Marcos Mora
Hace 80 años, en octubre de 1928, falleció don Marcos Mora, responsable del transporte de cargas y pasajeros al sur argentino, mediante un cuidadoso y eficiente sistema de galeras.
"Fue el precursor del ferrocarril", mencionó una crónica, al dar la triste noticia de su desaparición, ocurrida en la localidad bonaerense de Escobar, a los 75 años de edad. En realidad, Mora fue acomodando su empresa al desarrollo que iba teniendo el riel, cubriendo las zonas a las que este no llegaba. Nativo de Palma de Mallorca, llegó a nuestra región a los 22 años, para desempeñarse en una mensajería entre Azul y Las Flores, tomando pronto a su cargo el servicio de Azul a Bahía Blanca, único medio de transporte entre ambas ciudades.
Había que cruzar el suelo bonaerense, por caminos inexistentes, a un ritmo de unos 250 kilómetros por día, estableciendo paradas en postas y aguadas. "En aquella época, tal empresa era una manifestación de audacia y temeridad, pues todo el sur vivía en permanente amenaza del indio", escribió este diario.
Cuando el ferrocarril llegó a nuestra ciudad (1884), corrió su servicio hasta Patagones, Río Colorado (con una balsa incluida, para salvar las aguas) y General Roca.
Mora tenía un fuerte concepto de imagen empresaria. Sus empleados tenían prohibido tomar alcohol, debían estar higiénicos y bien vestidos y, antes de entrar en las ciudades, cambiaba sus caballos de marcha por otros blancos.
Retirado de la actividad, se instaló en Médanos, donde se dedicó a la vitivinicultura, para luego mudarse a Escobar, donde viviría en casa de su hija, María Antonia. Allí lo sorprendió la muerte, que lo llevó a recorrer nuevos caminos.