Rambos por un rato
MAXIMILIANO PALOU
"La Nueva Provincia"
--¿Están un poco locos?
--No. ¿Por qué? --preguntan los hermanos Anzuino.
--No sé, me parece.
--No, para nada --vuelven a decir Luciano y Leandro.
* * *
A Miguel Angel Anzuino le decían "Mercenario" y ellos decidieron que el sobrenombre de su padre sería el nombre ideal para el emprendimiento que empezaron hace dos años. Aunque con una "s" agregada al final.
¿Qué se puede hacer en "Mercenarios"?
Simple: jugar al paintball.
Ah. ¿Y qué es el paintball?
Tirarse bolitas de pintura con una marcadora.
"Las bolitas explotan en el cuerpo del rival", dice Luciano.
--Entonces sí están un poco locos...-- insisto.
--No, no para nada --repiten.
Y explican.
"La idea surgió en 2006. Fui a Buenos Aires y un amigo me llevó a jugar. Me gustó y me pareció que podía ser una buena idea para hacerla en Bahía", dice Luciano.
Se la comentó a su hermano Leandro y aprovecharon un terreno de 70 metros por 80 que tenían en Aldea Romana para empezar a soñar con un negocio propio.
"Pensamos que no iba a durar mucho, como todo en Bahía Blanca. Hubo que laburar un montón. El terreno era un monte de chañares así que fueron muchos fines de semana dándole y dándole, entre nosotros, con amigos... Tardamos unos seis o siete meses en ponerlo en condiciones. Es que ninguno de los dos dejamos nuestros trabajos", explica Leandro.
Claro que para hacer de ese terreno un campo de combate había que sumar. Entonces se cavaron pozos y trincheras y se pusieron chapas ("está bueno porque al golpear las pelotitas hacen ruido", dice Luciano) y cubiertas.
"Saqué un poco de la experiencia que había tenido como scout", cuenta Leandro mientras su hermano lo mira con una sonrisa en tono de cargada.
Compraron diez marcadoras y diez máscaras. Fue la primera inversión grossa. Los chalecos, que eran de lona, los fabricaron ellos.
* * *
En el comienzo de los 80, el escritor Charles Gaines llegó a New Hampshire (el penúltimo estado del noreste de los Estados Unidos, en la frontera con Canadá). Venía de cazar búfalos en Africa. Estaba contándole la experiencia a su amigo, el corredor de bolsa Hayes Noel, cuando se les ocurrió a los dos que debían recrear esa adrenalina en casa.
Fue por eso que los bosques de Henniker les sirvieron de escenario ideal. Claro, "pero con qué tiramos", pensaron.
Tardaron casi un año y medio en encontrarle la vuelta al asunto. Un amigo de ambos, George Butler, les enseñó un arma de bolas de pintura en un catálogo agrícola. El arma era una marcadora Nelspot 007 fabricada por la Nelson Paint Company y utilizada por los ganaderos para marcar vacas, aunque otras versiones afirman que también eran usadas para marcar árboles que luego serían estudiados.
Noel y Gaines compraron cada uno una pistola y mantuvieron un duelo que se convertiría en la primera partida de paintball. La ganó Gaines.
Después vino la creación del reglamento, la invitación a un periodista de "Sports Illustrated" que pondría al juego en la consideración del público y todo lo que ya se ha creado hasta hoy: marcadoras que disparan más de 20 bolas por segundo, handies, miras infrarrojas para jugar de noche y hasta complejos que trabajan con empresas que utilizan esta recreación para medir a sus empleados en las relaciones interpersonales.
* * *
En esa carrera por la competencia es que aparecieron los apasionados.
En Bahía ya hay tres grupos que se juntan para medir fuerzas: los Topos (con unos 20 integrantes), Bravos (con seis) y The Virgos (seis).
Tanto es lo que juegan que hasta se aburrieron de ir a "Mercenarios" y empezaron a buscar otros lugares. Sitios abandonados son los preferidos. El fin de semana anterior se juntaron alrededor de 70 personas (hubo invitados de Mar del Plata y Neuquén) en un predio ubicado en Rondeau al 1.100.
Uno de los topos es Fernando Acuña.
"Empezamos con unos amigos que desde siempre habíamos hecho actividades físicas como paracaidismo, cursos de supervivencia...", cuenta Acuña, quien ya lleva invertidos alrededor de 1.300 dólares en equipamiento.
A tanto llegó su compromiso con el paintball que hoy lo comparte con su pareja Mirna. Los fines de semana contratan a una niñera o piden ayuda a alguna abuela para poder dejar a sus hijos y partir camuflados a la batalla.
"Como pareja nos hace bien compartir una actividad", dice él.
Fernando, director junto a César Turturro de la película 1982. Estuvimos ahí sobre la Guerra de Malvinas, destacó la camaradería que se vive en estas competencias, que a él le gusta llamar juegos.
"También es muy buena a nivel de entrenamiento físico".
--¿No lo ves peligroso?
--No. Las medidas de seguridad son extremas y se respetan a rajatabla. Nos mantenemos siempre con las máscaras puestas porque todos sabemos los riesgos.
* * *
La peligrosidad del juego también fue descartada por Leandro y Luciano.
"Siempre les hacemos muchas recomendaciones como que la máscara no se puede sacar nunca. Y hasta los asustamos un poco para que no haya nadie que pueda terminar lastimado", explica Luciano.
Incluso no dejan jugar a chicos menores de 12 años.
"Los adolescentes pueden participar siempre y cuando vengan con sus padres", aclara Leandro.
La violencia también queda afuera. Y tienen sus códigos para que no se los relacione con ella.
"En este juego no se usa la pintura roja para que no parezca sangre y a las marcadoras no se les dice armas. Me parece que hay más violencia en el fútbol. Además acá se pone en juego la lealtad. Al principio me costó entender que no había violencia en un juego de este tipo, pero con el tiempo me di cuenta que se puede competir dejando la violencia de lado", dice Leandro.
Después de una hora y media de charla con los Anzuino, de mirar de cerca, de consultar a quienes están en tema, de hablar con apasionados y aficionados se comprueba: no están locos.
Sólo se hacen los Rambos por un rato.
Definición convencional
El paintball es un juego de estrategia. Normalmente en una partida se enfrentan dos equipos con el fin de eliminar a todos los jugadores del equipo contrario o completar un objetivo (como capturar una bandera). Y suele durar de unos cinco minutos a media hora si no intervienen los más experimentados.
Mercenarios
El complejo "Mercenarios" de Bahía Blanca queda en Aldea Romana. Dan turno viernes, sábado y domingo a las 14 y 16.30 y se pueden reservar en el teléfono 154-320159. El costo es de 35 pesos con 100 tiros en cada marcadora.