El héroe antes de ser leyenda
Robin Hood antes de ser Robin Hood. Es decir, antes de ser el arquetípico héroe del folklore inglés medieval. Aunque es más un mito que un personaje real, porque los historiadores no se ponen de acuerdo sobre su existencia y las fechas en que habría asolado los bosques de Sherwood y Barnsdale.
La leyenda dice que fue un hábil arquero, que luchó contra la opresión ejercida por el sheriff de Nottingham y el rey Juan Sin Tierra, y que robó a los que se enriquecieron en forma ilegítima, distribuyendo el dinero entre los pobres y las víctimas.
Pues bien, casi nada de eso aparece en este filme, que describe la trayectoria de Robin Longstride desde la muerte del rey Ricardo Corazón de León (1157-1199) en Châlus, Francia, cuando regresaba con su ejército de la Tercera Cruzada, hasta que Juan Sin Tierra lo declaró "forajido" y comenzó la leyenda.
Juan I asumió en abril de 1199 y reinó hasta su muerte, el 18 de octubre de 1216. Lo apodaban "Sin Tierra" porque por ser el menor de los hijos de Enrique II, carecía de herencia, y por haber perdido los territorios de Francia. También era conocido como "Espada Suave", por su ineptitud militar.
Si Robin Longstride luchó con Juan Sin Tierra, es obvio que vivió en esa época. Aunque para el cine esta circunstancia no es relevante, porque puede convertir en héroe "real" a cualquier personaje.
Lo cierto, según esta versión épica de Ridley Scott, es que Robin Longstride, tras la muerte de Ricardo Corazón de León, regresa a Inglaterra con una doble misión: entregar a la reina madre Leonor de Aquitania el cetro real y devolver la espada de Sir Robert Loxley a su padre.
Ese fue el pedido de Loxley antes de morir asesinado en Francia, en una emboscada que le tendió el traidor Godfrey, que decía ser inglés o francés según soplaban los vientos. Ese segundo compromiso lo pone en contacto con Lady Marion, la esposa de Loxley, mujer sufrida, bravía, pero a la vez seductora, que conmueve a Robin. Y aquí comienza el segmento central de esta historia.
Una historia que incluye la participación del infalible arquero en la batalla contra los invasores franceses, que es la secuencia más extensa de la película, la más espectacular por los recursos de producción puestos en juego y fue filmada de manera casi impecable.
En Nottingham, Robin también se entera de su origen, que es hijo de un mampostero y que su padre fue un demócrata honesto y luchador, que dejó escrito su eslogan en una piedra: "Levántate una y otra vez, hasta convertir a los corderos en leones".
Es cierto que el cine no se agota en Hollywood, ni en sus criterios de producción, ni en sus variables estéticas, pero cuando apuesta por una superproducción y lo hace de la mano de un director de talento, los resultados suelen ser contundentes, incluso a pesar de los "pecados" estilísticos y temáticos que son propios de este género, que los colegas españoles denominan "cine colosal".
Así es esta versión de Ridley Scott, quien acertó en la elección de los actores, en la reconstrucción de época, en el montaje y en el enfoque, convirtiéndola en una "precuela" y reservando para una segunda y tercera versión, las aventuras del famoso "saqueador" de Shervood y su romance con Lady Marion. Pero sin una secuela, esta historia novelesca sobre Robin Longstride pierde su sentido.
El neocelandés Russell Crowe repite su actuación en Gladiador, pero ahora en la piel de un personaje menos acosado. Y lo hace bien. Lo mismo ocurre con Cate Blanchett (Marion), Danny Huston (Ricardo Corazón de León), William Hurt (Marshall) y Mark Strong como el villano Godfrey. La más pobre es la actuación de Oscar Isaac como el tarambana rey Juan Sin Sierra.
Entre filmes y telefilmes, la historia del cine registra otras doce versiones sobre Robin Hood. La primera, muda, data de 1908 y la dirigió el inglés Percy Stow. Y entre las más famosas cabe mencionar la interpretada por Douglas Fairbanks en 1922, y la protagonizada por Errol Flynn en 1938.
También las tituladas Robin y Marian (1976), de Richard Lester, con Sean Connery y Audrey Hepburn; Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991), de Kevin Reynolds, con Kevin Costner; y Las locas aventuras de Robin Hood (1993), una parodia dirigida por Mel Brooks.
En todas esas versiones prevalecía el perfil lúdico, sustentado sobre el espíritu aventurero y romántico de Robin Hood. La versión de Ridley Scott no excluye esas facetas, pero se tomó al personaje un poco más en serio, sin olvidar el cine como gran espectáculo.