Las cosas que se dicen de Doña Celia
Doña Celia pone el paquete de arroz en su bolsa y como puede, a sus 80 y tantos, sale del almacén.
--Pobre Doña Celia... Siempre sola ¿no? --dice una chica.
--Sí, no tuvo marido, no tuvo hijos... --acota la que atiende.
--No, no... --dice el señor que anda por los mismos años que Doña Celia.
--¿Cómo? --le preguntan la empleada y la chica casi al mismo tiempo.
El hombre hace un silencio para que suba el misterio.
Y finalmente empieza:
--Doña Celia estuvo casada, poquito, pero estuvo.
--¿Cómo, cuándo? --pregunta la empleada.
--Sí, cuando era muy joven, debía tener 17-18, Doña Celia se casó con Armando. Después del casamiento se fueron al campo y al mes ella se volvió... Sola.
--¿Por?
--En ese momento la familia de Doña Celia no dijo demasiado, sólo que se habían peleado, pero el tiempo descubrió la verdad, claro, para unos pocos.
--¿Y cuál era la verdad?
--Parece que Doña Celia no era virgen. Y para aquellos tiempos eso era un pecado mortal, imaginate.
--Claro, y me imagino a todo el barrio señalándola...
--No, no, porque de eso sólo nos enteramos unos pocos y bastante tiempo después.
--¿Y quién se lo dijo a usted?
--A mí me lo contó una vecina de Doña Celia cuando le hice el mismo comentario que ustedes.
--Pero ¿la vecina es confiable?
--Y sí...
--¿Por?
--Porque la vecina es hermana del hombre que parece que estuvo con Doña Celia antes del casamiento.
--¿Y por qué no siguió eso?
--Uuuhhh, eso es algo tremendo...
--A ver...
--Es que ese muchacho no era demasiado amigo del trabajo y para "aquella Celia" eso era imperdonable: las chicas tenían que casarse con un hombre trabajador.
--¿Por qué para "aquella Celia"?
--No, eso es algo que digo yo.
--¿Y por qué lo dice?
--Porque para mí, Celia habría sido más feliz con aquel muchacho al que no le gustaba mucho el trabajo ¿o no?