinto, y que en la Argentina esto pasa en las grandes ciudades, y en este tipo de barrios pero que no debe ser lo mismo en los pueblos.
En esta pastelería se hacen dos tipos de roscas de reyes, la que sólo lleva crema pastelera, con masa muy similar al pan dulce, y la que más se vende, con relleno de pasta de almendras.
La sorpresa.
La tendencia también llevó a la pérdida de dos componentes tradicionales, infaltables cuando eran niños los abuelos de hoy: la "sorpresa", un muñequito que simbolizaba al Niño Jesús mezclado en la masa, y los huevos duros, que iban insertos en el bollo con forma de corona circular. "Con la sorpresa estaba el peligro de que alguno se la tragara, y los huevos, visualmente quedaban muy lindos, pero observamos que la gente los separaba y que alrededor la masa no se cocía bien, de modo que hace muchos años que no se ponen", explica Bignole.