Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Garage Americano

Hace 50 años, en mayo de 1961, se comenzó a levantar en nuestra ciudad uno de los primeros edificios destinados a cocheras, con el nombre de Garage Americano. Ante el importante crecimiento del parque automotor, y dado que las normas vigentes no exigían a quienes construían edificios en altura dotarlos de espacio de estacionamiento, fue aumentando, en la década del 60, la demanda de superficies cubiertas destinadas a guardar los vehículos.

 Hace 50 años, en mayo de 1961, se comenzó a levantar en nuestra ciudad uno de los primeros edificios destinados a cocheras, con el nombre de Garage Americano.


 Ante el importante crecimiento del parque automotor, y dado que las normas vigentes no exigían a quienes construían edificios en altura dotarlos de espacio de estacionamiento, fue aumentando, en la década del 60, la demanda de superficies cubiertas destinadas a guardar los vehículos.


 En ese contexto, surgió este emprendimiento de Fitz Roy 34, el "monumental Garage Americano", que venía a resolver el problema de la falta de espacios en las residencias particulares, propiedades horizontales y comercios, con el aporte de 200 cocheras individuales con placares.


 El emprendimiento era iniciativa de la firma Bagef SRL, con oficinas en Vicente López 190. El diseño del edificio era del arquitecto Mario De Angelis. Además de las cocheras, el proyecto ofrecía una amplia playa de maniobra, una rampa de suave declive, aire y agua en todos los pisos, sala de espera y baños, un ascensor para los clientes y un gran local exposición de 340 metros cuadrados en la planta baja. También se contaría con una estación de servicio propia y un taller de mecánica ligera.


 "Compre ahora, evite dejar su coche a la intemperie. Durante el mes de junio, mantendremos los precios sin aumento", señaló la publicidad, anticipando que "salvo inconvenientes" con el personal obrero "por huelgas o paros", la obra se completaría en 18 meses.


 Tipología singular dentro de la ciudad, los edificios de cocheras se cuentan hoy con los dedos de una mano, pese a ser cada día más demandados.