Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

El primer surgente

Hace 100 años, en enero de 1912, entró en surgencia el pozo que dio cuenta de la existencia de una acuífero termal en el subsuelo de Bahía Blanca. Los aljibes, el arroyo Napostá, el río Sauce Grande y algunas perforaciones eran los recursos de los bahienses, a principios del siglo XX, para proveerse de agua. Fue en este contexto que el ingeniero Domingo Pronsato animó a su amigo Juan Antonio Argerich para practicar una perforación en su estancia de La Mascota, hasta donde existiría "un gran mar (de agua dulce) subterráneo".

 Hace 100 años, en enero de 1912, entró en surgencia el pozo que dio cuenta de la existencia de una acuífero termal en el subsuelo de Bahía Blanca.


 Los aljibes, el arroyo Napostá, el río Sauce Grande y algunas perforaciones eran los recursos de los bahienses, a principios del siglo XX, para proveerse de agua. Fue en este contexto que el ingeniero Domingo Pronsato animó a su amigo Juan Antonio Argerich para practicar una perforación en su estancia de La Mascota, hasta donde existiría "un gran mar (de agua dulce) subterráneo".


 Argerich consiguió del ministerio de Agricultura una perforadora Fauch y la puso a trabajar. La tarea fue compleja, pero, luego de varios meses y al alcanzar los 700 metros de profundidad, el pozo entró en surgencia, lanzando un potente chorro de agua a una temperatura tal que provocó quemaduras en algunos operarios. El caudal emergente era de 300 m3/h y abría una perspectiva por demás alentadora para toda la región.


 Pese a la euforia inicial, el surgente de Argerich tuvo un destino ingrato: por razones técnicas y políticas, un año después estaba cerrado, sin haber llegado jamás a servir para consumo o riego.


 La cuenca subterránea encontrada a 700 metros tenía un área de 3 mil kilómetros cuadrados y un espesor de 380 metros.


 Entre 1912 y 1982, se realizaron en nuestra ciudad cerca de 70 pozos (entre públicos y privados), algunos de los cuales fueron conectados a la red de agua potable.


 Con la habilitación del complejo hídrico de Paso de las Piedras, hace cuatro décadas, la mayoría fue desactivada. Hoy, quedan operativos no más de tres, a los cuales acuden cientos de bahienses a retirar agua en bidones.